Tributo de los Cinco a Mandela

En la celda de Madiba, los cubanos reconocieron el ejemplo del luchador sudafricano para su propia resistencia

Autor:

Juventud Rebelde

ROBBEN ISLAND, Sudáfrica, junio 24.— Un cartel en inglés y en afrikáans anuncia a Robben Island, pedazo de tierra emergida en el mar frente a las costas de Cape Town, que encierra un pasado de dolor, por suerte ya historia para los sudafricanos.

La isla, de arena seca, viento fuerte, mar una vez en calma y luego agitada, rodeada de cortantes arrecifes y miles de pájaros que con su sonido peculiar la sobrevuelan, es hoy símbolo de libertad.

Según describe PL, para llegar hay que embarcar en el memorial a Nelson Mandela que está ubicado en el comercial y turístico barrio de Waterfront.

Son 12 kilómetros y alrededor de media hora de navegación. Suficientes para conectar el presente con ese ayer de adversidad que venció el espíritu humano.

Hasta allí fueron Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, los cinco cubanos que mucho se inspiraron en el espíritu de resistencia del preso 46664, Nelson Mandela, el más notable que tuvo Robben Island, para soportar el aislamiento y la cárcel en Estados Unidos.

Mandela estuvo confinado en Robben Island —que en holandés significa isla de las focas—, 18 de los 27 años que el régimen del apartheid lo mantuvo en cautiverio.

Acompañados por Ahmed Kathrada, compañero de ideas y de cárcel de Mandela, recorrieron el sitio histórico que abrió como museo el 1ro. de enero de 1997 y que fue declarado en 1999 Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Habitualmente para los turistas hay lugares a los que no se puede acceder, solo mirar desde afuera. Pero con los Cinco fue diferente, Kathrada abrió la puerta de fuertes barrotes y les permitió entrar a la celda de Mandela, un reducido y húmedo espacio incapaz de imaginar.

Observaron con atención las barras de hierro por donde solo caben las manos, la manta en el suelo que fue lo único que tuvo Mandela por cama, un banquillo y la pequeña ventana.

Cada uno de ellos miró, tocó las paredes y trató de llevarse una imagen casi fotográfica. Fue un momento íntimo, de reflexión. No hacían falta preguntas.

Luego de la foto colectiva, en el libro de visitantes Gerardo escribió en nombre de los Cinco: «Ha sido un gran honor visitar este lugar junto a algunos de los bravos compañeros de Nelson Mandela.

«Todos ellos fueron una fuente de inspiración y de fortaleza para los cinco cubanos poder resistir más de 16 años en las cárceles de Estados Unidos», expresó en el mensaje.

Un legado, subrayó, que «los Cinco honraremos por el resto de nuestras vidas».

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.