Sin sábanas da igual

Según expertos la crisis mundial afecta la sexualidad de muchas personas. Otras, en cambio, han decidido dar al mal tiempo mejor sexo Pregunte sin pena

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Según reportes en Internet, hacer el amor se ha convertido en el pasatiempo favorito de los ingleses a raíz de la crisis económica mundial. En otras partes, sin embargo, crece la alarma ante los efectos negativos de esta crisis en la vida sexual de miles de parejas.

Muchas disfunciones vienen de la mano del estrés, la depresión y la violencia psicológica que generan tantas preocupaciones por la supervivencia cotidiana, pero también responden a limitaciones reales para adquirir fármacos, anticonceptivos y hormonas, sin hablar de las dificultades para lograr una buena cita en esta era de consumismo y especulación.

Mientras los millonarios advierten a sus amantes que los regalitos ahora deberán ser menos costosos, el desempleo, la deuda y la incertidumbre resultan un detonante de muchos problemas conyugales en familias pobres y de clase media, pues entre gestiones para conseguir empleo y ajustes para sostener el hogar sin deteriorar su imagen no dejan mucho tiempo ni ánimo para escarceos sexuales.

Mucha gente ve con preocupación el aumento de precios de la canasta básica, la limitación del transporte o la falta de oportunidades para estudiar carreras que garanticen un futuro más sólido. Trabajar más —si logran contratarse— es la solución, pero entonces se cansan más... y como el sexo demanda energía, pasa momentáneamente a un segundo plano.

El volumen de casos analizados en varios países ha dado pie a resultados inequívocos: compaginar crisis y sexo es un desafío para el que mucha gente no está preparada, y en la respuesta individual a este asunto pesan también razones culturales, el nivel social y el género.

Según se afirma, las mujeres pierden menos el apetito sexual que los hombres, pero su placer se afecta más: hay más anorgasmia, dolor y falta de lubricación durante el coito porque el cuerpo está ahí, pero la mente...

Los hombres sufren mucho cuando no logran cumplir bien su rol de proveedores del hogar, sobre todo en Latinoamérica, donde está aún muy arraigado el modelo machista. Algunos se sienten «menos hombres» al no satisfacer las demandas familiares, y aunque lo callen, esa angustia se refleja en su sexualidad a través de una disfunción eréctil, bajo nivel de deseo, eyaculación precoz u otros trastornos a corto o largo plazos. El ejemplo se ve en la pareja de Alex y Martha, personajes de la telenovela brasileña Páginas de la vida, que ofrece por estos meses la TV cubana.

La situación mundial afecta también a muchas personas de manera indirecta al exacerbar síntomas de enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes o las cardiopatías, pues ante una emergencia de ese tipo es difícil enfocarse en la sexualidad propia, y por ende se daña la de la pareja y otros miembros de la familia que comparten su preocupación.

A grandes males, dulces soluciones

La revista Psychosomatic Medicine afirma que con el contacto físico frecuente con la pareja se generan menos hormonas de estrés, así que, si bien el fin de la crisis no depende de los besos y la buena voluntad de las personas, paliar sus efectos en el hogar pudiera estar en nuestras manos.

Según investigaciones hechas en todo el mundo, hombres y mujeres buscan salida de forma diferente. Ellas están más adaptadas a apoyarse en redes de amigas y familiares. Ellos aplican la lógica del «yo puedo enfrentarlo solo».

De un modo u otro, lo importante es mantener comunicación y esperanzas al interior de la pareja, desarrollar mejor la capacidad de enfrentar la vida con resiliencia y convertir el reto en oportunidad para fortalecer cada unión.

Bien vale intentarlo, teniendo en cuenta los beneficios del sexo para garantizar la salud física y mental, tan agredidas ambas en tiempos de crisis: Nada como una sesión de sexoterapia para relajar tensiones, eliminar los dolores de cabeza, mejorar la circulación y el sueño, sustituir adicciones y aumentar la disposición para enfrentar la vida con optimismo.

Departir con amigos, reír, dejar fuera los problemas por un rato, ir de viaje o inventar aventuras «de bajo costo», ver una película, leer, acariciarse a la luz de la luna, cambiar la rutina y los horarios... todo eso ayuda a refrescar el espíritu y alimenta una buena relación erótica, dicen especialistas y también jóvenes con quienes conversamos a propósito del tema, pues es bien sabido que en Cuba somos expertos en eso de enfrentar crisis con picardía, sentido común, buen humor y sensualidad.

El poema Ustedes y Nosotros, de Mario Benedetti, resume esta filosofía de vida que nos caracteriza; por eso lo reproducimos como regalo veraniego para quienes prefieren dar al mal tiempo la mejor de sus caras.

Ustedes cuando aman exigen bienestar una cama de cedro y un colchón especial Nosotros cuando amamos es fácil de arreglar con sábanas qué bueno sin sábanas da igual Ustedes cuando aman calculan interés y cuando se desaman calculan otra vez Nosotros cuando amamos es como renacer y si nos desamamos no la pasamos bien Ustedes cuando aman son de otra magnitud hay fotos chismes prensa y el amor es un boom Nosotros cuando amamos es un amor común tan simple y tan sabroso como tener salud Ustedes cuando aman consultan el reloj porque el tiempo que pierden vale medio millón Nosotros cuando amamos sin prisa y con fervor gozamos y nos sale barata la función Ustedes cuando aman al analista van él es quien dictamina si lo hacen bien o mal Nosotros cuando amamos sin tanta cortedad el subconsciente piola se pone a disfrutar Ustedes cuando aman exigen bienestar una cama de cedro y un colchón especial Nosotros cuando amamos es fácil de arreglar con sábanas qué bueno sin sábanas da igual.

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  Pregunte sin pena

Y.A.: Hace varios años tuve un amigo muy especial que me ayudó inmensamente en momentos de crisis de mi matrimonio. Estuvo a mi lado sin interés pues él también tenía pareja estable. Lo nuestro solo fue una buena amistad. Recientemente nos reencontramos por correo electrónico y todavía nos conmueve lo que sentimos hace tanto tiempo. El está separado igual que yo. Me propone vernos. Siento una mezcla de temor y curiosidad. Lo que me dice acerca de lo que represento para él me incita a fijar un encuentro. Tenemos en común desde la profesión, gustos por la lectura y la música, hasta sueños en este mundo loco. Cuando siento su voz por teléfono me estremezco. Me asombra comprobar que algo tan lejano y casi olvidado está ahí ¿renaciendo? Ambos atravesamos muchas cosas duras y esto es algo que influye también en mi temor. ¿Qué podría esperar de él?

Ya no tienen las barreras morales de antes, son por tanto más responsables de cualquier curso futuro de ese amor coartado. Nadie puede ofrecerte ninguna garantía. Por ahora ya te ilusionas, pero no puedes saber si serás decepcionada. Puedes contar con tu recuerdo y lo que él te inspira, el resto depende del atrevimiento de ambos para dar el próximo paso e ir dibujando el camino sobre la marcha.

La subjetividad obedece a reglas diferentes a las de la vida física. Para la mente humana el tiempo es tan caprichoso como el de la película más loca. Lo reprimido en aquel momento en función de sus respectivos compromisos, renace porque en realidad no murió: Quedó oculto en un rinconcito de la psiquis.

Tus expectativas son un producto de tu deseo e imaginación. Siempre existe una relación especular con la persona amada, a pesar de desencuentros y decepciones. Al inicio es aún más fuerte. Podrías respetar esos estremecimientos y evaluar luego la pertinencia de tus temores. Tú decides.

Mariela Rodríguez Méndez, máster en Psicología Clínica, consejera en ITS y VIH/Sida y psicoanalista.

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