Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Lecciones desde la Sierra Maestra

Una maestra de un apartado paraje serrano podrá hablar en el 12mo. Congreso de la UJC de sus experiencias como educadora y campesina

Autor:

Osviel Castro Medel

PUEBLO NUEVO, Guisa, Granma.— «Soy de pocas palabras», dice, tal vez sin darse cuenta de que detrás de la frase le brota la humildad, una cualidad que ha cultivado en sus 20 años de existencia.

Esa supuesta cortedad para el verbo no le ha impedido impartir clases a los niños, hablarles de colores, dibujos, modales y palabras mágicas.

Ella se llama Dailin Carrazana Arévalo y vive entre lomas, específicamente en Pueblo Nuevo, un caserío de la Sierra Maestra, donde ha enorgullecido a sus padres, Reyna y Eberto, porque la han visto crecer como educadora, a pesar de que apenas lleva año y medio en la profesión.

«Siempre es un reto, y más para alguien joven», reconoce mientras acomoda unas láminas pintadas con diversos animales, que la ayudan a enseñar a 25 pequeños de prescolar en la escuela Félix Varela Morales, ubicada en la cabecera municipal de Guisa.

Su vida ha estado conectada a la cooperativa Oscar Martínez, dedicada a la cosecha del café, de manera que no resulta extraño verla con un morral al hombro ayudando a sus progenitores, quienes están asociados a esa entidad productiva.

«Yo les doy una mano cada vez que puedo», expresa mientras posa su vista en las serranías, que siempre le transmiten paz, aunque admite que no siempre es fácil el diarismo en la montaña.

A ella se le enciende el orgullo por haberle dado las primeras lecciones a una niña autista, una experiencia que jamás imaginó y que la ha enamorado más del magisterio.

«No fue fácil, al principio pensé que no podía, pero con las orientaciones de otros maestros y mi paciencia he logrado ver un resultado que me pone muy contenta», remarca.

Sobre esas vivencias, sus días de estudiante en la escuela pedagógica Rubén Bravo y otras escenas, Dailin podrá hablar el próximo año en el 12mo. Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, una cita a la asistirá con la sana presunción de saberse la primera delegada directa de Granma.

«La verdad es que me tomó por sorpresa esta elección, no me la esperaba. Hay varios militantes muy buenos en mi comité de base. Lo importante ahora es tratar de aportar», expone, para luego concluir que en la capital cubana podrá hablar, con su acento campesino, de cuentos infantiles, trabajo, verdes y alturas que no caben en estas letras.

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