Es una iniciativa sociocultural, económica, productiva y medioambiental que promueve el desarrollo local desde múltiples frentes Autor: Portal del Ciudadano de La Habana Publicado: 10/04/2026 | 04:15 pm
Es un día diferente en la calle San Ignacio No. 4. El sol ya calienta las piedras de La Habana Vieja, pero dentro de este edificio de paredes anchas la temperatura la pone otra cosa: fogones encendidos, jóvenes con delantales blancos con un logotipo rojo donde resalta un nombre: La moneda cubana.
Este Proyecto de Desarrollo Local cumple 15 años y esta es su historia: la de un sueño que empezó a materializarse en parques y el malecón, y hoy, cuenta con varias aulas, múltiples servicios, más de 3 mil jóvenes graduados y que aspira a convertirse en centro de excelencia de la gastronomía cubana.
Aquello que empezó en el Malecón
La Moneda Cubana nació en abril de 2011, cuando lo de proyecto de desarrollo local aún sonaba a experimento. Su fundador, Ángel Aguilera, tenía entonces un poco más de 30 años y una gran idea: los jóvenes del casco histórico necesitaban un oficio. No quería darles sermones, prefirió enseñarles a manejar cuchillos, sartenes y tener una receta para levantarse cada mañana.
Las primeras clases fueron en parques o en el malecón sobre mesas plegables. No había local ni presupuesto, solo la fe del Dr. Eusebio Leal, que les dijo: «Siembren aquí». Y sembraron.
El nombre —La Moneda Cubana— no surgió por azar, pues es el restaurante con este propio nombre fue donde nació este sueño, fue donde los primeros graduados encontraron su espacio de aprendizaje y una oportunidad laboral.
Una moneda que va cambiando
Hoy, La Moneda Cubana es mucho más que una escuela de cocina. Es una iniciativa sociocultural, económica, productiva y medioambiental que promueve el desarrollo local desde múltiples frentes. Su sede en San Ignacio ha visto pasar a más de 3 000 jóvenes —hombres y mujeres, habaneros y de otras provincias— que se gradúan como Técnicos en Cocina y Gastronomía, pero también en especialidades que van mucho más allá: cantina, servicios gastronómicos, panadería-dulcería, hostelería, restauración, alojamiento, estética y belleza. Además, el proyecto ofrece cursos para emprendedores, desarrollo personal y talleres artísticos.
El claustro de profesores es, por sí mismo, una garantía. Varios doctores en ciencias y profesionales con amplia trayectoria nacional e internacional en cocina, gastronomía y cantina imparten las clases. Un grupo técnico asesor integrado por cuatro doctores y dos másteres vela por la excelencia del proceso formativo. Los títulos que reciben los alumnos no son menores: desde 2016, un convenio con la Universidad Católica de Murcia (UCAM) les otorga certificaciones internacionales.

Una nueva generación lista para transformar La Habana Vieja desde la gastronomía. Foto: Diego E. García García
Pero la oferta educativa no se detiene ahí. La Moneda Cubana imparte cursos internacionales como el Curso Básico de Gastronomía Integral, el Curso de Especialización, el Curso de Heladería Básica + Intermedio Gelatería, el Curso Superior de Gestión Económico-Financiera y Marketing y el Curso Superior de Gestión de Destinos Turísticos Competitivos. A ellos se suman una veintena de cursos cortos sobre cocina, bar y cantina, contabilidad, marketing, emprendimiento, idiomas, hostelería e incluso iniciación teatral y artística.
En mayo de 2024, el proyecto alcanzó un hito: se convirtió en sede centroamericana de la Carpigiani Gelato University (CGU), una de las instituciones más prestigiosas del mundo en formación de heladeros. El Curso Internacional de Heladería Profesional que allí se imparte cuenta con su aval y acompañamiento.
La formación no termina en el aula. Más de 50 restaurantes privados y empresas estatales se han asociado al proyecto para que los talleristas realicen sus prácticas preprofesionales. Y los establecimientos administrados por la propia La Moneda Cubana también generan empleo para sus graduados. El objetivo es claro: generar al menos 100 empleos anuales para sus egresados.
La responsabilidad social como esencia
Si algo distingue a La Moneda Cubana es que la responsabilidad social no es una tarea adicional: es su esencia. El proyecto trabaja para integrar a jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo, ofreciéndoles una oportunidad real de transformar su realidad, sin discriminación alguna. Igualdad de oportunidades e inclusión social son sus banderas.
Por eso promueven la participación activa de los estudiantes en campañas de donación de sangre —más de 3 000 acumuladas—, saneamiento de áreas, reciclaje, prestación de servicios gastronómicos comunitarios y otras acciones de impacto. Se integran, además, a espacios de participación política y cultural.
Esa vocación se expresa también en el Club Moneda Más, una red colaborativa de graduados, trabajadores, colaboradores y talleristas que comparten experiencias y conocimientos para fortalecer a las nuevas generaciones. Y en la brigada artística “La otra cara de la Moneda”, que promueve el arte como vía de expresión, participación y transformación social.
La igualdad de género y el respeto a la diversidad atraviesan todas las acciones. El proyecto se concibe como un espacio seguro y participativo donde cada persona pueda desarrollarse plenamente y aportar desde su autenticidad.
La receta del mañana
El lema del 15 aniversario es El futuro comienza hoy. Y no es una frase bonita: es un plan. En los próximos meses, el proyecto lanzará una plataforma educativa online, desarrollada con la empresa estatal Desoft, para llevar sus cursos a jóvenes de otros municipios y provincias. La inteligencia artificial acompañará ese proceso: tutores virtuales, seguimiento personalizado.
Pero la gran aspiración —la que brilla en los ojos de Ángel Aguilera— es convertir La Moneda Cubana en un centro de excelencia para la formación gastronómica en Cuba. No uno más: el centro. Para eso trabajan en la exportación de servicios académicos.
Precisamente, el proyecto ya concibe las alianzas con universidades y empresas como un pilar fundamental para alcanzar estándares internacionales. Su meta es coordinar y brindar 10 becas internacionales anuales en gastronomía y cocina para los mejores estudiantes de cada graduación.

La formación teórica, pilar fundamental para el desarrollo profesional en el sector culinario. Foto: Diego E. García García
En estos 15 años, el proyecto ha acumulado varios premios que avalan su trayectoria: el Premio del Barrio, otorgado por la mayor organización de masas del país; además cuenta con una decena de reconocimientos foráneos, recibiendo hace pocos meses el de «Institución líder de excelencia internacional». Pero lo que más orgullece a Ángel es ver a sus exalumnos abrir sus propios negocios o trabajar en restaurantes del centro histórico habanero, aportando, al desarrollo de la comunidad.
El futuro comienza hoy
Afuera, el sol de abril calienta las piedras de la calle San Ignacio. Adentro, los jóvenes guardan los cuchillos, lavan los platos, repasan la lección de mañana. Algunos se quedarán un rato más para repasar una receta nueva. Otros saldrán corriendo a sus casas, con el delantal bajo el brazo y un brillo en la mirada que no tenían cuando llegaron.
La Moneda Cubana cumple 15 años. Celebra lo que viene: la plataforma online, las becas internacionales y el centro de excelencia. Celebra a cada muchacho que hoy aprende una receta de cocina y mañana enseñará a otros.
Porque el futuro, como dice el cartel colgado en la entrada de San Ignacio #4, comienza hoy. Y en esa gran familia, entre sartenes y sueños, ese futuro ya está en marcha.
