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¿Locos o genios?

Debe desaparecer el mito de que quienes estudian Física en las universidades solo leen y hacen experimentos, sostienen ganadores de la Olimpiada Nacional Universitaria

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Que el 50 por ciento de los que estudian Física son locos y el resto son genios es una idea que tienen muchos en relación con los que cursamos esta carrera en la Universidad, y no es así. Somos muchachos iguales que otros, pero apasionados por esta materia.

El comentario de Alfredo González Lezcano, estudiante de la Facultad de Física de la Universidad de La Habana, motivó las risas; y por eso su colega de estudios Rubert G. Martín Pardo añadió que ese mito de que todos son como «ratones de biblioteca», que llevan espejuelos y solo leen y hacen experimentos debe desaparecer, porque no tienen por qué colocarles etiquetas a quienes eligieron estudiar esa carrera.

«Lo que pasa es que la gente considera que esta disciplina es muy difícil, como el resto de las ciencias, y creen que el que la estudia es un ermitaño, al que solo le gusta hacer cálculos, esquemas y fórmulas».

El desempeño profesional del egresado de las carreras de Ciencias también es una preocupación, y algunos nos aconsejan que no las estudiemos, porque después solo podremos ser profesores, añadió Alfredo. «Muchos desconocen que quien estudia carreras puras de Física o de Matemática, por ejemplo, puede trabajar en muchas ramas».

Sobre algunos mitos, realidades y sueños que rodean a un estudiante universitario de Física conversó JR con estos muchachos, y otros que como ellos fueron ganadores de la Olimpiada Nacional Universitaria de Física, celebrada por vez primera este año, y con los doctores María Sánchez y Jesús Rubayo, decanos de las facultades de Física de la Universidad de La Habana (UH) y del Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas (Instec), respectivamente.

En busca de los porqués

¿Por qué el atardecer es rojo? ¿Qué son los truenos y cómo se absorben las sustancias? En busca de las respuestas a estas y otras interrogantes, Ariel Chang Alcocer, de la Universidad de La Habana, se motivó por el estudio de la Física, aunque reconoce que antes se sentía atraído por las Matemáticas.

«Siempre me gustaron las ciencias y no precisamente porque las letras sean mi talón de Aquiles, pero es que me gusta saber el porqué de lo que ocurre a mi alrededor y en la Física encontré el camino.

«Tuve profesores muy buenos en la secundaria y en el preuniversitario, que hacían divertidas las clases de Física, con explicaciones y experimentos vinculados a la cotidianidad, y eso influyó en mí, aunque algunos de mis compañeros de estudio creían que era una asignatura aburrida».

Más que aburrida, se cree que es muy difícil y que hay que estar quema’o para entenderla, dice William G. Carreras, de la Universidad Central de Las Villas. La verdad es que, como en todo, algunos somos mejores para una cosa que para otra, y cuando nos percatamos nos vamos poniendo a prueba cada día y nos presentamos a los concursos para conocer nuestros límites.

Así empezamos casi todos los que hoy cursamos esta carrera en la Universidad, agrega Rubert. «Cuando reconoces tu afinidad y tus habilidades en determinada materia, te presentas a los concursos y en la medida en que obtienes resultados, la motivación crece.

«A ello se le une el deseo de querer explicarte todo lo que ves y sientes en tu entorno, porque es que los “físicos” somos muy curiosos —sonríe—. Y también te ayuda si tienes un profesor preparado, que se percata de tu interés y tu talento».

No todos los maestros aprovechan el espacio del aula para «atrapar» a sus estudiantes, dice Alfredo. «A veces las clases de Física o de Química son aburridas porque se limitan a escribirte fórmulas en la pizarra, te exigen que te las aprendas de memoria y te ponen a resolver ejercicios muy parecidos entre sí.

«Mi papá es profesor de Física y por eso mi acercamiento con esta asignatura lo tuve desde pequeño. Él siempre fue paciente y despertó mi interés por conocer el origen de las cosas más sencillas, esas que vemos a diario. ¿Por qué los maestros en las escuelas no pueden imaginarse que son como nuestros padres y lograr así que las clases no se “roboticen”?», comentó Alfredo.

Faltan recursos en los laboratorios de las escuelas para las clases prácticas, refiere Luis Felipe, pero esa no puede ser la justificación para no hacer más atractiva la enseñanza de las ciencias. «El maestro que quiere puede “enganchar” a sus alumnos; con unos espejuelos puede hacer experimentos de óptica, y con una peseta, una fosforera; con un globo y cualquier otro objeto puede lograr que los alumnos entiendan determinado fenómeno».

Coincide con él Jesús Rubayo, decano de la Facultad de Física Nuclear del Instec, quien le otorga al rol del profesor una importancia trascendental. «Los alumnos se sienten motivados a estudiar determinadas disciplinas, en muchos casos, porque tuvieron maestros ejemplares. La mayoría de los que estudiamos Física y hoy la enseñamos en las aulas universitarias reconocemos que la motivación la tuvimos en nuestros maestros del pre y la secundaria.

«Con un profesor general integral generalmente no es posible lograr eso, pues la especialización del profesorado es vital, también, para que ellos se motiven».

En Cuba, como en otros países, ha disminuido en los últimos tiempos el interés por estudiar carreras de Ciencias en general, subraya la Doctora María Sánchez. «Como estrategia, el país realizó el experimento de crear aulas de Química, Física, Biología y Matemática en las facultades universitarias, donde cursarían el grado 12 aquellos alumnos que estaban motivados por estas materias, para lograr una vinculación desde temprano entre ellos y el ambiente universitario.

«Estas clases tienen alto nivel académico, pues los profesores son de la Universidad y además recibían una atención personalizada y una preparación excepcional. Ha sido una buena idea, una manera de solucionar la crisis vocacional existente».

La orientación vocacional es uno de los puntos débiles que hoy tenemos y que incide en la disminución del número de estudiantes interesados por las ciencias, acota Jesús.

«Debemos hacer más, porque nos corresponde acercarnos a los muchachos del preuniversitario para que conozcan estas carreras, aclararles sus dudas e incentivarles el interés por su estudio.

«Los medios de comunicación también deben apoyar, pues es escasa la divulgación relacionada con el estudio de estas materias y el futuro desempeño de sus egresados».

Ese es otro aspecto que preocupa a nuestros padres, amigos y a la sociedad en general, insiste William. ¿En qué vamos a trabajar después?, nos preguntan, porque se cree que solo podremos ser profesores y que nuestro futuro está muy limitado.

«El perfil investigativo es esencial en la formación de un estudiante de carreras científicas —comenta Luis Felipe Ponce Álvarez, estudiante de Física de la UH—. Desde el segundo año nos vinculamos a la realización de proyectos y eso nos permite prepararnos en distintos campos».

El graduado de Física no solo puede ser profesor, aclara Guillermo. «La preparación en matemática la computación o el idioma inglés, entre otras disciplinas, es muy fuerte y bien podemos encontrar a un físico trabajando en imagenología, en las ramas de la nanotecnología, en la inmunología molecular, y en otras».

En la Facultad de Física de la Universidad de La Habana estudiamos fundamentalmente la física de la materia condensada, del estado sólido, explica su Decana, y nuestros egresados luego se vinculan a trabajos relacionados con los dispositivos electrónicos, los sensores, los materiales, la nanotecnología...

«Las asignaturas optativas incluidas en su plan de estudios les permiten vincularse a proyectos investigativos desde temprano y a tener una idea más acertada de lo que les gustaría desarrollar en el futuro», añade.

En el Instec, donde se cursa además de Física, Radioquímica y Física Nuclear, también el perfil del egresado es de un espectro muy amplio, sobre todo por la preparación que se recibe.

«La reorientación de nuestros graduados es fácil porque estos muchachos pueden enfrentar diversos problemas en diferentes ramas del saber. No es raro encontrar a un licenciado en Física en un Banco, pues él puede trabajar las estadísticas financieras; de hecho es una de las demandas que tenemos para su posterior ubicación laboral», detalla su Decano.

Cuando se está en el preuniversitario, las nociones son muy vagas, añade Alfredo, quien desarrolla un proyecto de modelación de la absorción del hidrógeno en sólidos, para lograr su almacenamiento antes de usarlo como combustible alternativo.

«Se necesita del intercambio de experiencias con los especialistas para conocer bien adónde puede conducirte el estudio de esta carrera, porque está claro que no puedes comenzar a estudiarla a ciegas, solo porque te guste y ya».

Y no importa lo que se piense erróneamente, que eso debe cambiar algún día, dice Luis Felipe. «Participamos en los Juegos Caribes, en los festivales de cultura, en todas las actividades de la Universidad… Somos como los de otras facultades; no estudiamos ni más ni menos».

Tampoco estamos locos, enfatiza William, quien confesó que en Villa Clara les dicen Los amperes a quienes cursan en su facultad. «La Física es una carrera como las demás y con posibilidades de trabajo muy diversas, porque la preparación que se recibe es muy completa».

«Eso sí, tiene que gustarte y además, tienes que conocer bien cuáles son tus habilidades. Otras las vas desarrollando por el camino, como esa de ir ganando amistades y hasta noviecitas cuando ayudas a estudiar a los demás, repasándoles Física», bromea Ariel, y percibo entonces que ellos están muy seguros de sus motivaciones y aspiraciones.

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