La institucionalidad manipulada

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Mujeres ecuatorianas se apostaron el miércoles ante el Congreso para pedir la consulta con vistas a la Constituyente. Foto: AP No ha bastado la confianza mayoritaria de sus pueblos expresada en los arrolladores triunfos electorales de Evo Morales y Rafael Correa, para despejar el camino a los jóvenes procesos renovadores en Bolivia y Ecuador.

Reiterados intentos de la oposición para usar la institucionalidad en contra de los cambios buscan, otra vez, entorpecer la misión refundadora del MAS y de Evo en Bolivia en tanto, en Ecuador, un Congreso representativo de la partidocracia que Correa critica, pretende cerrar el paso a la primera medida realmente democrática y refundadora en aquella nación: la convocatoria al referendo donde sea la ciudadanía quien diga si quiere o no Asamblea Constituyente, para que la Patria Altiva y Soberana que la mayoría votó, se erija sobre los pilares de una nueva Carta Magna.

Pocas horas después de que Morales ratificara el propósito de materializar nuevas nacionalizaciones y rescatar el sector minero para los bolivianos, una jugarreta de los partidos de oposición ha secuestrado el liderazgo del Senado y se propone declarar nulos, desde allí, nada menos que el decreto que nacionalizó los hidrocarburos y la denominada Ley de Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria, encaminada a repartir los terrenos ociosos en los latifundios, y brindar asistencia a los nuevos productores.

Ello confirma la necesidad de plasmar los cambios en una Constitución originaria, prioridad reiterada por Evo en las conmemoraciones por el primer año de su gobierno, y evidencia también porqué los asambleístas opositores se empeñan en entorpecer las labores de la Constituyente.

Aunque ha ratificado la preeminencia del diálogo y el entendimiento sobre la confrontación, el líder del MAS ha sido concluyente frente a las reticencias de quienes quieren detener la refundación: si en julio no ha concluido sus labores la Asamblea —pues en agosto vence la fecha reglamentada para que lo haga— será el pueblo quien decida, advirtió el mandatario boliviano este miércoles. La aseveración parece aludir al referendo previsto para que sean los electores bolivianos quienes aprueben el texto completo de la nueva Carta Magna; pero también podría interpretarse como referencia a la indiscutible fuerza política y moral que significaría, en cualquier contexto, el pronunciamiento de las mayorías.

En medio de los conflictos que genera la legislación de la Bolivia nueva, la anunciada creación de una Coordinadora para el cambio, donde estarán el ejecutivo, el parlamento, el MAS, la Asamblea Constituyente y representantes de cada uno de los departamentos del país escogidos entre las bases populares, constituye una medida verdaderamente revolucionaria y democrática que podría allanar los caminos para lograr un gobierno sustentado sobre el consenso como aspira Evo Morales y no sobre la confrontación, pero haciendo valer los designios del pueblo.

PUEDE HABER REBELIÓN

Poniendo el parche con antelación, los partidos de derecha representados en el Congreso de Ecuador dilatan la aprobación de la consulta popular que deberá decidir, apenas, la instauración de la Asamblea que redactará la nueva ley de leyes.

El primer obstáculo lo puso el poder electoral, que habría podido dar ya el visto bueno a la consulta pero la remitió al legislativo, donde Alianza PAIS —la agrupación política que postuló a Correa— no tiene ni un diputado pues, en señal de rechazo a esa vieja estructura política, no presentó candidatos...

Ese Congreso dio el primer zarpazo con la imprevista e inconsulta nominación, a inicios de esta semana, de Francisco Cucalón como fiscal general, designación rechazada por Correa y por sectores de la población que protestaron ante la sede del legislativo.

Ahora las manifestaciones se podrían reeditar, pues organizaciones sociales e indígenas han advertido tanto al Congreso como al Tribunal Supremo Electoral que «habrá una rebelión» si no aprueban la convocatoria al referendo antes de que concluya esta semana.

El aviso debe resultar una advertencia a los poderes enquistados en sociedades que deben ser refundadas: las democracias participativas en fragua por primera vez le han dado voz a la ciudadanía. Y, en ese contexto, las mayorías mandan.

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