Vasectomía: Sin perder la hombría

Tal cirugía no solo se utiliza como método anticonceptivo, sino también como vía profiláctica ante varias afecciones urológicas, como las padecidas en la próstata

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La vasectomía, o ligadura de los conductos seminales del hombre para evitar que los espermatozoides lleguen a la vagina a través del semen, es un método de control natal del que se ha publicado muy poco en nuestro país, a pesar de que se realiza desde hace 40 años.

Tal cirugía no solo se utiliza como método anticonceptivo, sino también como vía profiláctica ante varias afecciones urológicas, como las padecidas en la próstata.

Mientras que en México el precio de esta operación oscila entre 5 000 y 8 000 pesos, y en España puede alcanzar hasta 300 euros, en Cuba es gratis. Para acceder a ella basta con dirigirse a la consulta de Planificación Familiar de cada municipio.

El término vasectomía resulta aún desconocido para muchas personas en los países latinos, a pesar de sus múltiples ventajas, y otras lo ven como sacrilegio o amenaza a los conceptos culturales de masculinidad y feminidad que aún predominan en las generaciones actuales.

No faltan quienes piensan que la responsabilidad del control de la natalidad es un asunto femenino y el hombre se limita, si acaso, a usar preservativos y acompañar a la pareja al médico.

Muchas mujeres acuden a nuestros centros hospitalarios anhelando una ligadura de trompas porque los otros métodos han fallado para ellas y la familia o los abortos crecen en número alarmante. Pero a veces su estado de salud no permite someterlas a una intervención, ni siquiera para colocarles un dispositivo intrauterino (DIU), y sufren porque su marido no desea dar el paso definitivo que garantice un sexo de más calidad, sin vivir constantemente preocupados por la visita de la cigüeña.

Tal reacción responde a falta de información, y en no pocos casos al egocentrismo y el machismo arraigado en nuestra sociedad, a pesar de vivir en el siglo XXI, y lo más curioso es que no son solo los hombres quienes sostienen criterios errados sobre este asunto, sino que algunas mujeres también los apoyan.

REALIDADES PALPABLES

Una preocupación frecuente en las parejas que valoran someterse a una vasectomía es cuándo y cómo reiniciar sus prácticas sexuales y su vida laboral y social.

Como se trata de una cirugía ambulatoria, la recuperación es muy rápida, apenas sin complicaciones, siempre y cuando se cumplan las indicaciones médicas: Nada de esfuerzos físicos fuertes ni de alcohol durante algunos días, dicen los especialistas, y en cuanto el convaleciente se sienta en condiciones, puede reiniciar su vida normal.

Contrario al pensamiento popular, la vasectomía no provoca cambios hormonales ni en el comportamiento sexual del operado. Ni siquiera afecta el volumen de su eyaculación, pues el 90 por ciento del plasma seminal no se origina en los testículos, sino que es el resultado de la unión de varias sustancias producidas en otras partes del sistema reproductivo, como la vesícula seminal, la próstata y las glándulas bulbouretrales.

La única novedad es que en lo adelante este plasma no contendrá espermatozoides capaces de fecundar a un óvulo, pero las sensaciones durante el coito serán las mismas, y en muchos casos la mujer se beneficia doblemente, pues no temer un embarazo le permite disfrutar la relación más plenamente.

Es importante puntualizar que este proceder se realiza con ánimo de irreversibilidad. La mal llamada reversión quirúrgica es una operación complicada que no siempre tiene éxito, y solo se practica a los interesados en tener descendencia después de vasectomizados por razones muy justificadas.

Debido a su carácter definitivo, cada candidato debe sopesar antes su situación cuidadosamente, tal y como se recomienda a las mujeres que optan por una ligadura de trompas como método de control natal.

Que la edad del candidato no sea inferior a los 30 años, tener hijos propios y una pareja estable, son algunos de esos requisitos a estimar, teniendo en cuenta que muchos matrimonios se disuelven en los primeros años y luego el hombre pudiera unirse a otra mujer con quien desee

crear una nueva familia, y ya no será posible por vías naturales.

Por otro lado, al permitirles tomar las riendas de su fecundidad, ese efecto permanente resulta muy provechoso para aquellos hombres en edad madura que no desean tener más hijos, pues tal decisión ya no dependerá del azar o de la voluntad de sus eventuales parejas.

LA OPERACIÓN

Brevemente explicada, la operación consiste en la corte a nivel del escroto (bolsa que sostiene a los testículos) de los conductos deferentes o seminales, a través de los cuales viajan los espermatozoides para unirse al semen.

Esta cirugía se realiza con anestesia local, tanto por vía tradicional como por mínimo acceso. Ambas son igualmente exitosas.

Para someterse a ella no son necesarios tantos chequeos previos como algunos piensan, solo aquellos que el urólogo estime conveniente en cada paciente luego de la entrevista inicial, oportunidad propicia para comunicarle si se está haciendo algún otro tratamiento médico.

Incluso después de vasectomizado, el hombre sigue produciendo espermatozoides, pero estos no tienen forma de llegar a la mujer y embarazarla, a menos que se extraigan mediante biopsia testicular para una fecundación artificial.

No obstante, después de la operación pueden quedar algunos espermatozoides en el conducto deferente, que alcanza hasta 50 centímetros de longitud en los adultos, por lo que deben realizarse nuevos conteos o espermiogramas hasta corroborar que no hay células reproductivas en ellos.

De ahí que el procedimiento no se reporte como efectivo hasta unos tres meses después de la operación. En ese período debe usarse otro método anticonceptivo de barrera, preferiblemente el condón, para estar seguros. En la actualidad, la tasa de fallos no supera el 0,5 por ciento, cifra equivalente y hasta superior a la de otros métodos anticonceptivos.

Es bueno aclarar que la vasectomía no inmuniza contra las ITS ni impide que el portador contagie a otra persona, por lo que debe acudirse responsablemente al preservativo cuando uno de los dos está infectado o tiene varias parejas sexuales.

Obviamente, esta ligadura a nivel de los testículos no tiene efectos de ningún tipo sobre el flujo de sangre hacia el pene o la producción de hormonas masculinas, de modo que no afecta la libido o deseo erótico del sujeto ni compromete su respuesta eréctil, contrario a lo que alegan algunos hombres, que regresan a la consulta exigiendo que se revierta la operación anterior porque sufren «fracasos» en su vida sexual.

Ese es un mito más: el 99 por ciento de esos trastornos son psicológicos y están muy relacionados con la personalidad de cada individuo. Si hay una falla orgánica real la causa puede estar en otro lado, y lo oportuno sería encontrarla de inmediato, pues muchas veces esta disfunción es un síntoma de problemas circulatorios, hipertensión, desórdenes metabólicos o de otro tipo.

Pregunte sin pena

M.E.: Tengo una pareja de 25 años cuya eyaculación es precoz y yo, desde que empecé con las relaciones sexuales, demoro en llegar al orgasmo. Eso trae discusiones y disgustos. ¿Qué solución podemos darle a esto? Tengo 22 años.

Su rapidez y tu demora pueden denotar otros problemas cuya solución aún no encuentran. Cuando esto suceda el tiempo perderá protagonismo. De hecho, el desfasaje temporal en relación con el clímax sensual puede ser enfrentado en la pareja de manera que ambos puedan quedar finalmente satisfechos.

En cuanto al disfrute erótico, no dejas claro si las dificultades son solo las relativas al orgasmo o si además hay otros obstáculos. En cualquier caso, es preciso entregarse como si se tuviese toda la vida para ello, buscando todo estímulo realmente excitante para ambos.

Es curioso, pero tanto la precocidad como la demora orgásmica tienen en su base la incapacidad de disfrutar de la relación en toda su potencialidad. Esa habilidad no llega de golpe, se cultiva a dúo cada vez que se tiene la oportunidad dentro y fuera del coito.

La respuesta sexual masculina suele ser más rápida que la femenina. Sus mecanismos de excitación y orgasmo tienden a de-

sencadenarse más fácilmente. Las mujeres suelen requerir una estimulación mayor. Las palabras y las caricias son necesarias. No les basta con desear, requieren también sentirse deseadas y al mismo tiempo, permitirse ser objeto del deseo de su pareja.

Es imprescindible tener en cuenta que cada persona tiene detonantes del placer particulares. Es un reto su descubrimiento a solas y en compañía.

Pudieran buscar ayuda de una consulta especializada. Este es uno de los tantos puntos de conflicto que puede enfrentar una pareja. El modo de manejarlo marcará el futuro. Dialogar es una buena opción para reflexionar sobre los disgustos y las formas de evitarlos con gusto.

Mariela Rodríguez Méndez. Máster en Psicología y consejera en ITS y VIH /SIDA

Sabías que ... Intervención Educativa Postal es el nombre de un proyecto del Centro Provincial de Prevención de ITS/VIH/SIDA de la provincia de Granma, surgido en el año 2002 para aclarar dudas sobre sexualidad a vuelta de correo. La idea nace de la doctora Rosaida Ochoa, directora del Centro Nacional de Prevención CNPIVS, y fue muy bien recibida por numerosas personas en el territorio granmense. Inicialmente abordaban situaciones relacionadas con los HSH (hombres que tienen sexo con otros hombres), pero el propio matiz de las cartas recibidas —más de un centenar anualmente— les hizo ampliar su espectro temático. Las personas interesadas en escribirles deben hacerlo al Apartado de Correos No. 26, Bayamo 1, Granma, CP 85100. Es importante que cada remitente deje bien claro el nombre o alias por el que desea ser identificado y el lugar adonde pueden enviarle la respuesta.

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