Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Cubanos sous le ciel de France

Miles de cubanos se admiran con la diversidad y la calidad de las películas generadas en el contexto del cine francés

Autor:

Joel del Río

A medida que transcurrieron los últimos 23 festivales de cine francés, miles de cubanos se admiran con la diversidad y la calidad de las películas generadas bajo el cielo del hexágono galo (sous le ciel de France). En la sede de la Cinemateca (23 y 12), el cine Yara y el Acapulco, del 11 al 22 de este mes, transcurre este popular evento, dominado este año por divertimentos más o menos serios (a la francesa), filmes históricos o biográficos, llamados «de prestigio», producciones de corte social o de denuncia, todo ello catalogado entre las tres grandes modalidades del audiovisual: ficciones, documentales y animación.

Para seguir el orden anunciado en el anterior sumario, resalta la presencia de tres comedias disímiles en cuanto a alcance y tema: seleccionada para inaugurar el festival de Cannes de 2022. ¡Corten! está dirigida por ese cultivador de la parodia que es Michel Hazanavicius (realizador de la recordada El artista) en una película de fracturada cronología, que requiere de un espectador atento, y además los signos se reparten entre la comedia de zombis y la sátira del mundo del cine, con sus improvisaciones y ridiculeces. Romain Duris y Bérénice Bejo aportan el suficiente afrancesamiento a este remake de una película japonesa, muy poco conocida en Cuba, de modo que esta versión puede parecernos, a ratos, incluso original.

Las otras dos comedias de la nómina se titulan La brigada de la cocina y Dios mío, ¿pero qué nos has hecho? La primera es de las muchas producciones que aspiran a capitalizar el boom mundial de programas televisivos sobre competencias culinarias, y el toque francés se suministra luego de que la chef de mediana edad se vea precisada a aceptar trabajo como cocinera en una casa de acogida para inmigrantes; será un tiempo de intercambio de enseñanzas y aprendizajes. La segunda película es continuación de una saga muy taquillera en Francia que apuesta por los muy conocidos códigos de la comedia filial, en un mundo donde cada vez parecen más contrastantes los valores de las diferentes generaciones y clases sociales, y tampoco faltan los estereotipos racistas ni el discurso obligatorio sobre la tolerancia.

En los fabulosos ambientes de la antigua China acontece la acción de la comedia fantástica y de aventuras, también continuación de una saga taquillerísima, Astérix y Obélix y el reino medio, que se ambienta en el año 50 después de nuestra era, y ahora cuenta con el director y actor Guillaume Canet en el papel de Astérix, mientras Gilles Lelouche hace de Obélix, acompañados por un elenco estelar integrado, entre otros, por Marion Cotillard como Cleopatra y el muy versátil Vincent Cassel en el papel de César. La trama: la hija de la emperatriz de China les pide ayuda a los valientes guerreros galos, dotados de fuerza extraordinaria gracias a su poción mágica. Los indiscutibles héroes nacionales de la historieta francesa retornan con esta comedia gruesa, colmada de simpáticos anacronismos, y tampoco faltan ciertas alusiones a una contemponeidad marcada por el racismo y las diferencias de clase.

Abundan los filmes, franceses y de otros países que eligen el expediente de lo histórico para hablar sobre la secularización de grandes temas. En ese apartado clasifican Simone, la mujer del siglo, El tiempo de los secretos, y Suprêmes, cuya acción transcurre en 1993 en uno de los barrios parisinos menos favorecidos como lo es Seine-Saint-Denis, donde una pandilla de amigos expresan la rabia que genera la vida en esos suburbios a través del hip hop y el grafiti, de modo que el filme registra el nacimiento del rap francés a través de una historia real, la del dúo Suprêmes NTM. Porque no solo de Los paraguas de Cherburgo sobreviven las tradiciones del cine musical a la francesa.

Figura clave para el sostenimiento y el éxito de estos festivales de cine francés en Cuba ha sido el realizador Chistophe Barratier, quien también supo aportar puntos de inflexión al recorrido del cine musical galo con producciones como Los coristas y Faubourg 36. Inspirado muchas veces en la tradición de calidad del cine galo anterior a la nueva ola, Barratier se ampara otra vez en la nostalgia por el pasado para realizar una adaptación del relato autobiográfico del dramaturgo Marcel Pagnol El tiempo de los secretos, ambientada en la Marsella de 1905, cuando el protagonista entra en la adolescencia, acaba de terminar la primaria, llegan las vacaciones, y sobreviene un tiempo de juegos y despreocupación, también de amor por libertad y la campiña. Una película beneficiada por la hermosísima luz meridional, y por esa indiscutible aureola de preciosura añeja que Barratier sabe construir a la perfección.

Escena de la película La brigada de la cocina.

Símbolo de la Francia más progresista, ícono del feminismo europeo fue Simone Veil, una superviviente de holocausto, jueza de oficio, primera mujer presidenta del Parlamento europeo, alguien que  siempre enfrentada a la extrema derecha del Frente Nacional, ella consiguió cambiar la historia política de Francia gracias a sus leyes progresistas como despenalizar el aborto, en 1975, y mejorar las condiciones de las cárceles de mujeres. Con el protagonismo de la notable Elsa Zylberstein en el papel titular, Simone… es otro de esos biopics vistosos y detallistas (ganó los premios César por mejor vestuario y diseño de producción) que concilian el tremolar de la historia y los medios tonos del intimismo.

El director es un especialista en este tipo de filmes, se llama Oliver Dahan, concibió en 2007 para Marion Cotillard aquella otra biografía monumental llamada La Vie en Rose, y en 2014 dirigió a Nicole Kidman en Grace of Monaco. Independientemente del interés del realizador por las biografías de grandes mujeres bajo presión, amenazadas por el desamor y la muerte, Dahan declaró recientemente que realizó Simone… justamente ahora, en 2021, porque en este momento la integridad y la justicia no están precisamente en el centro de la vida y la sociedad francesas.

Y aunque algunos realizadores opten por la comedia, o los fastos del cine histórico, para tratar temas contemporáneos urgentes, otros recurren a los rigores del drama social de estilo más o menos documental, como ocurre en Promesas en París, con la imprescindible Isabelle Huppert en el papel de la alcaldesa de un pueblo que se presenta como ministra en la ciudad, y en ese camino debe abandonar su constante defensa de los desfavorecidos, o el thriller ecológico Goliath, que se inspira en una protesta real contra las negligencias de un monopolio agroquímico, y recrea la lucha de los agricultores afectados por el uso de herbicidas.

Cartel de la película ¡Corten!

Entre las películas del Festival, destaca un documental sobre la historia del cine cubano, con el empeño por retratar la primera década del Icaic, se titula En el calor de los años fríos, lo codirigen Darius Kaufman y Eytan Jan, y contiene testimonios de Enrique Pineda Barnet, Jerónimo Labrada, Adela Legrá, Mirtha Ibarra,  y Luciano Castillo. Además, por si no bastara, hay una versión animada de la novela La vuelta al mundo en 80 días, y una retrospectiva-homenaje a Jacques Perrin, con la proyección de clásicos como Las señoritas de Rochefort, La muchacha de la valija, Piel de asno, Cinema Paradiso y las superproducciones documentales Nómadas del viento, y Océanos. Mucho queda por decir y recomendar, pero es hora de iluminar las pantallas.

 

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