Carlos Marx y José Martí

Carlos Rodríguez AlmaguerCarlos Rodríguez Almaguer
4 de Mayo del 2010 21:22:56 CDT

Karl Marx es llamado el héroe más noble y el pensador más poderoso del mundo del trabajo. *

Este 5 de mayo se cumplen ciento noventa y dos años del natalicio de quien es considerado, con razón, el creador de la teoría científica del proletariado: Carlos Marx, que vino al mundo en Tréveris, en 1818. Catorce días más tarde, conmemoraremos el aniversario 115 de la caída en combate, en Dos Ríos, de aquel a quien llamamos, también con razón, el Apóstol de nuestra Independencia: José Martí.

No hablaremos en este breve espacio de lo que han significado desde entonces hasta nuestros días los estudios de Marx respecto a las relaciones sociales entre los hombres y su descubrimiento de la ley del desarrollo de la historia humana: «el hecho, tan sencillo —nos dice Federico Engels— pero oculto hasta él bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita en primer lugar comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o de una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo»1. Hablaremos, solamente, de la opinión que le mereció el Prometeo de Tréveris a nuestro Apóstol.

Cuando el 13 de mayo de 1883 José Martí reseña en su correspondencia para el diario La Nación, de Buenos Aires, uno de los homenajes con que la clase obrera de Estados Unidos honra la memoria de Carlos Marx, quien había dejado de existir el 14 de marzo anterior, en Highgate, Londres, a las dos y cuarenta y cinco minutos de la tarde, escribe: «Ved esta sala: la preside, rodeado de hojas verdes, el retrato de aquel reformador ardiente, reunidor de hombres de diversos pueblos, y organizador incansable y pujante. La Internacional fue su obra: vienen a honrarlo hombres de todas las naciones».

Si tenemos en cuenta la pasión martiana por la justicia, «ese sol del mundo moral» que había aprendido a querer y a respetar en las enseñanzas de su maestro Mendive que tan directamente las había tomado de Don José de la Luz, entenderemos entonces la admiración con que escribe el cubano, que recién ha cumplido su tercer año de residencia en la nación norteamericana, sobre aquel gigante del pensamiento, cuyo retrato —según testimonio de un testigo presencial que ha tratado de ser desvirtuado desde mediados del siglo pasado, seguramente por razones políticas y mezquindad ideológica— junto al de otras cuatro cumbres del género humano, adornaría luego la paredes de su humilde oficina de 120 From Street, en Nueva York.

Se entenderá el rechazo natural que un poeta, un humanista como Martí, podrá sentir por las luchas violentas y el enfrentamiento entre los hombres, de lo cual nos había dejado ya testimonio al abordar el asunto de la rebelión encabezada por el general Porfirio Díaz, que derrocó al gobierno constitucional en México, y sobre lo que escribirá con tristeza: «Otra vez los pensamientos de los hombres caerán bajo los cascos de los caballos». Si a ello le sumamos los métodos violentos de la manifestación más visible del ideal socialista en los Estados Unidos de esa época, el anarquismo, traído en los espíritus esquilmados de los inmigrantes europeos no acostumbrados, en la oscuridad de las monarquías, al ejercicio republicano que aún existía en la nación del Norte, y promovido entre los trabajadores norteamericanos a partir de malas traducciones, sin acceso la mayoría de ellos a los idiomas originales en que habían sido escritos los textos fundamentales de aquella ideología, lo cual llevará a Martí años después a hablar de «las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas», comprenderemos por qué, entre uno y otro elogio, habla del espanto que le produce «echar a los hombres sobre los hombres». Son los mismos escrúpulos, venidos de su raigal humanismo, que lo llevarían años más tarde, obligado por las circunstancias, a organizar la que llamó «guerra necesaria», que consistía también en echar a unos hombres, los buenos, sobre otros hombres, los malos, fueran españoles o cubanos, aun cuando sinceramente exigiera, tanto en sus discursos políticos, en el aluvión de cartas, como en sus circulares militares, que se hiciera «una guerra sin odio».

De aquel que en sus análisis sobre las políticas migratorias europeas se había fijado brevemente en la injusticia que contra el general cubano José Maceo habían cometido las autoridades de Gibraltar, devolviéndolo a las prisiones españolas; del que bajo su techo había acogido como a hijo a un cubano notable —hijo de Santiago de Cuba, hoy casi desconocido y sobre el que se ha publicado en Cuba no hace mucho una excelente obra—: Pablo Lafargue, esposo de una de sus hijas, nos dirá Martí en sus Cartas a La Nación: «Karl Marx estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos». Y trazará con su pluma centelleante el cuadro magnífico del hombre imperfecto y sublime «que no fue sólo movedor titánico de las cóleras de los trabajadores europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer bien. Él veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha».

* José Martí. La Nación, Buenos Aires, 13 de mayo de 1883

1 Federico Engels. Discurso pronunciado ante la tumba de Marx, el 17 de marzo de 1883.

envíe su comentario

  • Normas
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio
    1. 1

      Jose Varela - 5 de Mayo del 2010 3:40:02 CDT

      Hola! Pienso que la verdad debe decirse por encima de todo. Eso nos hace mas fuertes. Marti alabo la intencion de Marx y su lucha en favor de los trabajadores y los humildes pero nunca estuvo de acuerdo con sus metodos. La "guerra necesaria" es otra cosa, pues esta se refiere a la lucha por libertar a la Patria del tirano opresor y extranjero. Marti llama "echar a los hombres sobre los hombres" al enfrentamiento entre compatriotas. Eso nunca lo entendio. Saludos.

    2. 2

      toyo55 - 5 de Mayo del 2010 6:51:43 CDT

      Pienso que Marti fue un gran humanista,pero no marxista,veamos:Un año antes de su muerte le dijo en una carta a su fraternal amigo Fermín Valdés Domínguez: "Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas, e incompletas, y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empieza por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados. El caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla..." y refiriendose a Marx y sus ideas: Cada pueblo se cura conforme a su naturaleza... Ni Karl Marx, ni Marlo, ni Bakunin. Las reformas que nos vengan al cuerpo. Asimilarse lo útil es tan juicioso, como insensato imitar a ciegas. José Martí Refiriendose directamente a Marx,despues de su muerte:Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles merece honor. Pero no hace bien el que señala el daño y arde en ansias temerosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blanco al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres. Gracias

    3. 3

      R.R.Mejias - 5 de Mayo del 2010 8:44:58 CDT

      Me llena mucho de orgullo que se escriba sobre nuestro heroe nacional. Martí fue un gran hombre, un gran cubano, el mas humanista de todos como no ha existido ninguno. Creo que para conocer a Martí, para entenderlo, los hombres no deberian buscar sus ideas fragmentadas y escribirlas en un papel. creo que lo fundamental y lo impresindible es su obra toda, la evolución de ella y su inmensa caracteristicas humanistas y cubanas. Marti cubano, latinoamericano, antimperialista, pero sobre todas las cosas Marti humanista. Carlos Rodriguez nos acerca a fragmentos tomados del vuelo, fragmentos martianos con magnifica intención de acercar a dos hombres que lucharon contra la injusticia humana. pero solo fragmentos de la obra martiana nos pueden impedir hacernos un juicio justo y perfecto de la obra martiana. soy ambas cosas marxista y martiano. cada uno de ellos les tocó vivir en lugares diferentes bajo condiciones muy diferentes, la obra de Marx está llena también de un inmenso humanismo. creo, creo yo, que de haberse conocido estos dos grandes hombres hubiesen sido grandes amigos.

    4. 4

      Cobelo - 5 de Mayo del 2010 9:00:39 CDT

      Me parece excelente el artículo. Un día se comprenderá que entendiendo bien las lecciones marxistas descubriremos mejor a José Martí.

    5. 5

      Spartacus - 5 de Mayo del 2010 10:21:32 CDT

      Pienso que el periodista debe completar su trabajo, nos deja sin comprender el alcance del tema, pues el titulo del mismo es "Carlos Marx y Jose Martí" y apenas toca nada, se queda por las ramas, no profundiza , ya que reseñar un solo pasaje -en Nueva York- fruto del trabajo reporteril del apostol no me dice mucho, si quiera la frase puesta se puede ver que es sacada de contexto, no me aporta fundamentos de analisis que necesitariamos del apostol sobre este tema, es solo descriptivo de una actividad de homenaje realizada al Marx, habiendo mucho mas escrito sobre este tema , reflejado en otros articulos de opinion del Maestro. Leyendo los comentarios aqui puestos me percato que hay omisiones que debieron ponerse o rebartirse si no son ciertas. Usted periodista tiene la palabra para que aclare a gente como yo que no somos duchos en esta materia .

    6. 6

      Menrique - 5 de Mayo del 2010 11:22:34 CDT

      No creo que "entendiendo bien las lecciones marxistas descubriremos mejor a José Martí". El marxismo como teoría no explica la obra martiana, aun y cuando tengan no pocos puntos de coincidencias. Carlos Marx centró sus estudios en el campo de la filosofía materialista y la economía política, desde una perspectiva condicionada por la situación de la clase obrera europea de entonces. El apóstol, por su parte, fue un pensador y humanista con una visión diferente, más cercana a nuestra historia y esencia. El era cubano, independentista, libertario y latinoamericanista, más allá de lo que digan las teorías socioeconómicas y evolutivas de Carlos Marx, más allá de la lucha de clases y de la revolución proletaria. Las ansias compartidas de alcanzar una sociedad más justa no los hace interdependientes. José Martí fue crítico de los métodos marxistas y del modelo socialista de estado, con una visión interesante, lúcida y vigente. El Maestro sencillamente habló y escribió de casi todo, entenderlo bien siempre será un reto, pero con una poco de sensibilidad e inteligencia bien basta para intentarlo.

    7. 7

      Daykel Angulo - 5 de Mayo del 2010 12:30:39 CDT

      Estimado periodista, le sugiero que lea bien los materiales martianos que hacen referencia a la vida y obra de Marx. Usted obvia demasiadas cosas, dice demasiadas verdades a medias. tal vez no ha leído los materiales, pero si los leyó, entonces usted está manipulando negativamente una información, y eso es imperdonable viniendo de un periodista cubano defensor de la verdad y la justicia. Cito textualmente un fragmento que usted olvida o evita poner luego de los "puntales rotos": Pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestión natural y laboriosa.

    8. 8

      Rafael Cantero Pérez - 5 de Mayo del 2010 12:40:17 CDT

      Coincido plenamenta con los que expresan de la necesidad de analizar las circunstancias histórico-sociales en las que vivieron ambos pensadores; pero quisiera que se analizara el hecho de que una persona fundó, junto a martí el Partido revolucionario Cubano que dirigió la Guerra necesaria; esa misma persona; Carlos baliño; fundó junto a Mella el primer partido marxista-leninista en Cuba; hecho ocurrido en 1925; ¿acaso eso no dice de las similitudes en el pensamiento de Marx y nuestro Martí?.

    9. 9

      Ernesto - 5 de Mayo del 2010 14:37:08 CDT

      El articulo se queda a medias,quien ha leido a nuestro Marti en sus comentarios tanto sobre Marx como el socialismo percibe enseguida que el apostol no comulgaba precisamente con ese ideario,por otro lado un comentario ubica a Carlos Balino como una pieza importante del partido creado por Marti y eso en realidad no consta en ningun documento o tetimonio serio,Marti era un democrata convencido y su prioridad era latinoamerica y la independencia de Cuba,gracias.

    10. 10

      R.R.Mejias - 5 de Mayo del 2010 16:14:19 CDT

      Mis libros del apostol están muy viejos de tanto manosearlos, los devoro y los releo. Cuando salgo a buscar nuevas obras editadas, en las librerías, no las encuentro. Sólo algunos ensayos de algunos escritores. Pero nada de obras completas, ya estas no están en las librerías. Como yo, hay muchos cubanos que amamos su obra. Tenemos nuestras reservas en nuestros estantes, pero que hay de las nuevas generaciones, como podrán tener a Martí. Sería muy bueno que este diario, el de la juventud cubana, amplie mucho mas en la obra martiana. Pudiera ser una columna, pudiera ser semanal, donde se encuentren textos martianos como: cartas, discursos, o escritos en el periodico patria. Sería muy provechoso. Un lugar donde encontremos nuestro Martí. El Martí de todos los cubanos, el de todos los tiempos

    11. 11

      Menrique - 5 de Mayo del 2010 16:18:35 CDT

      Los proyectos liberadores son siempre aglutinadores de diversas corrientes ideológicas. Durante las guerras de independencia el marxismo aun estaba en pañales, no había triunfado la revolución rusa ni había surgido el primer partido comunista de la historia. Baliño, al igual que muchos otros cubanos, supieron identificar la necesidad de una organización de vanguardia que guiara las luchas emancipadoras de nuestro pueblo, colaborando con el PRC y poniéndose a las órdenes de José Martí en la guerra necesaria; pero ojo, ello no quiere decir que por ello exista una estrecha relación entre el marxismo y el pensamiento martiano, o entre los fines del PRC y del Partido Comunista fundado por Mella y Baliño. ¿El hecho de que Tomás Estrada Palma haya sido cofundador del PRC es razón suficiente para afirmar que existen puntos coincidentes entre su futura política y el ideal martiano? Nadie honesto ante la historia afirmaría algo semejante. Igual sucede con las diferentes corrientes ideológicas que se aliaron al movimiento 26 de Julio y se pusieron a las órdenes de Fidel Castro sin que por ello fueran marxistas ni estuviesen de acuerdo con el rumbo socialista que luego tomase la Revolución Cubana. Existen coyunturas histórica que unen a los hombres en busca ideales comunes, pero los métodos y fines asociados no tienen porqué ser los mismos. El humanismo, los ideales libertarios y de independencia no siempre son sinónimos de marxismo, quien piense lo contrario puede pecar de ingenuidad o soberbia.

    12. 12

      gdscks - 5 de Mayo del 2010 20:29:49 CDT

      No hay que ir lejos a buscar el terreno donde se aplican las ideas de Martí. No es menester especular cual hubiera sido su historia política de no haberse malogrado su preciosa vida en aquel día aciago de Mayo de 1895. Martí era un idealista. Razones sobran para entender que, en el meollo de nuestra cosmogonia como nación, Martí está bien definido. La disyuntiva que se planteo desde bien temprano, a saber; un líder fuerte y aclamado, por una parte y una separación de poderes clara, con instituciones democráticas, por otra, nos pone frente a un dilema: quien tuvo razón; Céspedes o Martí? Este dilema no ha perdido vigencia hasta hoy día. Para analizar la historia se necesita valor. Pero las pasiones nos ciegan y si los hechos contradicen las ideas, mucho peor para los hechos. Solo una personalidad como Céspedes pudo sortear las dificultades que en su camino pusieron Agramonte, Cisneros y los camagüeyanos. Solo un carácter como el suyo pudo aceptar que rechazaran su bandera y su estrategia de lucha que es lo único que le quedaba. Soportó ofensas, escarnio, trampas políticas. Los disidentes pretendían ir moldeando una democracia para una nación que todavía no tenían y eso dio al traste con toda la obra revolucionaria. Tanta gloria vivida quedó tendida en el suelo donde tanta sangre había sido derramada. Las divisiones internas del gobierno en armas se enseñorearon en la revolución. Martí, como organizador de la próxima contienda, se manifestó diafanamente en contra de la teoría cespediana y hizo sublimes declaraciones a favor del método democrático para gobernar una nación que todavía no existía. El estaba profundamente persuadido de esto. Ni siquiera su admiración por Gómez y Maceo lo hizo dudar por un momento. Le dijo a Gomez que una nación no se gobierna como se manda a un ejército. Gómez lo consideró ofensivo y no le contesto. Pero respuesta merecía: el obtener la libertad y el ver surgir de las cenizas la nación no significa automáticamente la paz. Mas bien al contrario. Y Martí se retiró de la lucha. Lo que no hizo Céspedes en su tiempo, sino que afrontó su suerte hasta las últimas consecuencias, abandonado en San Lorenzo, crimen político de sus compañeros de armas, triste y ciego. Inexorable, fue la palabra que utilizó Gómez para calificar el carácter de Martí. Tampoco dudo en aceptar el liderazgo de Flor Crombet cuando el estimado de Maceo sobrepasaba la disponibilidad de sus arcas. Sus opiniones no eran flexibles con las circunstancias. Cómo esperar que Martí comprendiera a Marx?

      del autor

      en esta sección