Acuse de recibo
El 5 de septiembre de 2025, y desde Salvador Cisneros, No. 128, entre Adela Azcuy y Celso Maragoto, en Viñales, provincia de Pinar del Río, Israel Torres López reveló aquí que 18 familias allí sufrían severa escasez de agua. Un problema de años, pero ya la situación se había agudizado, al extremo de que hacía muchos meses no tenían absolutamente ninguna. Eso, aunque la tubería central pasa por el centro del estadio, cerca de esa zona donde están conectados.
«Todo esto pasa, decía, pues la llave que existe para el paso del agua no la abren lo suficiente. Y al no haber presión, el agua, que va en bajada, va hacia allá y no entra a las tuberías de ellos. Se ha demostrado ya varias veces que cuando Acueducto abre más la llave entra el agua a las casas».
En esa zona, añadía, hay una cafetería y un restaurante, ambos de Palmares, que se encuentran afectados. Y en esa misma cuadra hay adultos enfermos y niños. En su casa convive con ellos su suegra, una anciana de 95 años, operada de las dos caderas, con demencia y postrada.
Reconocía la preocupación por el asunto de la delegada del Poder Popular. Varios meses atrás ella había resuelto una pipa que repartió agua. Pero en su opinión, esa no era la solución. Lo planteaban a los organismos superiores, y todo seguía igual. Comprendían la situación del país, pero necesitaban una respuesta colectiva con todos los afectados presentes y que no les fueran a decir que por la acera pasa una tubería, la cual tiene unos 80 años y está obstruida por la corrosión, concluía.
El 9 de octubre de ese año respondió aquí Julio César Rodríguez Pimentel, delegado del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) en Pinar del Río, que Israel fue visitado por un equipo de especialistas de la Empresa de Investigaciones y Proyectos Hidráulicos de la provincia. Y, tras confirmar la veracidad del problema, se decidió, y se le explicó como respuesta, que se haría un estudio de las redes en la zona y su funcionamiento actual, para dar una solución total al problema.
Para ello, decía, se harían mediciones pitométricas, siempre tratando de que la solución esté en concordancia con el proyecto inversionista que se acometía en la zona de rehabilitación de redes hidráulicas. Se le explicó a Israel, quien manifestó conformidad con la atención.
Entonces, este redactor agradecía la respuesta, y alertaba que en ella no se esclarecía lo tocante a la llave de paso, que no se abre lo suficiente; al tiempo que deseaba que dicho estudio no demorara.
Ahora vuelve a escribir Israel para contar que después de la respuesta del delegado del INRH, fueron visitados el 25 de septiembre por una comisión. Y con el tiempo transcurrido hasta hoy, dice, todo ha empeorado, al extremo, que no entra agua por ninguna de las tuberías. Y en toda esta etapa, por gestión de la delegada recibieron sendas pipas de agua el 14 de febrero y el 18 de marzo pasados.
«Estamos esperando por los resultados del “estudio” que, según la comisión que vino, se iba a hacer. Todo esto ocurre, haya electricidad o no. No quisiera que nadie más me visite, excepto que sea con todos los afectados», concluye Israel.