Enemigo sofocante (III y final)

Destinar recursos al mantenimiento y arreglo de las computadoras puede evitar gastos mayores

Autor:

Amaury E. del Valle

Más allá del polvo, el calor, la humedad o las variaciones de voltaje, existen muchas razones por las cuales una computadora

—de escritorio o portátil— puede dejar de funcionar o presentar problemas.

Aunque parezca difícil, a veces el mantenimiento preventivo puede ayudar a evitar estos dolores de cabeza, y podemos aplicarlo nosotros con algunos conocimientos básicos.

También es importante estudiar y aprender algunas cuestiones mínimas del funcionamiento de estos equipos, en especial para detectar si su falla se debe a un problema con los programas instalados o de software, o se trata de una pieza o parte del hardware que no se desempeña correctamente.

Identificar la dificultad es el primer paso para tratar de «rescatar» nuestra computadora aparentemente muerta.

Pitidos alarmantes

En la mayoría de las ocasiones, «reparar» una PC es, más que todo, sustituir componentes defectuosos por otros, debido al alto grado de integración que hoy tienen estos equipos, en especial los más avanzados, incluidas las portátiles, ya sean laptops o notebooks.

Si bien esta tarea no es fácil ni barata, llegar a la raíz del problema además de tiempo ahorrará recursos, o puede darnos pistas sobre cómo poder evitar que suceda de nuevo.

Hay que tener en cuenta siempre que será mucho más fácil arreglar una computadora de escritorio que una portátil, pues estas últimas son más compactas e integradas, y generalmente sus fallas requieren cambiar componentes completos.

Para comenzar una reparación, lo primero es diferenciar si se trata de un problema de software o de hardware, algo no muy sencillo para quienes tienen pocos conocimientos de computación, pues a menudo las señales tienden a ser equívocas.

El primer paso, luego de abrir la máquina, será verificar que los cables y conectores estén correctamente enchufados, tanto afuera como dentro de la computadora, así como limpios los contactos.

Luego podemos comprobar si al equipo le está llegando energía eléctrica o no. Para ello chequee la fuente de alimentación comprobando si su ventilador está funcionando. De no ser así, es posible que la falla esté allí y haya que sustituirla.

Otro elemento indicativo de que a la máquina no le está entrando electricidad es el bombillo que tienen en su interior la mayoría de las motherboards o placas madres, el cual debe estar encendido.

Incluso puede pasar que sí tenga energía, pero no el suficiente voltaje para la cantidad de componentes instalados, algo que suele suceder cuando se le comienzan a agregar dispositivos como tarjetas de audio, quemadores de DVD o CD, memorias flash y otros. En estos casos, casi siempre el indicio son los pitidos constantes e intermitentes que comienzan a sonar antes de apagarse solas.

No descarte que el problema no esté en la fuente, sino en el mismo interruptor, lo cual suele suceder especialmente en máquinas más antiguas, en las que este dispositivo ha sufrido mayor desgaste.

Esos «chillidos» de la máquina no pocas veces llaman a confusión ya que pueden deberse a causas diversas, sobre todo cuando se está iniciando su funcionamiento.

Un mal ajuste del microprocesador o falta de pasta disipadora, por ejemplo, se puede detectar así, pero también por la ralentización de la máquina y hasta su apagado cuando abrimos muchos programas a la vez, lo cual se debe al recalentamiento de ese dispositivo.

Además lea siempre las advertencias que emite la computadora al encenderse, entre estas la de que el disco duro no está funcionando, o que no se detecta memoria, por ejemplo. Todas nos ayudarán a focalizar el problema y determinar si podemos solucionarlo nosotros o debemos buscar ayuda especializada.

Especialmente por falta de mantenimiento y limpieza, suele ocurrir que muchos conectores y componentes se dañan o trabajan de forma incorrecta; de ahí la necesidad de ejecutar labores preventivas con frecuencia.

Otro tanto sucede con los ruidos extraños que comenzamos a oír, que pueden originarse en la falta de ventilación, cables que tropiezan con los fanes que airean la máquina interiormente, o la necesidad de grasa en los motores de estos minúsculos dispositivos.

Reprogramar programas

La reparación de las PC muchas veces incluye la actualización y adecuada configuración del software instalado, tanto el sistema operativo como los diferentes programas, incluyendo los necesarios antivirus.

Muchas veces el sistema operativo se daña o desconfigura cuando instalamos o conectamos incorrectamente periféricos como impresoras, escáner, cámaras, memorias, discos externos…

Todos estos deben venir de fábrica con discos de instalación que incluyen sus controladores para diversos tipos de sistemas operativos, aunque también se pueden descargar, en la mayoría de los casos de forma gratuita, accediendo a la página web del fabricante.

Lo anterior es uno de los casos más comunes de falla de software, que muchas veces puede detectarse por el hecho de que la computadora enciende, pero no entra al sistema operativo y se queda congelada o comienza a dar advertencias visuales de problemas diversos.

Siempre memorice si no instaló anteriormente algún programa nuevo, tarjeta o pieza de hardware, conectó una memoria USB o introdujo un DVD o CD al lector, o estaba navegando por Internet abriendo diversas páginas.

De ser así, reinicie el sistema apretando, inmediatamente después de encender la máquina, la tecla F8 en varias ocasiones. Le aparecerán diversas opciones, pero opte por la de «Modo Seguro» y continúe el proceso de encendido.

Si después de esto el problema no se solucionó, también puede ir a Inicio, de allí a Accesorios/Herramientas del Sistema y seleccionar Restaurar Sistema, lo cual descartará esos programas o dispositivos instalados que desconfiguraron su máquina.

Más allá de ello, se recomienda que con frecuencia se desfragmenten los discos, se hagan copias de la información en dispositivos externos para tenerla salvaguardada, se reinstale o actualice el sistema operativo y los diferentes programas, así como se limpie la máquina externa e internamente.

Plata quemada

La falta de mantenimiento es quizá uno de los principales obstáculos en los equipos de computación, ya sea porque no se hace o se ejecuta de forma incorrecta, o simplemente por no destinarse recursos para ello.

Tener disquetes y CD para la limpieza de estos periféricos, espumas antiadherentes especiales para higienizar teclados, pantallas y torres, alguna que otra aspiradora o equipo de aire a presión para desempolvar el interior, entre otros elementos, no son «lujos» innecesarios, como algunos piensan, sino inversiones que nos ayudan a ahorrar dinero.

Así sucede también con la planificación de la limpieza y mantenimiento de las computadoras, no solo en el orden personal, sino específicamente en muchas empresas, donde se «explota» la PC mientras aguante, sin hacer nada por alargar su vida.

No faltan directivos que consideran que comprando el último equipo en el mercado ya todo está resuelto, y olvidan que a la vuelta de un par de años, especialmente sin mantenimiento, posiblemente tengan encima de su escritorio un «cacharro» más.

Otros, en aras de una seguridad necesaria, pero que mal entendida puede ser dañina, estipulan que no se pueden abrir los equipos, pero no contratan o velan porque las entidades o personas autorizadas para ellos los limpien.

Y no faltan los que prohíben indiscriminadamente la descarga de cualquier tipo de programa, impidiendo así de forma indirecta adquirir las actualizaciones de software y controladores para mantener «sano» el sistema.

En el caso de los usuarios particulares, Cuba carece en estos momentos en la red de tiendas de una oferta amplia y con precios más accesibles de piezas y componentes de repuesto.

Más preocupante es la ausencia casi total de talleres que presten servicios de arreglo de computadoras a los particulares, ya sea de hardware o de configuración de software, una tarea que pudiera ser muy beneficiosa económicamente para el Estado, además de prestar un importante servicio a la población.

Cuando tanto hablamos de ahorro de recursos, no podemos olvidar que en el caso de la computación no se trata solo de hacer inversiones bien pensadas y acordes a las necesidades reales, sino determinar también cuándo un mínimo gasto en mantenimiento nos podrá alargar la vida útil de lo que tenemos, y evitarnos pérdidas mayores de dinero, información y tiempo.

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