La palabra interminable - Opinión

La palabra interminable

Autor:

Juventud Rebelde
Pinelli fue, sin dudas, el mejor locutor de Cuba y uno de los mejores en Latinoamérica. Hoy se celebra el Día del Locutor, profesión que llegó al mundo junto a la radio, y que en Cuba se aprecia a partir del 22 de agosto de 1922, cuando la señal de la 2LC de Luis Casas Romero surca el cielo habanero.

Al rememorar antecedentes, encontramos a Félix Travieso*, delegado de la emisora capitalina Radio García Serra, en las sesiones del Colegio Nacional de Locutores, celebradas en Camagüey los el 25 y el 26 de enero de 1947. Al levantar su voz para pedir un día para los locutores, expresó una idea que se acogió unánimemente.

Por las magníficas cualidades artísticas y personales de Jorge Luis García Nieto —locutor que se inició en la radio a los 12 años y murió prematuramente en 1953, tras laborar en la CMJP de Morón, y en las capitalinas COCO y RHC Cadena Azul—, el Colegio Nacional de Locutores decidió instituir el Día del Locutor en su honor, lo cual se materializó al firmarse el decreto que fijó el 1ro. de diciembre (desde 1954) como fecha de homenaje a los hombres y mujeres de las voces amigas.

Nuestro deambular por la memoria trae al presente a Zoila Casas Rodríguez, posiblemente la primera locutora de Iberoamérica.

Pero fue Germán Pinelli el dueño absoluto de la escena desde su debut el 28 de octubre de 1922. Su arte lo convirtió en el locutor más completo de la radio y la televisión del país. Nadie como él fue capaz de hablar, improvisar, cantar, tocar el piano, redactar y animar con especial simpatía, soltura y elegancia, méritos suficientes para que se le reconozca en dos ocasiones como el mejor locutor de habla hispana.

En el recuerdo, Margarita Balboa, primera voz femenina que interviene en la televisión cubana; Xiomara Fernández y Bellita Borges, que tanto identifican a la CMQ Radio y Televisión y a la Mil Diez y Radio Habana Cuba. Y qué decir de Consuelito Vidal, a quien en 1958 no le faltó la alegría de la cubana auténtica para decir: «Hay que tener fe que todo llega. Recuerde que la fe mueve montañas...».

Son esas voces las que cuentan la historia a través de la palabra... ¿No es eso lo que hace Ibrahim Urbino a través de Mil Diez, la emisora del pueblo...? ¿Y Jorge Enrique, Violeta, Ricardo, Orestes y Guillermo, los que con un timbre familiar llevan el aliento y la esperanza cuando sus palabras saltan desde la Sierra Maestra y el «Aquí Radio Rebelde» logra adueñarse de la Patria? O Noel Pérez, que aquel 1ro. de enero se atrinchera en la cabina de la CMKC, para asumir el reto de mantener en el aire la señal rebelde cuando todavía Santiago de Cuba está en manos de la dictadura.

En otro momento es Wilfredo Rodríguez Cárdenas quien llama a la conciencia de la nación, a través de la radio, para hacer vivir cada 9 de abril, la emoción de aquel minuto glorioso de 1958.

Es Orlando Castellanos quien anuncia en su depurado español el surgimiento de Radio Habana Cuba, precisamente el día que se celebra la Victoria de Playa Girón. Y son voces como las de Manolo Ortega, Ángel Hernández, Fernando Alcorta y Castellanos... las que comienzan a pulverizar el bloqueo mediático, destruir las falsedades y a trasladar las ideas y la esperanza de la isla indómita.

Cuánto dicen Manolo Ortega y Antonio Pera durante más de 25 años como locutores del Noticiero Nacional de Televisión y de los actos más importantes del país. Es difícil encontrar una obra económica, educacional, científica o social que ellos no hayan hecho ver y admirar a través de los oídos receptores.

Otras voces nos trasladan a los escenarios donde nuestros artistas y deportistas escriben páginas de gloria. Siempre en el corazón está Eddy Martin con un récord ya imposible de igualar: siete Juegos Olímpicos, 11 Panamericanos, nueve Centroamericanos, seis Mundiales de Boxeo, 44 series nacionales de pelota... y siempre con ese sello que lo distingue por su cultura y capacidad.

¿Acaso podremos olvidar la poderosa emoción de Héctor Rodríguez, que hace correr con el corazón a todo un pueblo al lado de Juantorena...? ¿O a Bobby Salamanca, que durante años nos dejó “ver” a través de la radio la actuación inigualable de nuestros deportistas, de los peloteros que en Santo Domingo (1969) lo hacen exclamar: «Azúcar, abanicando, Cuba Campeón Mundial».

Y esa palabra sin fin tiene tantos y tantas protagonistas... La memoria siempre tendrá lugar para José Antonio Cepero Brito —a quien Enrique Núñez Rodríguez definió como el hombre que usaba una guayabera por dentro— y para aquella frase suya que conmovió al mundo: «Ha caído Playa Girón».

Cepero Brito integra la trilogía de los irrepetibles junto a Germán Pinelli y Consuelito Vidal.

Palabras y más palabras que pronuncian día a día aquellos que tienen la responsabilidad de informarnos, orientarnos, educarnos y entretenernos, palabras capaces de llegar hasta el lugar más intrincado con la mayor inmediatez, para llevar siempre desde la isla grande el mensaje de esperanza y la seguridad de la Patria, digna de los hijos que un día volverán con el laurel de su victoria moral.

Incontables son los ejemplos, por eso el homenaje a estos protagonistas anónimos. Esos que mientras más hacen de su sencillez una virtud, merecen más el cariño y el respeto de su pueblo. En este día, los que prestigian la profesión, se inclinan respetuosos para ratificar la continuidad de este arte, ante aquellos que no dicen adiós cuando los acoge la tierra amada. Un lazo indestructible los une: la confianza en la palabra sin fin, en la palabra interminable...

*Fundador de Radio Reloj

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