Timurlengia, el primo cercano del T-Rex

Fósiles arrojan nuevas pistas para comprender cómo evolucionó esta especie de tiranosaurio hasta dominar la Tierra

Autor:

Patricia Cáceres

Parque Jurásico, la famosa saga de Hollywood, ya podría tener el argumento perfecto para su próxima entrega. Una especie recién descubierta de tiranosaurio, grupo de dinosaurios carnívoros al que perteneció el famoso T-Rex, podría ser la clave para comprender cómo estas criaturas crecieron y llegaron a dominar la Tierra.

Al depredador en cuestión se le bautizó con el nombre de Timurlengia. Sus fósiles, de 90 millones de años de antigüedad, fueron descubiertos en Uzbekistán por científicos de la Universidad de Edimburgo, en Escocia, como parte de una investigación conjunta con especialistas rusos y estadounidenses.

Al parecer, los oídos y el cerebro fueron cruciales en el dominio que llegaron a alcanzar los tiranosaurios, que primero se hicieron más inteligentes, antes de volverse más grandes.

Los científicos creen que solo cuando esos tiranosaurios ancestrales desarrollaron sus ingeniosos cerebros y afilados sentidos, crecieron hasta el tamaño del T-Rex. Foto: AP

Un misterio con los colmillos

Para determinar el tamaño y forma del Timurlengia, el equipo de expertos analizó cerca de 25 secciones del esqueleto.

En un intento por crear una imagen de sus capacidades sensoriales se escaneó una parte del cráneo del animal, lo cual permitió calcular la forma de su cerebro y del oído interno.

«Su cerebro y el oído —según lo que podemos decir a partir de una tomografía computarizada— eran casi idénticos a los del T-Rex», anunció el investigador principal del estudio, Stephen Brusatte, de la Universidad de Edimburgo.

Los científicos creen que solo cuando esos tiranosaurios ancestrales desarrollaron sus ingeniosos cerebros y afilados sentidos, crecieron hasta el tamaño del T-Rex.

«Tenía toda la unidad central de procesamiento ahí, toda la inteligencia, todos los sentidos agudos del T-Rex, y tal vez eso es lo que permitió que fuera tan grande», especuló.

El especialista insistió en que se trata de una especie totalmente nueva de dinosaurio. «Es uno de los primos cercanos del T-Rex, pero mucho más pequeño, aproximadamente del tamaño de un caballo», reveló.

Otra pista interesante —dijo— es que proviene de la parte media del período Cretácico, en el que existe una enorme brecha en el registro fósil.

Esta brecha, en la que los tiranosaurios pasaron de ser pequeños cazadores a gigantescos depredadores que llegaron a medir 13 metros de la cabeza hasta la cola, había hecho del T-Rex un misterio evolutivo, ahondó.

«El Timurlengia tiene características en los huesos que se encuentran también en el    T-Rex, así que sus rasgos evolutivos son los que eventualmente permitirán que el T-Rex se convierta en ese animal superdominante ubicado en la cima de la cadena alimentaria», concluyó Brusatte.

A la derecha, un diente del Timurlengia, y uno del T-Rex a la izquierda. Foto: BBC

¿Ellos o nosotros?

Si los dinosaurios hubiesen sobrevivido al impacto del asteroide, justo cuando eran más vulnerables, los seres humanos probablemente nunca habríamos evolucionado hasta nuestros días.

Ello lo ratificó recientemente otro estudio, que reunió a 11 expertos en dinosaurios de Reino Unido, Estados Unidos y Canadá,    para evaluar las últimas investigaciones sobre la desaparición de estos animales hace 66 millones de años.

Al parecer, si el impacto del asteroide hubiera ocurrido unos millones de años antes, o después, podrían haber sobrevivido. «Los dinosaurios tuvieron una mala suerte colosal. Fue una tormenta de eventos perfecta que pasó cuando eran más  vulnerables», afirmaron los autores en un artículo publicado en la revista especializada Biological Reviews.

Los científicos creen que el aumento del nivel del mar y una actividad volcánica más intensa habían provocado que muchas especies estuvieran más susceptibles a desaparecer justo cuando impactó el asteroide. No obstante, aunque algunos herbívoros en América del Norte ya se estaban extinguiendo, concluyeron que no hay evidencias de un declive de los dinosaurios a largo plazo.

Stephen Brusatte cree que si el asteroide hubiera caído unos pocos millones de años antes o después, los dinosaurios estarían merodeando hoy por el mundo.

«Cinco millones de años antes los ecosistemas de los dinosaurios eran más fuertes, eran más diversos, la base de la cadena alimenticia era más robusta y era más difícil dejar fuera de combate a un montón de especies.

«Si hubieran tenido algunos millones de años más para recuperar su diversidad habrían tenido mejores oportunidades de sobrevivir al impacto del asteroide. Los dinosaurios vivieron durante 160 millones de años, tuvieron muchos altibajos en su diversidad, pero siempre se recuperaron», argumentó.

A su juicio, fue precisamente su fin lo que permitió que mamíferos como nuestra propia especie se diversificaran y evolucionaran. Si el bólido no hubiera golpeado en aquel preciso momento, viviríamos en un planeta dominado por dinosaurios.

«Con la excepción de que no estaríamos aquí porque los mamíferos no habrían tenido la oportunidad de desarrollarse», aclaró.

En opinión de Brusatte, es posible que los dinosaurios hubiera desarrollado inteligencia. Con él coincide Simon.

Sin embargo, Conway-Morris opinó que si no hubiera ocurrido una extinción masiva, los animales prehistóricos no habrían llegado hasta nuestros días. Otros grupos de animales —consideró— tenían más probabilidades de desarrollar una inteligencia avanzada y la habilidad de fabricar herramientas, y eso habría acabado con los dinosaurios.

Pero más allá de especular si llegarían hasta nuestros días, con mayores o menores niveles de inteligencia, lo cierto es que este trabajo ofrece la mejor evidencia de la extinción súbita de los dinosaurios. Además, vincula este evento con el impacto del asteroide antes que con otras causas posibles, como los efectos a largo plazo de la gran actividad volcánica que ocurrió al final del Cretácico.

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