El arte de delegar

Mayra García CardenteyMayra García Cardentey
5 de Noviembre del 2014 21:49:59 CDT

«Si no estoy ahí, se acaba el mundo»; «no puedo dejar tranquilo mi puesto de trabajo ni por un minuto»; «no saben hacer nada sin mí»; «no se toma ninguna decisión si no estoy»; «el ojo del amo, engorda el caballo», esgrimen algunas personas, que aún con otras supliendo sus funciones, ya sea en el ámbito laboral o familiar, asimilan con recelo el hecho de tener que ausentarse o alejarse de ellas.

El proceso de delegar autoridad permite conferir a otros —allegados y subordinados, en dependencia del contexto— el encargo de realizar una tarea: se les concede la potestad y libertad necesaria para ello aunque, al final, la responsabilidad del resultado recaiga en el ente superior.

Pero, ¿cuántos saben en realidad delegar? En la actualidad, uno de los principales factores que atentan contra la eficiencia de los dirigentes públicos y empresariales, proviene de deformaciones en el hecho de delegar, práctica que en ciertas instancias a veces resulta poco sistemática o efectiva.

En algunos escenarios, determinados directivos pecan por exceso, zona peligrosa en que se incurre cuando se exagera el poder y responsabilidad, que se otorga, dentro del accionar de la empresa a los especialistas y puestos inferiores, hecho que en varias ocasiones ha conllevado a casos de corrupción administrativa.

En otros contextos, los decisores confunden delegar con asignar tareas. En la labor rutinaria de cada empleado o funcionario no necesariamente hay autoridad ni toma de decisiones; mientras, cuando se le confiere potestad a alguien, este tiene atribución para disponer y hacerlo bien.

Por último, existe la denominada delegación inversa, suceso organizacional común en no contados tejidos empresariales y públicos del país, y que da al traste con un correcto funcionamiento de los procesos gerenciales y administrativos, pues a la par trae fenómenos burocráticos y complejos.

Una definición de la delegación inversa describe a aquellos jefes que, además de delegar poco, tienen el mal hábito de inmiscuirse y realizar actividades que les corresponde a sus subordinados.

En la extraña concepción de «sacrificio de dirigente», existen quienes piensan que, haciéndolo todo, los resultados serán mejores, las responsabilidades realmente propias y los efectos positivos. ¡Error!, solo es muestra de incapacidad de liderazgo, desaprovechamiento de las potencialidades de los trabajadores y entorpecimiento de las actividades.

Representa un peligro mayor: disminuye las oportunidades para decisiones de los colaboradores y, con eso, sus riesgos y sus aprendizajes y la consiguiente preparación dentro de la política de cuadros.

La delegación inversa se convierte en un proceso degenerativo que deteriora la calidad, la eficiencia, la productividad, el desempeño, los resultados y otros aspectos importantes para el éxito del trabajo en equipo y los logros organizacionales. Es —la califican algunos estudiosos— una «enfermedad del liderazgo».

El dirigente no tiene por qué emplear su tiempo en hacer el trabajo que compete a otros. Le incumbe llevar a cabo una correcta delegación de autoridad. Para ello necesita despojarse del sentimiento de omnipresencia y de que sin él nada es posible; tener subordinados competentes; confiar en sus capacidades y habilidades; respetar las áreas de trabajo y evitar el constante intervencionismo que, además de innecesario, solo genera inseguridad y recelo profesional.

El trabajo operativo debe ser la clave hoy día cuando se aboga por la simplicidad de las acciones en el orden gerencial y de administración pública; son épocas que exigen esperar cada vez menos para un asunto de fácil resolución.

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    1. 1

      Modesto Reyes canto - 6 de Noviembre del 2014 6:21:39 CDT

      Eso que tan brillantemente tú señalas sobre esos jefes que lo saben todo y lo que no se lo imaginan, como decía uno de los personajes creación del amigo y maestro del humorísmo, Alberto Luberta, sufren, para mal de los que le rodean, de un ego incontrolable. Por suerte, son fáciles de identificar.A continuación, si me lo permites,dejo aquí algunas señales inequívocas de quienes lo padecen, en algo titulado Egocentrísmo. “ Cuando se juntan el dinero y el poder casi siempre se crea el ego’ Las personas con un ego incontrolable se vuelven unos irrespetuosos hacia los demás, pues viven convencidos de que el mundo se mueve porque ellos son los que lo impulsan. Por suerte, como seres superiores que se creen que son, no resultan muy dificiles de detectar y se puede afirmar que lo es el que: *Se arrodilla de frente a un espejo y le reza a Dios. *Nunca deseará a la mujer del prójimo, no por cumplir un mandato biblíco, sino porque vive convencido que ella lo deseará a él. *Jamás reconoce que se ha equivocado, porque piensa que reconocerlo sería una equivocación de su parte. *En la política su palabra es la única que vale, aunque todo lo que diga y haga,sea una porquería. *Presidente, para él, es una cerveza dominicana. *General, una marca de equipos electrónicos. *Coronel, es un papalote grande. *Un sargento, es un aparato que aprieta cosas. *Soldado es algo a lo que se le dio un punto de soldadura. *Un periodísta es alguien que vende periódicos. *Dice saber de todo y lo que no, es porque se le olvidó. *Estampar una firma en un cheque que debe entregarle a un trabajador, él convierte ese acto como si le estuvieran pidiendo un autógrafo. *Le dice comemierda al que descubrió que él lo es. *Para él los periódicos la única función buena que cumplen, es la de remplazo del papel higiénico. *Cuando escucha el sonido de alguien que está matando un mosquito, se cree que es un aplauso que le están dedicando. *No reconoce una derrota en nada, ni tampoco que no ganó. Y encima de todo lo anterior, se cree que es una persona discreta, porque se rasca la cabeza, cuando verdaderamente lo que le está picando es el trasero. Autor: Modesto Reyes Canto.

    2. 2

      Iván Pérez López - 6 de Noviembre del 2014 8:49:34 CDT

      Desgraciadamente en nuestra vida laboral sucede asi, veanse todo tipo de instituciones donde se controla con rigor extremo, donde controlar es poco y otras donde el control brilla por su ausencia. Vivimos tiempos de estrecheces economicas y no nos podemos dar el lujo de que los recursos del estado, conseguidos con tantos sacrificios sean dilapidados por no tener un Cuadro capaz de controlar y supervisar. La Resolucion No. 60 del 2011 de la CGR se hizo con ese objetivo, muchos critican el exceso de control, que no hay tal exceso cuando de custodiar el patrinomio del pais se trata. En el capitalismo desde tiempos inmemoriales siempre el dueño del negocio ha sido el maximo controlador, entones la palabra de orden es control. Se puede delegar, pero evadir responsabilidades, es verdad que no todo se puede ser controlado por una sola persona, pero hay muchos Cuadros cuyo sentido de pertenecia les hace actuar asi y los celebro, tenemos que sentir que la Empresa es nuestra, sus gastos, su produccion y sus beneficios que al final redundaran en el colectivo y la sociedad en general

    3. 3

      Reynaldo García Hernández - 7 de Noviembre del 2014 12:28:15 CDT

      Se hace necesario una mayor preparación de los dirigentes ya que en muchisimos casos son seleccionados sin que posean ningun fundamento al respecto y lo que es peor; se deja a la auto preparación todo el conocimiento necesario.

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