Por la borda el aviso salvador - Opinión

Por la borda el aviso salvador

Autor:

Nelson García Santos

Las acciones insensatas atesoran un kilométrico remate de consecuencias funestas incluidas hasta las que costaron la vida a sus protagonistas, esos privados de poder exclamar, como otros que navegaron con mejor suerte después del soberbio susto, ¡Qué locura cometí!

En la medicina, la prevención, recalcada hasta la saciedad por Salud Pública, es cuestión inherente a su práctica, destinada a detectar enfermedades en su estadio inicial e indicar tratamiento o comportamientos, como esencia para disminuir padecimientos no transmisibles y de las infecciones de transmisión sexual.

¿Quién no sabe, por ejemplo, los perjuicios que provocan el sedentarismo, la falta de ejercicio y la ingestión excesiva de grasas, de sal y de azúcar; y el tabaquismo, el alcoholismo, así como la conveniencia de mantener un peso adecuado y consumir frutas y verduras?

En la práctica muchísimos hacen caso omiso a esas recomendaciones. Y, consecuentemente, se disparan las enfermedades relacionadas en un altísimo porcentaje por inadecuados estilos de vida de las personas debido, mayoritariamente, a actitudes tozudas.

Muchos teniendo en su cuerpo una señal hasta insignificante, que tampoco les causa molestias, declinan acudir al consultorio del médico de la familia para indagar el porqué de esa inusual huella. Luego quedan boquiabiertos cuando aquello que para ellos resultaba banal, era solo el aviso perspicaz de la natura de algo peor que estaba engendrándose.

Una prueba fehaciente de esa verdad sobrevino en los primeros días de febrero durante una pesquisa hecha en el parque de Las Arcadas, lugar céntrico de Santa Clara, en ocasión del Día Mundial de Lucha contra el Cáncer. De las 42 personas que voluntariamente se sometieron a la prueba destinada a descubrir anomalías en la piel, diez poseían lesiones malignas y otras 12 en estadio premaligno.

Con la utilización de los medios técnicos especializados que poseen los centros de la salud, los profesionales confirmaron las alteraciones y, lógicamente, les recomendaron iniciar el tratamiento de inmediato.

Solo el diagnóstico en estadios tempranos permite la posible cura de la enfermedad, aseguran los especialistas. Pero ¿cuántos más andarán por ahí con pequeñas alteraciones en la piel u otras señales a la vista en el cuerpo sin darles importancia?

En lo que respecta al cáncer de piel en nuestro país, se incrementa la prevalencia por encima de los 8 000 nuevos casos anualmente, y entre los más frecuentes están el carcinoma basocelular, espinocelular y el melanoma, este último el más agresivo, causante del 80 por ciento de las muertes por esa enfermedad cutánea en el mundo.

La radiación ultravioleta del Sol, ese mismo que determina la existencia de la vida misma, resulta el principal factor desencadenante. De ahí la trascendencia de protegerse de sus rayos.

Pero de espaldas a la prevención, tirando por la borda su incalculable beneficio, la complicación llega más temprano que tarde. Hace falta entonces que no sigamos dándole tanto tiempo al tiempo.

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