¿Dos pasos atrás para Negroponte?

Autor:

Juana Carrasco Martín

Negroponte sale de las Ligas Mayores, pero no lo sientan en el banco... Foto: AP

Como es costumbre se habló primero en condición de anonimato, porque la movida no había sido oficialmente anunciada, pero la sorpresa en el mundillo de la política washingtoniana tiene que ver con el super-espía John Negroponte, el director nacional de inteligencia, el hombre que George W. Bush puso al frente del engendro creado para responsabilizarse con las actividades coordinadas de 16 agencias de espionaje de Estados Unidos.

De cargo tan poderoso pasó a convertirse en el No. 2 de la secretaria de Estado Condoleezza Rice, y según AP «retorna a sus raíces como diplomático de carrera». El enroque dicen que se hará efectivo este viernes cuando se anuncie también que el almirante retirado Mike McConnell, un ex director de la Agencia de Seguridad Nacional entre 1992 y 1996 y actualmente vicepresidente de la firma consultora y contratista del gobierno Booz Allen Hamilton, estará al frente de la inteligencia.

Quizá Negroponte sea otra de las «víctimas» tras las conclusiones del Grupo de Estudio sobre Iraq (ISG) y el descalabro electorero republicano del pasado noviembre, apuntándose en la lista que encabezaron John Bolton, quien era el embajador a dedo ante la ONU, el ya ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld, y el obligado a renunciar general John Abizaid, todos imputados en el «deslizamiento hacia el caos» a que han llevado a Iraq.

No olvidemos que John Negroponte fue el sustituto de Paul Bremer como pro-cónsul con asiento en Bagdad —pero bajo la denominación de embajador de EE.UU.—, y que del 2001 al 2004 sirvió como embajador ante la ONU, por tanto también es co-responsable de los males bélicos.

Pudiera suponerse que debe haber sido grande su aporte al desbarajuste, pero todavía parece considerársele necesario cuando se le «rebaja» la categoría pero sigue en las filas del gobierno de los ultra neoconservadores.

Por supuesto, el reciclaje tiene mucho que ver con aquello que pueda salir a la luz si los demócratas en control del Congreso empiezan a cuestionarse actuaciones. Negroponte sería un personaje ideal para la inquisitoria del Comité de Inteligencia del Senado y otros sobre la dirección de la política estadounidense. Sin embargo, la administración Bush parece confiada en que sea confirmado por el Senado, para llenar el vacío que dejara Robert Zoellick en julio pasado, cuando renunció como subsecretario de la Rice para posicionarse en la poderosa firma de Wall Street Goldman Sachs.

Se afirma respecto a Negroponte que este ha sido criticado porque, más que lograr la coordinación de los expertos y eficiencia en el análisis de la información obtenida con el espionaje, hizo crecer su personal hasta 1 500 en la dirección nacional añadiendo una buena tajada de burocracia a la ya existente. También está en duda si después de sus reformas, pudieran evitarse ahora los lapsos de inteligencia que llevaron a los atentados del 11 de septiembre de 2001 y a la fracasada guerra contra Iraq.

Al menos una parte de los 40 000 millones de dólares que Estados Unidos se gasta en esas actividades de «inteligencia» parecen caer en la canasta del despilfarro y habría que tomar en cuenta la valoración hecha por un ex funcionario de esa comunidad y analista de la Rand Corporation, Gregory Treverton, quien dijo que la partida de Negroponte «es probablemente un poco vergonzosa» e incluso «un nuevo sacudón cuando el sector enfrenta bastantes trastornos ya».

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