Contra la ceguera para los números

Autor:

Julio César Hernández Perera

«Leonardo da Vinci sobresalió desde la niñez en las matemáticas, la música y el dibujo». Con estas palabras detalla José Martí en Músicos, poetas y pintores, en La Edad de Oro, los inicios de la vida del famoso artista distinguido por una educación y un aprendizaje adecuados.

¿Quién puede dudar del valor de las matemáticas para el desarrollo intelectual de un niño?

Sin embargo, en ocasiones puede interferir una enfermedad conocida como discalculia. Esta se caracteriza porque los enfermos tienen problemas en reconocer los números y aprender operaciones matemáticas elementales.

En el caso de los pequeños la afección se diagnostica frecuentemente al iniciar la escuela y puede relacionarse con otras dificultades como la de leer (dislexia) y escribir composiciones (disgrafía). En todas estas circunstancias el coeficiente de inteligencia casi siempre es normal.

En su conjunto, las alteraciones antes mencionadas forman parte de los trastornos del aprendizaje y se estima que pueden llegar a tener lugar en el diez por ciento de los niños. Su diagnóstico oportuno es prioritario si sabemos que logra interferir en la inserción escolar y social del individuo.

También conocida como «ceguera para los números», la discalculia no ha sido estudiada con suficiente profundidad. Por eso me remito a un artículo, publicado el 9 de enero del 2013 en la reconocida revista norteamericana Nature, donde se habla del loable trabajo realizado en este campo por Brian Butterworth, un científico londinense de 69 años de edad.

La labor del experto se ha orientado en la comprensión del citado trastorno y en cómo ayudar a quienes lo presentan. Aunque para él lo más relevante no es descubrir las causas, sino buscar la forma de asistir (científicamente) a los niños discalcúlicos.

Butterworth dedica mucho tiempo a la educación especial y a la confección, junto a otros colegas, de juegos didácticos con el auxilio de la computación. Según sus investigaciones, los trastornos de la memoria, la atención y el lenguaje dejan de ser la razón principal del mal; sus experiencias llevadas a la práctica con un grupo de escolares han sido promisorias.

No obstante, llama la atención el poco interés mostrado en los países ricos para el estudio de la discalculia. En los EE.UU., por ejemplo, se destinaron desde el año 2000 al 2011, solo dos millones de dólares para este propósito.

Entre las escasas naciones que han accedido a extender las experiencias del equipo de trabajo liderado por el neurocientífico inglés se destaca Cuba: el Centro de Neurociencias de Cuba y la Universidad de Ciencias Pedagógicas de La Habana realizarán trabajos conjuntos con el grupo inglés.

La sorpresa de Brian Butterworth por este interés le ha llevado a alabar públicamente nuestro sistema de educación y el esfuerzo de los cubanos, quienes «curiosamente» —como ha manifestado— destinan esfuerzos y recursos (a pesar de las dificultades económicas).

La posición de la nación caribeña no es un hecho al azar, sino otra evidencia del humanismo que mueve a la sociedad cubana. Vale rememorar cómo el Comandante en Jefe Fidel Castro, después de destacar las acciones llevadas a cabo en el país encaminadas a la pesquisa activa y tratamiento de las discapacidades, ratificó esta voluntad en un discurso pronunciado el 26 de julio de 2006: «Ustedes saben que hay más de 50 000 niños en escuelas especiales, que el retraso mental no es motivo de deshonra de nadie, y en una sociedad como la nuestra un niño con retraso mental debe ir a la escuela, prepararse y alcanzar el máximo de condiciones normales de vida. […] Esto nos ha permitido iniciar un programa de salud para los discapacitados que no tiene igual en el mundo».

Así quedan como ejemplo para el orbe las grandes faenas y prioridades en la que nos consagramos, como la de luchar contra la discalculia en los niños. Nunca nos serán ajenos el porvenir de un solo niño y la tranquilidad de sus padres.

*Doctor en Ciencias Médicas y especialista de segundo grado en Medicina Interna.

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.