Aferrarse al pasado o intentar ser feliz

Autor:

Mariela Rodríguez Méndez

Y. T.: Tuve una relación con un hombre que después de cuatro años y medio me dejó y se casó. Luego de un tiempo de sufrir su traición encontré a otro maravilloso que quiere una linda relación. Me siento bien en sus brazos, pero me es inevitable pensar en el que destrozó mi alma. Hay días en que no puedo sacarlo de mi cabeza. Eso me duele y me hiere, pero por más que intento olvidar no puedo. Necesito su consejo para salir adelante y ser feliz. Tengo 22 años.

Por más que otros quieran alegrarnos o entristecernos, necesitan de nuestro consentimiento para lograrlo. Ahora mismo estás accediendo a la felicidad con el hombre nuevo y a la vez te niegas a disfrutarla, mientras le concedes al otro la oportunidad de dejarte sufriendo aun después que enrumbó su vida. A veces alimentamos el sufrimiento porque también reporta cierta satisfacción, aunque esa intención no resulte evidente.

Dices que solo algunos días no dejas de pensar en él. Alguna función podrían tener esos recuerdos de acuerdo con el día específicamente. Tal vez si lo piensas, puedas darte cuenta. A veces quedamos fijados a determinados sucesos porque algo quedó pendiente de conversar, comprender o aceptar, y eso nos impide seguir adelante. Podrías valorar si sucede contigo.

Nos gustaría advertir que nada permanece en nuestra mente si no tiene alguna relación con nosotros, si no sirve de algo, aun cuando parezca que es impuesto, que nos controla o no está en nosotros.

Por eso te exhortamos a intentar comprender por qué al menos una parte de ti no quiere seguir adelante y ser feliz.

Mariela Rodríguez Méndez, máster en Psicología Clínica y psicoanalista

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