¿A quién favorecerá hoy el voto brasileño?

En estos últimos dos días de veda proselitista, las grandes encuestadoras del país le dan a Dilma Rousseff, líder del Partido de los Trabajadores, una intención de voto que la haría llegar al frente en la primera vuelta de este domingo y luego ganar en la segunda

Autor:

Yailé Balloqui Bonzón

Al parecer la pregunta que se define hoy en Brasil no es quién dirigirá el país en los próximos cuatro años, sino quién enfrentará a la actual mandataria y candidata a la reelección, Dilma Rousseff, en la segunda ronda que todos auguran.

Implacables contra ella durante toda la campaña, en estos últimos dos días de veda proselitista, las grandes encuestadoras del país le dan a la líder del Partido de los Trabajadores (PT) una intención de voto que la haría llegar al frente en la primera vuelta de hoy y luego ganar en la segunda.

Según Datafolha, Dilma se mantiene como líder en la disputa, con una intención de voto del 44 por ciento para este domingo, pero contrario a lo que se apreciaba en sondeos previos, este sábado el senador socialdemócrata Aécio Neves subió al segundo lugar y dejó en el tercer escaño a Marina Silva.

Situación similar detectó el también privado Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (Ibope), cuyos datos le asignan el 46 por ciento de las intenciones de voto a Rousseff, pero muestra con un 27 por ciento a Neves en  segundo sitio y a Silva en el próximo, con un 24 por ciento.

A la líder del PT, de 66 años, la avalan el desarrollo favorable de la sociedad, que ha sacado de la pobreza a millones de brasileños y ha otorgado casa y trabajo a otro gran número, aunque los índices económicos no han ascendido notablemente en los últimos cuatro años y la inflación sigue siendo un problema por resolver, realidades consecuentes con el panorama económico mundial.

Políticamente, el PT ha llevado al gigante sudamericano a planos favorables y de protagonismo. Liderando los Brics, conglomerado que integra junto con Rusia, India, China y Sudáfrica, Brasil ha sido estandarte importante en el proceso transformador que hoy vive América Latina.

Subida al escenario electoral por los medios de comunicación y la oligarquía luego de la muerte del anterior abanderado del Partido Socialista Brasileño (PSB), Eduardo Campos, la ecologista Marina Silva les sirvió para ser la contraparte de la actual Presidenta y la mostraron como una opción arrolladora. Pero su ambiguo discurso no le sirvió para mantenerse palmo a palmo por el primer lugar, como hasta hace unas semanas.

Para su posible gobernatura, la ambientalista y evangélica de 56 años propone un enfoque neoliberal, pero en cambio, promete continuar con los avances positivos que en materia social ha llevado a cabo el ex mandatario Luiz Inacio Lula da Silva y la Rousseff.

A estas elecciones presidenciales, legislativas y regionales acudirán 142,8 millones de electores. Ellos decidirán quién será su Presidente entre 11 candidatos, y los gobernadores de los 27 estados del país entre 166 aspirantes.

Con un voto obligatorio para los mayores de 18 años y opcional para quienes tiene 16 o 17 años, los 32 partidos políticos formalmente registrados en Brasil igualmente postularon a 977 candidatos para integrar la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y 14 871 aspirantes para renovar a los legislativos regionales de los 26 Estados.

Como es inmenso el territorio y la población brasileña, así serán estas elecciones de hoy, para las que se han instalado cerca de 530 000 urnas electrónicas en 450 000 colegios electorales de 5 570 municipios y cerca de 200 puestos de votación en el exterior.

Para los cargos de Presidente y gobernadores, los candidatos necesitan el 50 por ciento más uno de los votos para consagrarse en primera vuelta. Si, como está previsto, ningún candidato llega a ese porcentaje en busca de la primera magistratura, los dos postulantes más votados deben enfrentarse en un balotaje el próximo 26 de octubre para luego asumir definitivamente el primer cargo de la nación el 1ro. de enero de 2015.

¿Continuidad? ¿Cambio? Esas son las claves de estas elecciones, no exentas de sorpresas y suspenso. Se vislumbran como las más reñidas e imprevisibles de la historia electoral brasileña. Solo resta esperar si se podrá elevar a 16 años la estancia del PT en el Palacio de Planalto.

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