Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

La Isla apuesta de nuevo por los cítricos

Un mercado añorante, una experiencia productiva de más de cuatro décadas, y la renovación de la industria sostienen hoy la intención de recuperar el cítrico en Isla de la Juventud

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— La toronja pinera, introducida en la entonces Isla de Pinos a inicios del siglo XX por colonos de Estados Unidos, tenía el privilegio de ser la primera en entrar al mercado internacional antes que la de otros productores del área. Hoy se trabaja por rescatarla en menor cantidad, pero con mayor calidad.

El programa citrícola, incluido en el Plan de Desarrollo Integral (PDI) del Gobierno en la Isla de la Juventud, deberá rendir sus primeros frutos en 2020, cuando se cumpla la siembra de unas 2 000 hectáreas. Hasta la fecha se registran las primeras 284 hectáreas previstas para la etapa, paso vital para iniciar la recuperación del cultivo en el territorio, identificado por ese ícono durante más de cuatro décadas.

En ese lapso, más que un rubro exportable, la siembra, el mantenimiento, la atención cultural y la cosecha de la toronja se convirtieron en partes inseparables de la vida de los que residían en este territorio. Todo ese conocimiento y consumo permanecen dormidos, pero a punto de despertar.

Este reportero es uno de los tantos pineros que seguro fueran felices otra vez si volvieran a degustar uno de aquellos jugos de toronja fríos que vendían en todos los establecimientos de la gastronomía en Isla de la Juventud. Asimismo, la añoranza incluye a los extensos campos de cítricos, en los que, además, dejé sudor y algo de piel por los arañazos, cuando era estudiante de secundaria y preuniversitario, porque aquí cualquiera conocía de cítrico; era parte de nuestra cultura.

La vivencia anterior se remonta a la década de los 80, cuando la toronja era el principal rubro exportable en este territorio —hasta 150 000 toneladas en una cosecha, según consta en la Monografía Pinera— y que tuvo entre sus más fervientes cultivadores a los alumnos de las enseñanzas media y media superior, tanto cubanos como extranjeros.

Por esas y otras razones económicas, la recuperación del cítrico en este Municipio Especial —que incluye también a la lima persa— es un asunto que atraviesa en lo subjetivo hasta la cultura e identidad del terruño, y en lo objetivo pasa por poder contar con una fuerza de trabajo calificada y así lograr un uso óptimo de los recursos. JR se acerca a la historia y realidad de ese programa que hoy se pretende recuperar aquí.

En el afán de rescatar las tradiciones y preservar la identidad, para la siembra actual se utilizaron patrones (plantas jóvenes) con gran adaptabilidad a la diversidad de los suelos y resistentes a las principales enfermedades que atacan a los cítricos, según refirió Tomás Betancourt López, director de la Empresa Agroindustrial pinera.

«Convertir de nuevo el cítrico en un fondo exportable es una de las prioridades de la agroindustria dentro del PDI, ya que existe un mercado añorante. Hoy contamos con el financiamiento para ese empeño y ya existen los estudios de factibilidad desde las plantaciones hasta la industria, además de tener el personal con experiencia en el procesamiento del cítrico y a profesionales capaces de dirigir el programa», subrayó.

Reconoció que es en el campo donde más problemas existen, «por lo que vincular a la universidad al proceso de capacitación de la fuerza de trabajo es vital. Estamos creando un centro de extensionismo agrario con los objetivos de liderar el adiestramiento y prepararnos para evitar ser atacados nuevamente por el huanglongbing, enfermedad que provocó pérdidas millonarias tanto económicas como en la cultura de su atención», explicó.

El máster Juan Amador, jubilado con más de cuatro décadas dedicadas a ese cultivo, en su tesis Distribución y daños del HLB (Candidatus Liberibacter asiaticus) en el naranjo Valencia Criolla de la Isla de la Juventud, confirmó que Cuba reportó a la Red Interamericana de Citricultura y a la FAO la presencia de ese insecto en 2007. La Isla fue totalmente afectada y los pineros vieron desaparecer el cítrico y, con este, una cultura de más de 40 años.

Una nota de la Agencia Cubana de Noticias fechada en diciembre de 2017 afirma que en Isla de la Juventud se garantiza la sostenibilidad del programa de cítricos, a partir de un vivero concebido para nueve casas de cultivo protegido, cada una de las cuales asegura la siembra de 50 hectáreas de ese rubro exportable.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su condición de Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, comentó a finales del pasado año que ya se podía hablar del inicio de la recuperación citrícola en Isla de la Juventud al elogiar instalaciones con un moderno sistema de riego fertilizado, tres fuentes de abasto de agua, así como la estrategia para dar inmediatamente valor de uso a las cámaras donde se desarrollan posturas de naranja Valencia Criolla y toronjas pimentada y blanca.

El directivo de la Empresa Agroindustrial pinera explicó que ese proceso está antecedido por la importación de la semilla en bolsa, la cual se lleva a un germinadero, donde después de echar el patrón pasa al centro productor de yemas y bajo protección sanitaria se le realiza el injerto.

Informó que para evitar daños, el ciclo de producción será ahora de 15 años. «Una vez culminado ese período se demuele la plantación y se rotan los suelos», comentó, y resaltó la importancia de capacitar a la nueva fuerza laboral por ser el cítrico un cultivo muy costoso que precisa de preparación para asumirlo.

La industria del cítrico en el territorio también se renueva, hoy transformada en un complejo agroindustrial que asume además el procesamiento de frutas, vegetales, granos y las conservas.

«Mary», una forista de JR, exponía hace ya un tiempo en la plataforma web de nuestro diario que la toronja es parte indisoluble de la cultura de los pineros. «Esperemos que, después de tantos años de abandono, florezcan los naranjos; es una lástima que las escuelas al campo hayan desaparecido casi en su totalidad, pues en mis años de secundaria y preuniversitario, la toronja roja, dulce y apetitosa, constituía el preciado alimento a la hora de laborar en el campo», dijo.

De igual modo y por la misma vía, «Cecilín», otro asiduo cibernauta de JR evocaba sus recuerdos cuando estudiaba en el preuniversitario en los años 1977-1980. «La sembré; y le hacíamos una olla a su alrededor para regarlas, las podábamos, limpiábamos, cosechábamos (tanto la roja como la más blanca) y la depositábamos con cuidado en los pallets para que no se golpearan, de lo contrario no se podían exportar. Trabajamos voluntariamente en el embasadero y llama la atención cómo se lavaban y se envolvían en papel fino antes de ponerlas en cajas. Era la mejor de las meriendas; apenas cogíamos catarro gracias a ella».

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.