Aprender ciencias es un derecho

La ciencia y la tecnología tienen una implicación cada vez mayor en la cultura y la educación, por lo que crece su incidencia en la vida del ciudadano común

Autor:

Margarita Barrios

Si por abandono, impericia, temor, escepticismo o cualquier otra razón no se hace todo lo posible para acercar a los niños y jóvenes a la ciencia, se les está privando de un derecho, se les veda el acceso a una importante herramienta para construir un mundo mejor, se les limita su cultura y, con ello, todo lo que implica material y espiritualmente.

Lo anterior lo afirmó el profesor Carlos Sifredo Barrios, miembro del Comité Organizador del recién finalizado VIII Congreso Internacional Didácticas de las Ciencias y del XIII Taller Internacional sobre la Enseñanza de la Física.

Durante el encuentro, los participantes coincidieron en la necesidad de mejorar los diseños de las políticas públicas en educación y de desarrollar acciones específicas para lograr una enseñanza de calidad, con el acceso al conocimiento científico que habilite al ciudadano para la toma de decisiones responsables y justificadas.

«Se impone asumir una nueva perspectiva de la educación científica, que conduzca a las transformaciones de sus objetivos, contenidos y métodos de trabajo tradicionales, a fin de que esta educación en ciencias pueda llegar a los niños y jóvenes con una elevada calidad», destacó Barrios.

«La ciencia y la tecnología tienen una implicación cada vez mayor en la cultura y la educación, en tanto crece su incidencia en la vida del ciudadano común. Es imposible desconocer los riesgos que para la biosfera y la sociedad entrañan determinados resultados del progreso científico tecnológico», puntualizó.

Añadió que se mantiene la insatisfacción por la calidad de los aprendizajes en la enseñanza de la ciencia, pues la relación de esta con la sociedad solo será posible si todos los ciudadanos poseen una cultura que les permita valorar la vida cotidiana con responsabilidad y participar en la búsqueda de soluciones a los múltiples problemas del desarrollo social.

Desde mediados de la década de los 70 del pasado siglo, Cuba trabaja para sentar bases sólidas en el desarrollo de la enseñanza científica. Como resultado se elaboraron nuevos planes de estudio y los programas para estas disciplinas, los libros de texto y las orientaciones metodológicas para los profesores, comentó.

Pero las iniciativas van más allá de la clase para motivar a los estudiantes, mejorar los resultados en las escuelas y promover que los jóvenes quieran estudiar carreras de ciencias.

Expuso cuán decisivo ha sido también el fortalecimiento del trabajo experimental en la enseñanza media, para lo que se han colocado en los preuniversitarios del país laboratorios de Física, Química y Biología con equipamiento actualizado y con los implementos informáticos necesarios.

En la cita se abordó una experiencia más reciente, mediante la cual jóvenes con interés por estudiar carreras de ciencias se han incorporado a aulas en las universidades y han cursado allí el último año de preuniversitario, con lo cual reciben una preparación intensiva de profesores de esa enseñanza.

También existen en todas las provincias los institutos preuniversitarios vocacionales de Ciencias Exactas, dirigidos a potenciar y estimular en los jóvenes su ingreso en carreras de Ciencias.

Pero para que una educación con bases científicas se materialice con la calidad requerida —expresó el especialista—, se requiere contar con los docentes necesarios y con la debida preparación. Por ello en los cimientos de todo este sistema se encuentra el perfeccionamiento de la formación de los profesores de Ciencias, acorde con las necesidades y exigencias que impone la escuela y sus continuas transformaciones.

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.