Para amores, colores

Los adolescentes deben comprender que amor no es darlo todo de un solo golpe, sino entregar lo que corresponde a cada instante en el lugar adecuado

Autor:

Dennis Valdés

Sin ninguna razón deambulamos por los rincones de la casa, de nuestra ciudad, de nuestras vidas. Asumimos que amar no es idolatría y pasión, que no es lo mismo que afecto, pero a veces los adolescentes encerramos sentimientos que nos desarraigan o descomponen, nos convierten en egoístas e irrazonables y despiertan temor, dudas, conflictos.

En el fondo esperamos «ese algo», y también quienes nos aman viven pendientes de ese «milagro». Tanto confían en que la persona indicada llegará en cualquier momento, que a veces no nos dejan ver por nosotros mismos qué tipo de gente puede entrar a nuestras vidas y de qué forma pudieran cambiarnos con un solo chasquido de los dedos.

Esperar está bien, pero cuando te ilusionas con esta o aquella persona y luego descubres que no era la perfecta —o tú para ella— acabas deprimiéndote, mortificándote, sufriendo.

Y es que al conocer a alguien por teléfono, correspondencia o cualquier vía indirecta entran a jugar otros factores subjetivos. Imaginamos cómo es, cómo expresa sus sueños, cómo razona, si puede transmitirnos afecto y seguridad.

A veces los jóvenes soñamos de más: Creemos que en una mirada se puede vivir una epopeya, una leyenda… y al conocer la verdadera idiosincrasia de esa persona quedamos estáticos, aturdidos.

Si aún no nos conocemos bien nos entregamos en bandeja de plata, damos mucho de nosotros aun a riesgo de recibir muy poco a cambio, y no comprendemos que amor no es darlo todo en un solo golpe, sino entregar lo que corresponde a cada instante en el lugar adecuado.

Búsqueda interior

Una vez me dediqué a buscar a la persona correcta. Fallé en todos los intentos, y aún sigo fallando porque no sé lo que realmente busco. Esto nos pasa a muchos adolescentes: nos sentimos dueños del mundo, creemos que somos todo en el universo y podemos ser lo que querramos.

Luego somos los primeros en vacilar, en ver que el mundo se nos viene encima y el universo no es tan grande cuando perdemos nuestra identidad. Si nos equivocamos nos cuesta perdonar nuestros deslices porque al final de la historia no sabemos quiénes somos o qué perseguimos sensatamente.

La sensación, el deseo de que la persona sentada en nuestra sala o presente en nuestros corazones sea la correcta no te hace experto en la materia. Quizá demores en ver quién es realmente.

Además, no siempre los amores son correspondidos, y no sentirnos bien con esa pareja y callarlo te hace sentir vil. Hay que aprender a decir qué está mal y qué está bien, a conversar lo correcto y lo erróneo. Al principio puede lastimar, pero antes de tomar en serio una relación hay que indagar más en nuestras vidas, exteriorizar en nuestros actos los sentimientos reales y buscar lógica a nuestros inconvenientes.

En cambio, si lloras porque descubriste que no eres la persona ideal para el otro no veas en eso un fracaso. Sabemos que para gustos se hicieron los colores, así que debes avanzar, continuar tu vida. Resulta arduo olvidar el pasado, borrar de la memoria el primer beso o la primera relación sexual con una persona que has deseado tanto. Apartar las imágenes más bellas requerirá días, y hasta meses.

Pero razona: Recuerda que tus amigos están dispuestos a escucharte, que tu familia no te fallará, que cada abrazo y beso recibido son importantes para reanimar tu vida y salir de la adversidad. Así, un día tus ojos volverán a aclararse y dejará de manar de ellos el desconsuelo.

Mira el cielo cada día, y si lo encuentras gris, empieza a imaginártelo de todos los colores. Sonríe y vive. Si encuentras a alguien y crees que puedes confiar de nuevo, hazlo saber con cuidado. Sé sincero, comprensivo, honesto. Sé tangible y claro, para que no se originen fluctuaciones en el vínculo.

Comunícate bien, habla despacio, respira y date unos minutos para pensar lo que vas a decir, y ante todo recuerda que los amores no correspondidos se encuentran en cualquier lugar. Sal a la calle, mira tu mundo, tu espacio, y defiéndelo. Pon a brillar tu belleza, que es ese don de ser único, siempre tú, y no como esperan o piden los demás.

Encuentros

Esta semana de vacaciones fue muy bien aprovechada por varios jóvenes seguidores de Encuentros para conocerse, caminar la capital y organizar un campismo en el Litoral Norte. Por ahora la amistad gana terreno, y nos alegra. Veremos cuántos puntos ganará el amor en lo adelante, pero el hecho de conocer gente nueva es de por sí tremendo regalo en esas edades de aprender a amarse a sí mismos.

Acá les dejamos las coordenadas de José Manuel (jose.martinell@csd. uo.edu.cu), Raidiel (admin4081@s4081. dpvc.bandec.cu), Yanelis (yanelis83@cfg.rimed.cu), Robeorley (robermen@ hospyag.ssp.sld.cu); Pedro Julio (jluis@feu.ucp.ssp.rimed. cu); Rosmary (rulloa@feu.ucp.ssp.rimed.cu) y Danilo (danilo.miranda@etecsa.cu).

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.