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En la Meca del tabaco, entrega y abnegación

Los resultados en el sector tabacalero son decisivos en la economía de Pinar del Río, provincia sede del acto central por el aniversario 73 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes

Autor:

Dorelys Canivell Canal

SAN JUAN Y MARTÍNEZ, Pinar del Río.— Si algo distinguió la campaña tabacalera 2025-2026 fue el esfuerzo y el sacrificio de los campesinos vueltabajeros, quienes pasaron madrugadas completas regando sus campos.

Así lo reconoce Michel Alejandro Valdés Rabelo, director general de la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco Hermanos Saíz, de San Juan y Martínez, municipio mayor productor de la hoja y de más altos rendimientos de Cuba.

Fue un esfuerzo colectivo de todos los productores de la provincia. Aquí en San Juan las siembras se cumplieron al 90 por ciento de lo previsto, a partir de la aún insuficiente capacidad de casas de cura, dijo, pues de las 1 600 que tenía el territorio, solo 16 quedaron en pie tras los embates del huracán Ian en septiembre de 2022.

Desde entonces, precisó el director, se han construido 1 402 con 5 919 aposentos, y en construcción hay otras 60 casas con 207 aposentos, las cuales estarán listas para la campaña 2026-2027. En estos momentos ya culminó el proceso de contratación de las 3 000 hectáreas (ha) que prevén sembrar.

Valdés Rabelo enfatiza en que es una política del grupo empresarial Tabacuba transformar la matriz energética de los equipos que sostienen el riego en el territorio. En tal sentido, comentó, está diseñado que el riego del 50 por ciento de las áreas de siembra de la campaña 26-27 en ese territorio sea con equipos con sistemas solares, un programa en el que se avanza desde el año pasado.

En el mes de agosto deben arribar al país mil equipos, unos 200 estarán destinados para San Juan y Martínez, de ahí que el propósito sea tener antes del 31 de diciembre las 1 500 ha cubiertas, señaló el director.

El esfuerzo cotidiano

Las capas finas, capotes y la tripa que se obtienen en San Juan y Martínez son las mejores de todo el mundo. Por eso también existe una voluntad desde el grupo Tabacuba de impulsar la producción, de mejorar las condiciones de vida y trabajo de los productores y de sus familias, no solo de San Juan, sino de todos los campesinos que mantienen viva la tradición del cultivo de la hoja.

En tal sentido, el joven director de la «Hermanos Saíz» precisó que esperan acopiar de la campaña pasada unas 3 300 toneladas, en correspondencia con los rendimientos previstos.

Más de 1 900 productores asumen la sacrificada tarea de levantarse todos los días primero que el sol para hacer producir la tierra, para recuperar las casas de cura natural y construir otras y, también, por qué no, para mejorar con sus ingresos la calidad de vida de sus hogares y sus familias.

Las políticas de Tabacuba en los últimos tiempos han beneficiado económicamente no solo a los productores, sino que han facilitado la adquisición de equipos de riego, implementos para trabajar la tierra, autos, así como equipos electrodomésticos y de clima para sus viviendas, con facilidades de pago.

En San Juan y Martínez 20 productores desarrollan la actividad agrícola del tabaco y también lo benefician en escogidas familiares, lo que representa para ellos una mayor seguridad en el cuidado de las hojas y una mejor remuneración, pues le venden directamente a la empresa comercializadora.

A juicio de Valdés Rabelo, ello ha impactado en los niveles productivos de la empresa, sobre todo, si se hace una revisión después del paso del ciclón, que es, según su criterio, un punto de partida para evaluar el cambio.

En el tabaco también se aprende

Mairelys Camacho Peña tiene apenas 27 años y desde hace muy poco tiempo trabaja en la escogida V-12-46, una instalación que ante la crisis energética funciona con sistema de paneles solares, y quedó reparada tras las afectaciones que provocara en su cubierta el huracán Ian.

Sus padres también forman parte de ese gran ejército que es el sector tabacalero, porque el tabaco en Pinar del Río es historia, identidad y tradición.

Sanjuanera de pura cepa, del barrio conocido como Santa Damiana, esta joven, madre de una niña de dos años, entiende la responsabilidad de ese territorio con los planes del país: es el más productivo de Cuba y el que mayores rendimientos posee.

«Lo que hace falta es aprender, —enfatiza—, y al principio es difícil porque hay que tener mucho cuidado al abrir las hojas y clasificarlas, pero para eso están las mujeres revisadoras, que todo el tiempo me están asesorando», explicó la joven.

Mairelys comenta que se levanta todos los días muy temprano, lleva a su pequeña para la casa en la que se la cuidan y camina hasta la escogida. Desde los 17 años fue trabajadora social y no le teme a las labores fuertes, simplemente sabe que hay que sacrificarse y dar lo mejor.

Esta labor en la preindustria es decisiva dentro de todo el proceso de manufactura del tabaco, pues de ella depende la clasificación y esmero con el que se abran las hojas que luego revestirán los habanos.

El detalle de la preindustria

En el mismo salón de 34 mujeres, aguarda Rebeca García Peña, quien asegura se jubiló con 44 años de trabajo y lleva otros dos reincorporada. «Es la más larga», dicen, y en el vocabulario de los tabacaleros eso quiere decir que es capaz de pasar por sus manos muchas libras de tabaco en un solo día.

Por su parte, Misael Hernández Correa, administrador del taller, comenta que aprovechan las pocas horas que tienen con energía del Sistema Electroenergético Nacional para garantizar el sistema de humectado. Este, dice, es un equipo que funciona con trifásica, y, por tanto, los paneles «no lo levantan».

«Se trata de sacrificio; a la hora que llega la corriente los hombres del consejo de dirección y otros venimos para acá y garantizamos que las hojas se mantengan con el por ciento de humedad requerida, de manera que no se dañen con la manipulación», afirmó.

Ello permite que al otro día las mujeres puedan trabajar en el banco y cumplir con el beneficio de entre nueve y diez quintales de tabaco diario que tienen establecido.

Señala que también se ha incrementado el salario por las horas extras, reciben incentivos en cuanto a la alimentación y la prioridad es siempre atender lo mejor posible a los trabajadores.

El cultivo de la hoja, de manera general, tanto la parte agrícola como la preindustria, encuentra en la Meca del tabaco nuevos caminos para seguir aportando a la economía del país, a las de las familias que mantienen con vida la tradición y que se dedican todos los días a una labor tan sacrificada como esta.

El tabaco no es solo el placer final de quien lo consume. En cada habano va la historia, el sudor y la entrega de quienes lo hacen posible.

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