Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Con los ojos bien abiertos

Francisco Puñal incursionó en la fotografía y la literatura, con una increíble vis cómica heredada de su padre

Autor:

JAPE

Su nombre comenzó a ser visto en los legendarios noticieros Icaic como asistente de realización de grandes directores de la talla de Santiago Álvarez, Miguel Torres, Daniel Díaz Torres, Rolando Díaz y Fernando Pérez… Luego pasó a ser el realizador de dicho noticiario fílmico y otros muchos materiales audiovisuales de aguda crítica y humor. Sin embargo, desde antes, Francisco Puñal incursionaba en la fotografía y la literatura, con una increíble vis cómica heredada de su padre.

Lo conocí en la década de los 80, cámara en ristre, cazando todo lo increíble y simpático que nos circundaba a diario. Su relación con el Movimiento de Jóvenes Humoristas y el Conjunto Nacional de Espectáculos nos hizo coincidir en muchos espacios que en aquellos años se dedicaban al buen humor y al arte en general.

En reciente entrevista que le fuera realizada por José Pelayo, en su reconocido sitio digital Humorsapiens (https://humorsapiens.com/), nuestro invitado de hoy confesó que el humor lo persigue desde muy temprana edad:

«En la secundaria básica representé un pasaje de Don Quijote que hizo reír a mis compañeros de aula. Esa fue una novela que disfruté mucho, junto a otros clásicos como La vida del Buscón, de Francisco de Quevedo, o libros de autores cubanos como Juan Quinquín en Pueblo Mocho y Mitología cubana, de Samuel Feijóo, y más adelante Limonada y ¡Esto le zumba!, del mordaz Héctor Zumbado, entre otros muchos. Filmes cubanos de la década del 60, como La muerte de un burócrata, de Tomás Gutiérrez Alea, y El bautizo, de Roberto Fandiño, fomentaron en mí el amor al cine y la comedia. Un factor importante que hizo crecer mi admiración por lo cómico en el arte fueron mis visitas al semanario humorístico cubano dedeté, donde conocí a excelentes humoristas gráficos como Carlucho, Manuel, Torres, Tomy, Miguel, Ardión, René, Janer, Ares, Felix, y otros. Pero evidentemente fue en el Noticiero Icaic donde mi sentido del humor tuvo mayor capacidad de desarrollo».

Otro elemento importante en su formación como creador, confiesa Puñal, «fue mi asistencia a las actuaciones teatrales, en la década de los 80. Una época prodigiosa con humor inteligente y chispeante en grupos como La seña del humor, de Matanzas, Nos y otros, Lengua viva, Sala Manca, Pagola la paga, Los Hepáticos, Onondivepa…, y las funciones del Conjunto Nacional de Espectáculos que dirigía Virulo, donde también disfruté de los monólogos de Octavio Rodríguez (Churrisco), sobrino de Leopoldo Fernández, el legendario Tres Patines. Sin olvidar, por supuesto, las dos funciones en La Habana del inolvidable grupo musical Les Luthiers, y de los magníficos Antonio Gasalla, actor argentino, de quien también habíamos visto el filme Esperando la carroza, y Luis María Pescetti, con sus creaciones musicales».

Nuestro protagonista de hoy, Francisco Puñal Suárez, nació en Matanzas, el 23 de mayo de 1950. Estudió Periodismo en la Universidad de La Habana. En 1974 comienza a trabajar en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) en el Centro de Información, y en poco tiempo pasa a formar parte del equipo del Noticiero Icaic. Es un intenso creador que goza de una extensa obra en disímiles soportes.

Ha sido premiado en múltiples oportunidades en Cuba y otros países. Por su amplio conocimiento y estudio del cine, la fotografía y la gráfica, ha fungido como jurado en incontables y prestigiosos salones de humor gráfico a escala internacional. Desde su asentamiento en España, en los últimos años, no ha dejado de crear y promover el humor de todos los rincones del planeta. En la 11na. Bienal Internacional del Humor de San Antonio de los Baños, en 2019, ganó el Primer Premio en la especialidad de fotografía humorística. En la actualidad es uno de los más activos colaboradores de dedeté y de los caricaturistas cubanos, con diversa y actualizada información procedente del mundo del humor gráfico.

Siempre que alguien le habla a Francisco Puñal sobre los resortes que le han llevado a escoger el humor como lenguaje en su prolífera obra, este incansable creador acude a una cita de uno de sus más grandes ídolos de la cinematografía de todos los tiempos, Charles Chaplin, quien dijo: «Todo mi secreto es haber estado con los ojos bien abiertos. Y con el espíritu atento a los incidentes factibles de ser utilizados en mis filmes. He estudiado al hombre, porque sin conocerlo no hubiera podido hacer mi oficio. En el fondo de todo éxito no hay más que conocimiento de la naturaleza humana».

¿Se puede ahorrar también en el amor?

¿Se puede ahorrar también en el amor? Si usted le pregunta esto a una pareja de recién casados es casi seguro que lo mandará muy lejos. Para ellos no debe existir frenos, ni cuentas establecidas para las caricias, besos, frases, palabras y acciones amorosas. Es como pretender limitar a dos boxeadores en el último asalto de una pelea por el campeonato mundial, o pongamos por otro caso, impedir que las abejas extraigan el néctar de las flores.

Sin embargo, otra puede ser la respuesta, si la pregunta va dirigida a una pareja que lleve unos cuantos años de relación. Algunos dirán que son partidarios del ahorro en el amor, para no llevar a comer fuera a su mujer alguna que otra vez. Otros exclamarán que los componentes que menos se deben ahorrar son los suegros, para que se gasten de una vez. Los más astutos reconocerán que vienen ahorrando en el amor con su mujer desde hace algún tiempo… para despilfarrar la energía con otro material.

Desde luego que no faltará tampoco quien se autotitule ejemplo de ahorro y, comparándose con un eficiente microbrigadista, exprese que él no desperdicia cemento, arena y piedra, en las mezclas, y que todas las paredes le quedan a plomo, o sea, bien paradas.

De cualquier manera, y aunque usted no lo crea en el amor también es posible ahorrar. Piense. Medite.

Ahórrele a su compañera malos ratos y disgustos.

Ahórrele trabajo y esfuerzo. Ayúdela en la labor.

Ahórrele tristeza y aburrimiento. Ahórrele desamor.

Así crecerá el amor. Así vale la pena ahorrar.

Francisco Puñal / dedeté 1987

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.