Cuba, el lobo feroz y los cinco grupitos

Autor:

Rosa Miriam Elizalde

Es el cuento de nunca acabar, oportunamente filtrado a los periodistas de Miami, que se cocinan en su salsa. Ni una palabra mas allá de The Miami Herald, aunque la noticia es una bomba: la Casa Blanca ha creado en secreto cinco grupos interagencias para monitorear a Cuba, que funciona como un gabinete de guerra acuartelado en las oficinas del Departamento de Estado desde el 31 de julio —fecha en que se dio a conocer la enfermedad de Fidel.

Salvo en un par de diarios de la Florida que se alzaron con la primicia, ningún otro medio norteamericano de alta circulación ha reportado hasta hoy el asunto. El vocero del Departamento de Estado tampoco ha dicho ni pío. Periodistas norteamericanos enviados como corresponsales a la XIV Cumbre de los No Alineados —expertos en el tema cubano—, se enteraron cuando les he preguntado en los pasillos de la Sala de Prensa. No hay más pistas que las ofrecidas por los funcionarios norteamericanos a los periodistas de Miami, y justo por la parquedad informativa y por venir de donde viene, sentimos que algo muy podrido se está cocinando en la cueva del lobo feroz, con el dinero de los contribuyentes norteamericanos.

Digo que se cocina algo putrefacto con total conciencia. Las acciones «preventivas» de George Bush contra un enemigo que se desplaza fácilmente de un país a otro, como se sabe, comienzan en laboratorios asépticos, que miran a las futuras presas por el microscopio, dando palos de ciego e inventando colosales mentiras que casi nadie se toma luego el trabajo de poner en duda, y que logran misteriosamente un gran impacto mediático y una instantánea mundialización. La guerra no empieza a ser ilegal cuando aparecen en sordina las evidencias de que jamás hubo armas de destrucción masiva, ni operaciones de ofensiva bacteriológica, ni malos tan remalos, ni buenos tan misericordiosos. Empieza con el conciliábulo de los expertos en mezclar el arroz con el mango para alimentar así la amalgama, la gran ceremonia de la confusión; sigue con la manufactura de los pretextos; pasa por la manipulación de la información disponible, y, como se sabe, termina con el alto precio en vidas humanas (sobre todo de inocentes civiles), la transformación insidiosa de la liberación en ocupación y un largo etcétera donde solo algunos sobrevivientes se enteran hasta qué punto los móviles de la guerra fueron enteramente distintos de los proclamados.

Por tanto, no me sorprendería que la Cumbre se pronuncie a propósito de los «cinco grupitos» anticubanos de Bush. En el borrador de la Declaración final, redactado obviamente antes de esta noticia, se observan con preocupación las acciones «encaminadas a afectar la estabilidad de Venezuela, incluido el reciente establecimiento de una oficina para intensificar el espionaje y la recopilación de material de inteligencia contra Venezuela y Cuba», y el vocero del encuentro, el viceministro cubano de Relaciones Exteriores Abelardo Moreno, expresó anteayer en el tope con la prensa que «los párrafos mediante los cuales el Movimiento de Países No Alineados condena expresamente todas las acciones coercitivas, las amenazas del uso de la fuerza, los bloqueos, las presiones, los chantajes, ya están aprobados». Especialmente, se afirmaron «los párrafos en los que se rechazan las acciones de ese carácter contra Venezuela y Cuba».

Es obvia la preocupación expresada después del anuncio, hace un mes, de la apertura de una misión especial de la CIA para acciones de espionaje contra Cuba y Venezuela. Y ahora sabemos que no es un libretazo del director de Inteligencia Nacional John Negroponte, sino otro de los frentes de guerra contra ambos países y, en particular, contra la Isla. Con estos cinco secretísimos conjuntos, más el batallón de espías de la Central de Inteligencia, ya están dispuestas las armas en todos los «campos de batalla». Tengamos en cuenta que, además de estos, ya existe al menos otro grupo conocido, que funciona desde inicios de este año y que sí tiene una sección especial en la página web del Departamento de Estado: el Grupo de Tareas para la libertad de la Internet global, que monitorea con especial saña todos los movimientos de Cuba en el ciberespacio.

«La diplomacia norteamericana está renuente a dar detalles sobre los nuevos grupos interagencias», dice The Miami Herald, y suenan nuestras alarmas. Cuando Estados Unidos encierra a sus expertos en gabinetes de guerra ultrasecretos, en Cuba sabemos muy bien, por triste experiencia, lo que eso significa: nuevos acosos y más planes de muerte.

Por tanto, la decisión de la Cumbre de alinearse contra los bloqueos, los chantajes, las medidas coercitivas de Estados Unidos es, aunque no se diga expresamente, una banderilla contra el lobo feroz y sus nuevos grupitos. El más elemental sentido común dice que el derecho a identificar e intentar disuadir al verdugo es el derecho más inalienable y sagrado de la víctima.

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