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Agua derrochada no mueve soluciones

El 27 de agosto de 2025, y desde Enramada 866, altos, entre Blanca y San Miguel, reparto Portuondo, en la ciudad de Santiago de Cuba, Gustavo Gutiérrez Romero criticó aquí lo que calificaba como «desidia, desinterés, falta de responsabilidad y sentido de pertenencia» en la Empresa Aguas Santiago.

Reconocía la difícil situación del país con el abasto de agua, en especial, en Santiago de Cuba, pues hay que recorrer la ciudad para observar cientos de personas acarreando agua como pueden para satisfacer sus necesidades básicas impostergables.

Y a su vez planteaba que, en su barrio, donde el ciclo del agua era de alrededor de 20 días, cuando la bombeaban en ese tramo de entrecalles donde reside había unos diez salideros desde hacía más de año y medio. Y se perdían miles de litros de agua potable a la vista de las autoridades correspondientes, en detrimento de los esfuerzos que realiza el Estado y el Gobierno para paliar esa situación.

Nunca recibimos aquí respuesta de Aguas Santiago al respecto. Y ahora vuelve a escribir Gustavo, para contar que entonces le visitaron representantes de Recursos Hidráulicos en la provincia, quienes le brindaron una respuesta relacionada con la falta de recursos para acometer los cientos de roturas que presenta la red hidráulica de la ciudad.

«Respeto ese criterio, dice, el cual en un acta firmé conforme. ¿Qué otra cosa podía hacer? Pero reafirmo mi convicción de que a la par, lo que campea es la desidia, el desinterés, la falta de responsabilidad y sentido de pertenencia de Aguas Santiago».

En la red de comercio no estatal, señala, se puede constatar la existencia para la venta de cientos y miles de metros de tuberías y demás aditamentos necesarios e imprescindibles para acometer y/o reparar una instalación hidráulica.

¿Acaso estos vendedores tienen fábricas propias donde producir esos insumos?, cuestiona, y refiere que «es cierto que algunos insumos más específicos los venden en tiendas en divisas, y no siempre se compran allí para revender; la mayoría proviene del descontrol y el robo a los almacenes del Estado».

E indica que en la calle donde reside, muy céntrica y por donde circulan diariamente cientos de personas, automóviles y motocicletas, afortunadamente el ciclo de servicio de agua se ha acortado. Pero cuando llega, en ese tramo donde hay unos 20 salideros hace más de un año, se pierden miles de litros de agua potable. «Es algo vergonzoso e inadmisible», concluye.

Entre aguas sucias 

Desde la propia Santiago de Cuba, denuncia Elvira de la Caridad Martínez Salazar, residente en Calle 3ra. No. 60, entre Pedrera y Calle Blanca, reparto Portuondo, que allí hay una tupición con la que llevan años luchando.

Refiere que los vecinos han tenido que romper las aceras para aliviar las aguas albañales que se acumulan dentro de las viviendas. Hay quienes no pueden descargar las tazas de baño porque se desbordan. La causa, precisa, es una tupición en la principal por un mal trabajo que se hizo cuando se instaló la nueva tubería de agua.

Se abrió un hueco en la calle con más de dos metros de profundidad botando agua albañal. La tubería reventó. En el hueco ha caído un camión, un caballo y un carro. Ya hay otro hueco botando aguas sucias. Las personan corren peligro al pasar por las aceras.

Los vecinos se han quejado en todos los organismos correspondientes y no ha habido solución. Personal de Acueducto y Alcantarillado han pasado por allí, miran y siguen de largo. Una vez fue alguien del Gobierno con un supuesto especialista que decía que el agua albañal era limpia: Y más nunca volvieron. Hace poco fue alguien de Acueducto y Alcantarillado, tiró fotos y se fue, aún sin respuestas.

«Algunas casas, afirma, tienen los patios inundados de esa agua sucia. Y no se le da solución», concluye.

 

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