La fuente de un concepto nuevo - Opinión

La fuente de un concepto nuevo

Autor:

Julio César Hernández Perera

Tres expertas del Grupo de investigación observatorio de la salud pública, de Medellín, Colombia, y del Centro de investigaciones y estudios de la cultura y sociedad, de Córdoba, Argentina, indicaron que Cuba es el país de Latinoamérica y del Caribe que tiene mejores indicadores en cuanto a equidad en salud.

A esta conclusión llegan después de realizar una investigación donde determinaron la inequidad sanitaria existente en los últimos años en las naciones de esa área geográfica. Los resultados del estudio están publicados en la Gaceta Sanitaria, órgano oficial de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas).

La inequidad en salud, referida como la desigualdad existente en este campo, es catalogada como evitable e injusta. Injusta, porque determinados grupos de personas se ubican en desventaja en cuanto a posibilidades de mantener la salud.

Aunque puedan parecer evidentes los reconocidos avances de nuestro país en materia de salud, no deja de ser un hecho el mundo de complejidades que genera una evaluación objetiva y uniforme. Influyen en este indicador múltiples variables sociales, económicas, demográficas y geográficas. Por esta razón, las investigadoras aquí referidas aplicaron un novedoso instrumento que denominaron «Índice de inequidades en salud» (Iniquis).

Este índice valora aspectos como la esperanza de vida al nacer, la tasa de mortalidad infantil en menores de uno y cinco años, la razón de mortalidad materna, los partos atendidos por personal de salud calificado, la cobertura de la inmunización, la densidad de médicos, el número de camas hospitalarias, los gastos totales en salud y per cápita, la tasa global de fecundidad y la tasa de alfabetización, entre otros.

El elevado estado de bienestar que poseemos en el campo de la salud es resultado de una política bien defendida desde el mismo momento en que triunfó la Revolución. «Es muy lógico que los cubanos tengamos la aspiración de que la mortalidad infantil se reduzca; que el promedio de vida de cada ciudadano se prolongue; combatir contra las enfermedades, combatir contra la muerte. No puede haber aspiración más legítima que esa, y pudiera decirse que más sagrada que esa», expresó Fidel el 17 de octubre de 1962 en el acto de apertura del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, ubicado en La Habana.

Y hay algo que no se puede proscribir en este campo. Para los cubanos, la búsqueda de esta justicia en cuanto a la salud traspasa fronteras, y la República de Haití es uno de los mejores ejemplos.

Esta vecina nación es la peor posicionada en cuanto a equidad en salud en el estudio aludido. Sufrimos al ver que, a pesar de la cercanía geográfica, existen abismales diferencias entre Cuba y Haití en cuanto a la expectativa de vida (más de diez años de diferencia).

Los haitianos presentan enormes situaciones adversas como la privación de un sistema de salud estructurado para atenderlos, junto a una red hospitalaria insuficiente y carente de recursos humanos, materiales y financieros. Sus instituciones públicas, además, cobran todos los servicios; los que para la mayoría de la población son inaccesibles, al igual que la adquisición de los medicamentos.

A pesar de que esa nación tiene una historia trascendental para nuestra América, al inscribirse como la primera en romper el yugo colonial y abolir la esclavitud en 1801, su presente es de penurias. Una desdicha suscitada por siglos de saqueos, aislamiento, guerras civiles, imposición de dictaduras feroces e intervenciones extranjeras.

A ese hostil panorama se suman las más de 220 000 muertes provocadas por el terremoto de enero del 2010. Nueve meses después de este desastre natural, surgió una epidemia de cólera que amplificó el número de víctimas.

Pero contra toda esta desgracia persevera la valiosa ayuda de una brigada médica cubana. Iniciada como un programa de ayuda humanitaria para socorrer a las víctimas y aliviar las secuelas dejadas por el huracán Georges, esta ha permanecido allí de forma ininterrumpida desde el 4 de diciembre de 1998, como parte de un programa de colaboración que en el 2013 cumple 15 años.

Por lo dicho, es justo decir que además del prestigioso puesto alcanzado por Cuba con el «Índice de inequidades en salud», hay otro del cual también somos destacados: el del internacionalismo; acción que nunca relegaremos, porque como ha dicho Fidel, «Cuba se ha convertido, en la esfera de la salud —la más apreciada de cuantas existen sobre la faz de la Tierra—, en un gigante moral de donde emana un concepto nuevo, profundamente revolucionario y humano, de lo que deben ser los servicios médicos en el mundo».

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