La tierra en nuestra carne

Ricardo Ronquillo BelloRicardo Ronquillo Belloronquillo@juventudrebelde.cu
29 de Agosto del 2010 0:36:57 CDT

Sin importar qué tan urbana sea nuestra vida, nuestros cuerpos viven de la agricultura; nosotros venimos de la tierra y retornaremos a ella, y es así que existimos en la agricultura tanto como existimos en nuestra propia carne.

La frase es de Wendell Berry, reconocido literato norteamericano que decidió regresar al cultivo de la tierra de sus padres, y se ha convertido en un sabio de la agricultura sostenible, en defensor progresista de la virtud y la tradición, y en símbolo contra el tecnologicismo desenfrenado.

Su tesis podríamos acercarla a las exigencias actuales de Cuba. Nuestro país viene de la tierra y también retornamos a ella, y deberíamos existir en la agricultura tanto como existimos en nuestra propia carne.

Encontré la expresión mientras trato de entender la dicotomía entre una agricultura situada políticamente en los últimos años como asunto de seguridad nacional, y el decrecimiento del 7,5 por ciento experimentado por ese sector entre enero y junio de este año, comparado con igual etapa de 2009, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas.

Lo más preocupante es que mientras virarse para la tierra es una línea esencial del proceso de actualización o reactivación de la economía, en el presente año ese propósito ha recibido otras preocupantes señales.

La segunda que menciono —aunque fue la primera en conocerse— es la caída en la agroindustria azucarera, que en la pasada contienda disminuyó hasta convertirse en la más pobre de la historia desde 1905. Y una tercera —más reciente aún— es que de las 1 007 112 hectáreas de tierra entregadas en usufructo, solo el 46 por ciento produce.

Esta triada duele más cuando se conoce que la agricultura llegó a aportar en 1991 —aun con insuficiencias— el 83 por ciento de los fondos exportables de la nación, de los cuales el 77 por ciento correspondía a la agroindustria azucarera. En la actualidad, según especialistas, ese aporte alcanza únicamente entre el 15 y el 17 por ciento.

Nadie desconoce el impacto del llamado período especial en este sector. Tampoco el viraje ocurrido hacia una economía de servicios con sus inusitadas perspectivas. Pero esto lamentablemente se dio en paralelo con cierto grado de subestimación del sector agrícola, cuyas consecuencias purgamos ahora en lo táctico y lo estratégico.

Varios especialistas argumentan por qué la rama agropecuaria resulta decisiva para la economía cubana, tanto por su incidencia directa e indirecta en el producto interno bruto (PIB), como por los valores que genera la transportación y comercialización de productos agrícolas frescos o procesados.

Un revelador artículo del economista Armando Nova, del Centro de Estudios de la Economía Cubana, apunta que durante el 2008 alrededor del 20 por ciento del PIB del archipiélago dependió de la actividad agropecuaria.

Según este analista, la población económicamente activa que labora directamente en el sector es el 21 por ciento. Y añade que si consideramos que el núcleo familiar cubano se compone de cuatro personas como promedio, se puede afirmar que la economía familiar de cerca de cuatro millones de personas depende directamente del desempeño de la actividad agropecuaria.

A sus apreciaciones agrega que como sector demandante se encadena con diversas ramas de la economía del país e introduce además dinamismo por vía de la demanda. Asimismo —subraya— genera energía renovable y no contaminante y da lugar a importantes ventajas económicas, sociales y territoriales. Además, en el sistema agroindustrial cañero se obtienen múltiples derivados con alto valor agregado.

Este especialista, como otros a lo largo de estos años, advierte que en la medida que la agricultura no proporcione los resultados esperados, dicho encadenamiento puede motivar importantes erogaciones (efecto multiplicador no favorable), que la economía debe asumir, para poder suplir las deficiencias de este sector.

A su parecer, esto es lo que se viene manifestando en los años más recientes, y motiva grandes importaciones de alimentos —hoy estas son superiores a los 1 500 millones de dólares—, una parte significativa de los cuales puede ser producida internamente en condiciones competitivas. Como es conocido, todo ello desemboca en una economía más vulnerable y dependiente de las importaciones.

Es como si las tres señales anotadas fueran nuevas campanadas de emergencia desde las entrañas de nuestra tierra. Como si una lección del Apóstol irradiara en los campos cubanos: «En agricultura, como en todo, preparar bien ahorra tiempo, desengaños y riesgos».

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    1. 1

      fernando lopez - 29 de Agosto del 2010 4:39:15 CDT

      En honor a la verdad creo que uno de los grandes bochornos por los que atraviesa nuestra agricultura, es la caída escandalosa de la cañera. El resultado para mi a menos esta claro. Se "destruyo", primero por exceso de fertilizantes, el sistema de cultivos, después cuando estos faltaron la tierra ya no estaba en condiciones. Para colmo cuando se podìa producir al menos etanol, suplir así hastos de importacion de combustibles o en su lugar exportarlo, pues no. Simplement se "decidió" destruir viejos centrales bajo el argumento de la irrentabilidad y avenderlos entonces como "hierro viejo". Que paso con el café?. Falta de estímulos productivos y los mismo con el cacao. Por suerte esto no ocurrió con el tabaco, donde tímidos estímulos económicos llevaron a que la "producción familiar" se convirtiese en la piedra angular de este sector. Las granjas del pueblo demostraron por más de veinte año, la imposibilidad de suplir la vieja estructura productiva del tabaco. La producción de alimentos, igual que otras producciones cuando tuvo que vivir, sin fertilizantes cayo, solo en algunos lugares se mantuvo la produccion agrícola, donde las tierras eran más fértiles, de ahí que el sur de La Habana se convirtiese en una minita de oro para productores. El voluntarismo, que obligo a someter grandes extensiones de tierras a producciones no tradicionales, es decir, donde nunca se sembro platano, entonces dedicar grandes extensiones a este cultivo. Porque la gente se fue yendo del campo y abandonandole; primero que todo porque La Revolución posibilitó que una gran masa de gente que habitaba en los campos pudiese estudiar y de hecho acometer otras profesiones alejadas de todo vinculo con la agricultura. El campo no era atrayente además para vivir, por la propia ausencia de servicios de todo tipo...No creo que tenga que mencionarlos. Por lo tanto poco estímulo para estudiar profesiones cercanas a la agriocultura. La imparable emigración en la búsqueda de una mejor calidad de vida, que no existe en los cmapos. La ausencia de protección por parte de las autoridades a los productores - que o a quienes roban en muchas oportunidades sus producciones. Los bajos precios de los productos pagados por el Estado, a cuando los funmcionarios representantes del Estado decidiesen hacerlo, meses de demoras en dichos pagos. Unaa agricultura que se quiere sostener con bueyes, eso es una barbaridad...Entre otras razones porque lo primero que quiso fue enducarnos con o en la idea de la Revolución en la agricultura, los bueyes no ahorran, por el contrario hacen que el hombre tenga que trabajar mucho más y la caída de la productividad por individuo es clara. Mas que educarnos en el apego a la tierra, sin proponerselo quizás la Revolución permitió, posiblemente con la mayor justicia del mundo, que muchos partiéramos, una muestraa de verdadera libertad ee independencia individual, pero que a la larga...fue un boumerang. Uds. recuerdan, cambiando el tema, lo pasado con la pesca. Grandes producciones, una flotta pesquera envidiable, por las razones que fuesen, feneció y en Cuba siendo una isla ni pescado comemos, y lo que se pesca se exporta oo es prohibitivo, porque los cubanos llno podemso comer langostas, porque dado el caso que pudiésemos pagarlo, es sumamente caro. Compañeros sobre el tema podríamos estar hablando años. Solo recomiendo; lleguese a cualquier campo y con independencia de algunas cosas vistas y miremos cincuenta años atras; que tienen la gente en el campo para sentirse estimulados a vivir alli. Gracias

    2. 2

      Modesto Reyes Canto - 29 de Agosto del 2010 6:21:34 CDT

      Mi leido Ronquillo:Si se deja trabajar,en to- do el sentido de la palabra,a los agriculto- res,se podra disfrutar en abundancia de todo lo ue señala hoy en su cronica "La Fonda" su colega Ciro Bianchi.La tierra productiva esta ahi y los deseos de hacerla producir tambien. Lo felicito:Modesto Reyes Canto.

    3. 3

      Jose Luis - 29 de Agosto del 2010 6:51:11 CDT

      Debo felicitarlo por el valor y la honestidad con que presenta el estado ctirico del sector agricola y por tanto los sectores que dependen de el.Me hubiese gustado leer posibles soluciones,en cuanto a mi opinion, se necesita una transformacion total de propiedad de la tierra,produccion y comercializacion agricola..Estimulando a los productores,desprendiendose de esa enorme burocracia que ha demostrado su ineficacia y dejar al mercado quien dicte las pautas.

    4. 4

      Menrique - 29 de Agosto del 2010 18:59:59 CDT

      Muy interesantes los datos que nos aporta el señor periodista, desconocidos al menos por mi. Me parece que mientras las medidas que impulsen el desarrollo económico sean "políticamente sensibles" entonces estaremos en las mismas. La agricultura, como la industria, los servicios y toda actividad humana necesitan de incentivos y esperanzas de éxito, sin ello es como arar en el mar. Saludos.

    5. 5

      Gualterio Nunez Estrada - 30 de Agosto del 2010 8:39:03 CDT

      Propongo a la direccion del diario tomar como modelo para un seminario este articulo "La tierra en nuestra carne" de Jorge Ronquillo, de magnifica prosa periodistica, sumamente ajustado y balanceado sobre la base del objetivo principal y verdadero de los medios cubanos, analizar y mover la economia del pais creando instrumentos de conciencia cientifica e ingeniera utiles al estado sobre la realidad objetiva del pais en el lector. Le doy cinco estrellas como periodismo cubano de alta calidad etica e informativa.

    6. 6

      Osvaldo - 30 de Agosto del 2010 8:42:20 CDT

      En este caso creo que el estado de la tierra entregada y su grado de infectacion de marabu y otra plagas es determinante a la hora de hacerla producir con rapidez. Tambien creo que nuestro estado no debe desatender a estos agricultores bisoños o no en el alquier o venta adecuada de los aperos de labranza asi como los creditos necesarios ya que el mismo es el unico lugar adonde puedan ir a buscar ayuda por lo menos hasta ahora. Creo ademas que los deben dejar tranquilos y que siembren lo que ellos quieran sembrar para ganar en rentabilidad y estimulo inicial y despùes ellos mismos veran lo que les es mas conveniente sembrar o no. Cuando el estado empieza como siempre a ¨¨tutelar y a chequear¨¨ es que se fastidia todo lamentablemente y ya hay amargas experiencias historicas sobre esto. Espero que el ¨¨filtro¨¨ sea benevolo conmigo esta vez

    7. 7

      pepe - 31 de Agosto del 2010 14:35:53 CDT

      Me pregunto: ¿Cómo es posible que un periodista haga un estudio tan certero sobre las causas y consecuencias del abandono de nuestros campos, y no lo hayan podido hacer, poniendo en práctica las medidas corrspondientes, todos los ministros, viceminisros, delegados, etc., etc., que han tenido que ver con la rama agropecuaria durante todos estos años? Creo que este es un problema de vital importancia para el País, y es imperdonable que se haya llegado a la situación actual sin haber corregido a tiempo la tendencia hacia el deterioro de la producción.

    8. 8

      Teresita Rabassa Alcázar - 1 de Noviembre del 2010 12:09:25 CDT

      ¡Felicidades pepe (7)! todos los demás comentarios se pueden borrar y dejar este de pepe, lo dice todo. Saludos.

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