La misión que no cumplió Jimmy Davies - Opinión

La misión que no cumplió Jimmy Davies

Autor:

Juventud Rebelde
El noticiero nacional de la televisión cubana informó, el fallecimiento del destacado atleta cubano Jimmy Davies, quien tan alto puso el nombre de Cuba en épocas del incipiente desarrollo de nuestro deporte.

Ya siendo médico encabezó muchas de las representaciones de colaboración en la esfera de la salud, particularmente en el continente africano y en ambas tareas fue relevante su actuación.

Hay hechos de su vida poco conocidos, como una de esas misiones que no llegó a cumplir en Lesotho, país independiente desde 1966 aunque, como enclave dentro de Sudáfrica, dependía de ella para la salida de sus productos.

Tras la independencia de Zimbabwe, Lesotho se unió al proyecto de integración económica regional impulsado por los países de la Línea del Frente, estrechó relaciones con Mozambique y ofreció refugio a los combatientes antiapartheid del Congreso Nacional Africano (ANC) por lo que constantemente ocurrían incidentes y ataques de los militares sudafricanos hasta que, el 20 de enero de 1986, con su apoyo, el general Justin Lekhanya, jefe de las fuerzas paramilitares de Lesotho, encabezó un golpe que derrocó al gobierno del primer ministro Leabua Jonathan.

Antes de esto, en diciembre de 1985, el entonces canciller de Lesotho, Vincent Montsi Makhele, muy conocido por su activa participación en el Movimiento de Países No Alineados, realizó una visita oficial a Cuba invitado por el ministro Isidoro Malmierca.

Makhele traía la encomienda de su gobierno de solicitar una brigada médica cubana que lo ayudara a desarrollar planes de salud en su país y a formar técnicos en esa esfera sobre el terreno.

Le hizo la petición expresa al Presidente Fidel Castro en una inolvidable reunión nocturna, donde además insistió en que su colega cubano fuese de inmediato a su país a concretar esa ayuda que tanto necesitaban. Añadió que era para ellos muy importante que la delegación viajase a través de la capital sudafricana y no evitando esa ciudad en vuelo directo desde Mozambique o Zimbabwe, pues requerían hacer valer la obligación de ese gobierno de facilitar el tránsito de las delegaciones y viajeros que los visitaran.

Fidel accedió de inmediato a apoyarlos en su desarrollo y escogió a Jimmy para dirigir el grupo de médicos cubanos y, aunque era una petición insólita la de la vía para la visita del canciller cubano, también indicó que así se viajase.

Llegamos a Lesotho un día antes del golpe de Estado que ya gestaban. Íbamos con Malmierca su esposa María Elena, negra, su escolta y el traductor, mulatos ambos, y Jimmy y Francia Mestre, cada cual más negro que el azabache, y yo.

En la mañana del golpe la televisión sudafricana anunció que una delegación cubana que había llegado a Lesotho para organizar un campamento de entrenamiento del ANC, había tenido un muerto en un enfrentamiento con tropas del ejército. Reunidos ante el televisor nos miramos y Jimmy bromeando dijo: ese tiene que ser uno de los negros del grupo.

No sabíamos lo que estaba realmente sucediendo. Veíamos desde el hotel varios camiones llenos de personas dando vítores. Decidimos hacer una exploración y Jimmy y yo salimos en el único auto que permanecía con nosotros.

Regresamos y Makhele nos llamó. Fue la última vez que hablamos con él. Meses después lo asesinaron. Nos explicó que se consumó el golpe de Estado promovido por los sudafricanos, que el Primer Ministro estaba detenido y él se ocultaría, aconsejándonos no salir del hotel.

Comenzamos a hacer gestiones por teléfono con el entonces consejero en la misión en ONU, Eumelio Caballero, para que informara a Cuba de lo sucedido y que iniciábamos gestiones con nuestro embajador en Zimbabwe, Alfonso Fraga, para rentar un avión y salir del país.

Para Eumelio las comunicaciones de vuelta se complicaban porque las operadoras neoyorquinas no tenían idea de donde estaban Lesotho ni Harare. Eso hacíamos, con la dificultad de que el gobierno de Sudáfrica exigía a la empresa propietaria del avión que teníamos que hacer una escala obligatoria en su territorio para revisar si no sacábamos escondidos dirigentes del ANC. Jimmy no perdía el sentido del humor y afirmaba: «ahí es donde van a matar el negrito que anunciaron».

Fraga nos llamó para decirnos que se suspendían las gestiones de alquilar un avión y que Chomi nos mandaba a decir que «él» se encargaría de sacarnos de allí. Jimmy comentaba, a sabiendas de que eso significaba que era un mensaje del Comandante y repitiendo lo que dicen muchos cubanos: «El padre de la Patria no abandona jamás a sus soldados».

Al final nos fuimos con la tristeza del retroceso que significaba aquel golpe que liquidaba la precaria independencia de Lesotho.

Meses después, en la Cumbre de los No Alineados en Harare Fidel afirmó que el régimen del Apartheid que parecía incólume, estaba estratégicamente derrotado, y dos años después en Cuito Cuanavale los combatientes internacionalistas cubanos lo culminaron.

En efecto, como dijo Jimmy, volvimos a esa zona austral de África con ejércitos de salud. Él mismo dirigió el equipo en las tierras de Sudáfrica sin Apartheid.

*Entonces viceministro de Relaciones Exteriores y actual embajador de Cuba en Chile.

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