Palabras que duelen

Autor:

Juventud Rebelde
La violencia verbal, caracterizada generalmente por insultos, gritos, palabras vulgares y respuestas agresivas, corre el riesgo de ser generadora de otras violencias.

Insultos, gritos, palabras soeces, frases que descalifican al otro, respuestas agresivas ante un choque accidental en plena calle son manifestaciones de violencia cada vez más comunes en la vida cotidiana de la Isla.

Consideradas como variantes de la llamada violencia psicológica, diversas investigaciones las sitúan entre las más comunes formas de maltrato intrafamiliar en Cuba

Estudios de las Casas de Orientación de la Mujer y la Familia, de la Federación de Mujeres Cubanas, incluyen también dentro de esta clasificación, la negación de cariño o la violación de los espacios individuales de infantes y personas de la tercera edad.

Pero en los últimos tiempos, intelectuales, especialistas de diversos campos, e incluso medios audiovisuales cubanos, han manifestado preocupación por la proliferación de esas manifestaciones violentas, sobre todo en espacios sociales.

Al periodista y escritor Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura, le preocupa, por su parte, «la violencia verbal que va desde lo procaz de lo que se dice a la forma en que se dice, la imposición del grito, que es una forma de violencia que genera otra violencia».

En su intervención en el Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, el pasado abril, rememoró que tuvo la suerte de trabajar con Juan Marinello y Carlos Rafael Rodríguez.

«Ambos tenían una misma preocupación, la pérdida acelerada de la educación formal, la pérdida acelerada del léxico y la pérdida acelerada del respeto, del respeto a los valores, a las categorías, a las edades», indicó Reynaldo.

La problemática no es privativa de Cuba y viene evolucionando desde hace algunos años. Ya a fines de la pasada centuria un informe conjunto de la oficina del Defensor del Pueblo, en España; y UNICEF, refería que esos tipos de violencia afectaban a la mitad de los alumnos de Secundaria en ese país.

El asunto ha alcanzado tal magnitud en la península ibérica que durante los días 5, 6 y 7 de noviembre de este año se celebrará en la Facultad de Filología Hispánica de la Universidad de Sevilla un Congreso Internacional sobre (des)cortesía, agresividad y violencia verbal en español.

La principal finalidad de este evento es «constituir un punto de partida para el desarrollo de la investigación sobre estrategias (des)corteses que empleamos en nuestra comunicación, con especial incidencia en aquellas que pueden generar un estado o situación de violencia», refiere la convocatoria publicada en Internet.

La preocupación de los españoles por el deterioro del lenguaje es compartida por expertos y expertas cubanos.

Para la doctora en Sociología Clotilde Proveyer, profesora de la Universidad de La Habana, no se puede desconocer la estrecha relación entre estas manifestaciones de violencia social y la violencia en el espacio más íntimo de la familia.

«Si la familia educa en la violencia, esas personas, en el ámbito extradoméstico proyectarán luego una relación violenta porque aprendieron a dirimir los conflictos, a imponer sus criterio y a relacionarse, de una manera violenta», explica Clotilde, quien pertenece al Grupo Nacional para la atención y prevención de la violencia intrafamiliar.

Y también ocurre a la inversa. «Cuando en la escuela, en los medios de comunicación, en otras instituciones de socialización se promueve una comunicación soez, violenta, con un mensaje que enaltece la falta de respeto, la agresión verbal entre las personas, eso se refleja a su vez, en la familia», concluyó la estudiosa.

Pero si las canciones de moda suelen ser violentas, las series televisivas para los jóvenes enseñan comportamientos violentos, ¿cómo se espera, entonces, que reaccionen nuestros muchachos?

Para Reynaldo González la alarma está encendida. «Es preocupante y no sé cómo podemos nosotros ayudar a que esto comience a limarse. Sé que se depende de la escuela, se depende de los medios masivos, se depende del espacio donde está la recreación», alertó en su intervención en el Congreso de la UNEAC. (Fragmentos. Tomado de CubaProfunda.org)

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