Venezuela: ¡Salud, Comandante!

Autor:

René Tamayo León

CARACAS.- Los vínculos afectivos entre el pueblo venezolano y el presidente Hugo Chávez han marcado los 14 años de Revolución Bolivariana. Si no hubiera sido así, apenas estaríamos hablando de otro intento: uno que quiso ser, pero que no pudo.

Este domingo no ha sido distinto, pero sí más intenso. El nuevo trance de cuerpo que atraviesa el líder socialista se ha convertido para las mayorías populares en un nuevo encuentro.

Los medios de comunicación se han volcado de lleno por todo el país a mostrar el amor y los pedidos de salud para el mandatario. En Caracas y sus parroquias, en los estados aledaños y sus barriadas, en el occidente y en el oriente, en el norte y en el sur, en el centro y en las periferias, la gente acude. Se congregan inspirados en la fe y el respaldo al Presidente.

Los medios públicos han dedicado una programación especial que está dando cobertura a las manifestaciones de parabienes hacia Hugo Chávez que se están produciendo en toda la nación.

De nuevo recorren ante mí las inmensas mayorías populares. En los valles y en los cerros; en las montañas y en los páramos. En las nieves y en los desiertos. En las islas y en los lagos —con sus lindos y frágiles palafitos.

Todos avanzan. Marchan. Marcados por la confianza de que el dirigente revolucionario superará sus males carnales.

Ni siquiera los medios privados han podido alejarse de la realidad informativa que les está imponiendo este domingo. Hegemónicamente antichavistas, no han podido dar la espalda a una realidad que les rebasa: la vida pueblerina; la vida bella. La vida que es.

Venezuela es un país de una profunda religiosidad católica, apostólica y romana —y, también sincrética. Iglesias, plazas y solares se han llenado de ese espíritu. Pero también de concentraciones de apoyo más políticas, radicales, partidistas.

Resumen: el día ha estado signado por rezos, oraciones, pedidos de salud, pronta recuperación para Chávez y también agitación política. Poco importó que las vísperas de Navidades sean aquí días de asueto; de descompresión.

Las revoluciones raigales siempre superan la tradición.

«Dios, Bolívar y Hugo», es la frase dominical en boca de las mayorías. Esas, los pies en tierra, las que no se oían mientras se masacraban.

Los trances físicos de Chávez duelen a la inmensa inmensidad de los venezolanos. Pero tampoco ha sido un domingo triste.

¿Qué está pasando hoy en Venezuela?

Para entenderlo hay que estar aquí. Claves simples: fe, esperanza, amor. A pesar de la dura claridad con que el Jefe de Estado habló ayer sábado 8 de diciembre a toda la nación, los venezolanos se sienten confiados, entusiastas, optimistas.

Hay dolor. Es verdad. Pero es ese que vemos en los ojos de nuestras madres cuando el hijo está enfermo o debe pasar una prueba clínica que duele. ¡Lágrimas de madre! Acongojan. Pero fortalecen. Misterio de la sangre de nuestra sangre.

Eso es lo que aquí está aconteciendo hoy. Y seguro mañana. Y luego. Y después. La Naturaleza es una incógnita. Pero cuando vas de la mano de la madre, la natural o a esa que le dicen Patria —que es lo mismo—, el dolor se sobrelleva.

Hoy domingo 9 de diciembre caminé un rato las calles de Caracas. Oí. Aquí y allá. También vi la televisión... Todos dicen que sí, que los «médicos cubanos»...

Son frases que alivian. Que te dicen: ¡no lo hemos hecho mal! Pero cuánto vale oír eso: «los médicos cubanos»...

Chávez es hoy el más grande hijo de América. Por lo que él está pasando, aprieta el corazón de los venezolanos buenos —es decir, la mayoría de una nación. Y de todas las buenas personas que giran alrededor de este continente Nuestroamericano.

Pero la tristeza siempre da paso a la esperanza. Es lo que la Madre Venezuela nos dice y suplica desde sus ojos. Y seguro será así. Chávez ha de vivir.

¡Comandante, ya usted no se debe a sí! Nos pertenece a todos. ¡Fuerza! Dicen en todos los rincones de Venezuela. Y más allá.

Ya casi va a anochecer. Recorreré de nuevo las calles de Caracas. Necesito secar algunas lágrimas. El periodismo, a veces, quiere acallarte el corazón. Hoy, yo no lo voy a hacer.

Nota: Juventud Rebelde adjunta aquí la transcripción completa de la alocución de este sábado 8 de octubre del presidente Chávez a los venezolanos, cuando informó, como es su costumbre, de sus malencias físicas y el tratamiento que le ha sugerido el equipo médico que le trata su evolución tumoral desde mediados de 2011.

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