Estados Unidos ante el Comité contra la tortura

Con algunos casos más conocidos que otros a nivel internacional, Washington tiene mucho que explicar al órgano de diez expertos de la ONU, encargado de seguir el cumplimiento de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos y Castigos Crueles, Inhumanos y Degradantes

Autor:

Juventud Rebelde

NACIONES UNIDAS, noviembre 13.— Estados Unidos comparece por segundo día consecutivo ante el Comité de la ONU contra la tortura, al que debe responder por decenas de denuncias de abusos y maltratos a prisioneros, migrantes y minorías étnicas.

Con algunos casos más conocidos que otros a nivel internacional, Washington tiene mucho que explicar al órgano de diez expertos, encargado de seguir el cumplimiento de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos y Castigos Crueles, Inhumanos y Degradantes, adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1984.

A juzgar por lo ocurrido la víspera en la ciudad suiza y los abundantes informes que remitieron al Comité varias organizaciones de la sociedad civil norteamericana, el Gobierno estadounidense enfrenta serios apuros, comenta PL.

La actual administración, encabezada por Barack Obama, incluso hereda críticas a la de su predecesor en la Casa Blanca, George W. Bush (2001-2009), quien a raíz de los atentados del 11 de septiembre ordenó una cruzada antiterrorista marcada por ilegalidades que continúan en la palestra.

Forman parte de esa herencia, vuelos y cárceles secretas de la CIA, vejámenes a prisioneros en Abu Ghraib, Iraq, polémicas técnicas de interrogatorio a detenidos, y torturas y alimentación forzada a sospechosos de terrorismo, encerrados sin cargos ni juicios a la vista en un centro ubicado en la ilegal Base Naval de Guantánamo.

El martes, la consejera jurídica de EE.UU., Mary McLeod, reconoció en Ginebra que en la respuesta por los ataques del 11 de septiembre de 2001 se dejaron de cumplir valores reflejados en la Convención, a la cual pertenecen 156 países que deben responder periódicamente ante el Comité.

«Como el presidente Obama ha dicho, cruzamos la línea y asumimos nuestra responsabilidad», señaló McLeod, quien acotó que «no deben existir dudas sobre el rechazo de EE. UU. a la tortura y a los tratos y castigos crueles, inhumanos y degradantes, los cuales prohíbe en todo momento y lugar».

La víspera, relatores y expertos del Comité solicitaron explicaciones a la delegación norteamericana, integrada por casi 30 personas.

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