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El Capitán Planeta cubano

El viento, el sol, el agua, los desechos animales e industriales y la biomasa cañera con el marabú, son los cinco componentes principales de la Política para el desarrollo de las fuentes renovables hasta el 2030, y el objetivo principal de trabajo de la Dirección de Energías Renovables del Ministerio de Energía y Minas, de conjunto con el resto de los organismos implicados en esta proyección

Autor:

Aileen Infante Vigil-Escalera

Cuando en la década de 1980 se inició un plan para la instalación de calentadores solares en los círculos infantiles, y se construyeron biodigestores para el tratamiento de los desechos de la crianza porcina de pequeños agricultores para la eliminación de la contaminación y la producción de biogás, junto con la recuperación de las instalaciones de molinos de viento para el suministro de agua en las fincas y comunidades, se daban los primeros pasos del desarrollo de las energías renovables en el país.

Con la llegada de la Revolución Energética, en mayo de 2004, la cual incluía el desarrollo de las fuentes de energía renovable con propuestas para potenciar las energías eólica, térmica, hidráulica y fotovoltaica, entre otras, en función del ahorro eléctrico en el país, el tema adquirió mayor importancia.

Según Rosell Guerra Campaña, director de Energía Renovable del Ministerio de Energía y Minas (Minem), como resultado de la implementación de estas propuestas se pusieron en funcionamiento diez nuevas pequeñas centrales hidroeléctricas y se rehabilitaron 119, elevándose la disponibilidad de las existentes hasta el 95 por ciento. Además, se amplió la capacidad de producción de la fábrica de paneles solares de Pinar del Río de dos a diez megawatts (MW) en este tipo de tecnología y se instalaron más de 8 000 sistemas fotovoltaicos en zonas rurales aisladas del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), como en salas de TV, consultorios del médico de la familia y viviendas rurales.

Para calcular el potencial estimado de energía eólica se emplazaron 87 estaciones de medición del recurso en 32 zonas del país. Después de aproximadamente tres años de trabajo se construyeron tres parques de prueba, uno en la Isla de la Juventud, de tecnología abatible, teniendo en cuenta el número de huracanes que pasan por la zona, y dos de mayor altura con otras tecnologías en Gibara, Holguín, que sumados al pequeño parque de dos aerogeneradores de menor potencia existente en Turiguanó, Ciego de Ávila, reportan una potencia total de 11,7 MW.

El último paso en este sentido lo constituyó la aprobación, en junio de 2014, de la Política para el desarrollo de las fuentes renovables y el uso eficiente de la energía, que precisó los potenciales de energía eólica y solar fotovoltaica, así como de hidroenergía posible de instalar a partir de las presas y canales construidos, y otros espejos de agua disponibles. También se estudió el potencial de caña para la proyección de bioeléctricas anexas a los centrales azucareros.

En el primer caso se tuvo en cuenta que los mejores vientos en Cuba se encuentran en la costa norte centro-oriental del país; y en el segundo las áreas no cultivables disponibles, que estuvieran lo más cercanas posible a la demanda de energía eléctrica para disminuir las pérdidas por transmisión de la energía a largas distancias, y las características del terreno, partiendo de que la energía solar recibida en el territorio nacional es aproximadamente igual a cinco kilowatt/metro cuadrado cada día (KW/m2/día).

AVANCES PROMETEDORES

Aun cuando todavía se trabaja en la aprobación del marco regulatorio que respalda esta Política, ya son varios y significativos los avances en aras de alcanzar, para 2030, un 24 por ciento de participación de las fuentes renovables en la generación de electricidad y el incremento de la eficiencia energética, lo que permitirá reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera y el costo económico y medioambiental de la generación de energía eléctrica en el país.

Según refiere Guerra Campaña, desde el primer momento que fueron identificadas las potencialidades de cada una de las fuentes renovables y se aprobó la Política para su desarrollo, se elaboró el Programa hasta el 2030, evaluando las tecnologías y recursos necesarios para su instalación y explotación.

En los últimos dos años, explica, se han construido y se encuentran en operación 21 parques fotovoltaicos en nueve provincias y en el municipio especial Isla de la Juventud, con una potencia total de 35 MW, aprovechando la característica de generación distribuida que posee la energía solar fotovoltaica.

A la par, se incrementó la capacidad de la fábrica de paneles de Pinar del Río hasta 15 MW/año y se prevé una nueva ampliación de 50 MW, para alcanzar una capacidad total de producción anual de 65 MW.

«En estos momentos se construyen seis nuevos parques con una potencia de 11 MW; se encuentran en preparación para su construcción a corto plazo otros 32 en 12 provincias, con un total de 89 MW, y se labora en la instalación de mil sistemas de bombeo solares en vaquerías, como parte de un programa que se prevé continuar en 2017», agregó.

De los parques eólicos, el directivo dijo que los cuatro existentes en el país están funcionando y se ejecuta una inversión para uno nuevo, de nombre Herradura 1, en la provincia de Las Tunas, de 51 MW. Además, próximamente se instalarán 12 en las provincias de Las Tunas, Holguín, Ciego de Ávila y Guantánamo con un total de 582 MW, tras finalizar su proceso de inversión.

Otra modalidad de aprovechamiento de esta energía que reporta significativos resultados son los molinos a viento, de los cuales existen más de 7 000 en el país, principalmente instalados para garantizar el abasto de agua en el sector de la ganadería, argumentó Argelia Balboa Monzón, especialista de la Dirección de Energía Renovable del Minem.

En cuanto a las bioeléctricas los funcionarios explicaron que, a pesar de ser esta la fuente más estable de generación de energía eléctrica, actualmente los centrales azucareros poseen baja eficiencia energética, alcanzan solamente y como promedio, una generación de 37 KW hora por cada tonelada de caña molida. De ahí que se trabaja en la construcción de nuevas bioeléctricas con las cuales se podrá alcanzar tres veces la eficiencia energética actual.

«En estos momentos se encuentra en construcción la de 20 MW, anexa al central Jesús Rabí, en Matanzas, y se prepara la del central Ciro Redondo, con 60 MW de potencia eléctrica, ya firmada la negociación con inversión extranjera, cuya tecnología permitirá la generación de energía fuera del período de zafra a partir de la biomasa forestal procedente del marabú que abunda en la zona. También se preparan siete bioeléctricas más, cinco de estas con la participación de la inversión extranjera», aseguró.

Nuestro país y sus recursos hídricos permiten igualmente el funcionamiento de 147 hidroeléctricas en todo el territorio nacional, 34 de ellas conectadas al Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Además de 113 minihidroléctricas que suministran electricidad a zonas aisladas, fundamentalmente en áreas de montaña.

Hasta la fecha, y mediante procesos inversionistas, se han rehabilitado un total de 19 hidroeléctricas, destacándose la Central de Hanabanilla, la mayor del país con 43 MW, y esperan por su construcción en los próximos años 34 más pequeñas que ya cuentan con el financiamiento necesario.

Entre las que iniciaron en 2016 su proceso constructivo los especialistas señalan dos pequeñas centrales hidroeléctricas: Mayarí, en Holguín, con cuatro MW, cuyas márgenes serán en breve conectadas al SEN, la derecha (2,9 MW) en lo que queda de año y la izquierda (1,1 MW) en 2017; y la de la presa Alacranes, en Villa Clara, con dos MW de potencia eléctrica, con fecha de terminación y puesta en marcha para 2017.

Teniendo en cuenta que la instalación de plantas de biogás en centros porcinos evita la contaminación de presas, bahías y ríos, ello constituye otra de las premisas de la Dirección de Energías Renovables.

Según puntualizó Balboa Monzón, en estos momentos funcionan cinco plantas de biogás con generadores eléctricos a biogás instalados a partir del aprovechamiento de los desechos sólidos de la producción porcina en centros de Pinar del Río, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Granma, los que tributan directamente al SEN.

«Mientras, se encuentra en proceso de puesta en marcha la planta de biogás de la granja porcina Frank País, en el municipio de Martí, en Matanzas, para generar electricidad conectada al SEN; se construyen dos más con igual propósito en la misma localidad matancera con tecnología de Laguna tapada (utiliza mantas flexibles que cubren el área donde se depositan los desechos para la descomposición de la materia orgánica)», apuntó.

Por último, pero no menos importante, entre las ventajas que reporta el uso de energías renovables en el país se encuentra la electrificación de viviendas aisladas del SEN, gracias a la cual entre 2015 y 2016 pudieron acceder al servicio eléctrico 484 hogares mediante la instalación de paneles solares fotovoltaicos en el municipio de Niceto Pérez, en Guantánamo, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

En esta misma línea, y para llegar a más zonas del país con deficiencias energéticas, se pone en marcha una planta de biomasa forestal que utilizará marabú como materia prima en la generación de la electricidad que beneficiará a 40 viviendas del municipio de Guáimaro, en Camagüey.

CON LA MIRA EN EL FUTURO

La Política de energías renovables para el período 2014-2030 contempla la instalación de tecnologías conectadas al SEN que tributen directamente a suplir la demanda energética del país.

En este sentido se prevé la formulación, construcción y puesta en marcha de 19 bioeléctricas a partir de la biomasa cañera en centrales azucareros para un total de 755 MW; 13 parques eólicos para 633 MW;

700 MW en parques solares fotovoltaicos, y 56 MW en 75 pequeñas centrales hidroeléctricas, todo lo cual permitiría alcanzar para 2030 el 24 por ciento de la generación eléctrica del país con energías renovables, la sustitución de combustibles fósiles, la reducción de la contaminación ambiental y la disminución de los costos de generación.

Analizando estos resultados en tan poco tiempo, los funcionarios del Minem se muestran optimistas. «Hasta el momento se cumple el cronograma establecido para el desarrollo del Programa, y al ritmo con que vamos esperamos alcanzar todas las metas propuestas para 2030», aseguró Guerra Campaña.

Por otra parte, Balboa Monzón precisó que al cierre de 2015 la implementación de estas tecnologías —bioeléctrica, parques eólicos, parques solares fotovoltaicos y la hidroenergética— produjeron un total de 828 gigawatt hora (GW) al año, equivalentes a 20 días del consumo energético nacional (el cuatro por ciento).

Igualmente, estos resultados permitieron sustituir 206 000 toneladas de combustible en la generación de energía eléctrica, y evitaron la emisión de 700 000 toneladas de CO2 a la atmósfera. «Nuestra proyección es mantener el trabajo en la instalación y culminación de todas las obras y tecnologías previstas hasta 2030», añadió.

Tecnologías que emplean fuentes renovables de energía en Cuba

Biodigestor: Utiliza como principio básico la fermentación anaerobia, la alta humedad y una temperatura entre 20 y 60 grados Celsius para descomponer materia orgánica biodegradable y producir una mezcla de gases denominada biogás y un lodo residual que puede ser utilizado como fertilizante orgánico. Según su tamaño, los biodigestores se clasifican como pequeños y grandes.

Molino a viento: Empleado principalmente para el bombeo de agua en zonas rurales, su principio de funcionamiento mecánico es simple: producto de la fuerza del viento, la rotación de la rueda de aspas transmite a través de engranajes el movimiento vertical a la bomba situada en el fondo del pozo. Una cola se encarga de orientar la rueda de aspas en dirección al viento, mientras otro dispositivo bloquea su movimiento en caso de vientos fuertes o cuando no se necesita extraer agua.

Bioeléctrica: Instalación energética que utiliza generadores eléctricos y calderas a mayor presión y temperatura del vapor para obtener energía eléctrica a partir de la biomasa cañera. De ahí su ubicación anexa a los centrales azucareros que producen grandes cantidades de bagazo de caña como residuo de la molida de la caña de azúcar.

Parque eólico: Conjunto de aerogeneradores ubicados en una misma zona e interconectados entre sí y con el Sistema Eléctrico Nacional, que conforman una central eléctrica utilizando el viento como fuente renovable de energía. Pueden instalarse en tierra firme o en el mar, aprovechando las mejores condiciones para su operación eficiente. Aunque su principio de funcionamiento es similar a un molino de viento, su forma de operación y sus funciones son esencialmente diferentes.

Parque solar fotovoltaico: Grupo de paneles fotovoltaicos y un dispositivo denominado inversor que convierte la corriente directa producida en corriente alterna (la utilizada por el SEN). A pesar de que se requiere de áreas relativamente grandes para su ubicación, también pueden instalarse en menor escala sobre superficies de techos.

Pequeña central hidroeléctrica: Sus relativamente bajos gastos de explotación y mantenimiento la hacen una de las tecnologías más rentables, ya que aprovecha la energía hidráulica producida por el agua y la convierte en energía eléctrica. Esta, a su vez, se transfiere a la subes-tación contigua o cercana a la planta, cuya función es elevar la tensión o voltaje para que les llegue a los centros de consumo con la debida calidad.

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