Lectura dramatizada de la obra en el Ateneo de La Habana Autor: Ludi Teatro Cuba Publicado: 28/05/2026 | 08:36 am
¿Cuán fieles podemos ser a nuestra esencia en un mundo que frecuentemente nos empuja a conformarnos? Para reflexionar en torno a la identidad, la soledad y la búsqueda de sentido en la vida, entre otros temas, Ludi Teatro propone este viernes 29 y el sábado 30 de mayo El caracal, obra teatral de una de las grandes autoras teatrales y poetas del Reino de los Países Bajos, Judith Herzberg.
Miguel Abreu, director de la compañía teatral y quien codirigió la puesta en escena junto a Arianna Delgado, invita a ser parte del público que disfrute de la actuación de la joven Claudia Alonso en este unipersonal, con sede ambos días a las 8 de la noche en El Ateneo de La Habana, sito en Prado y Refugio, en la Habana Vieja.
«Esta obra, traducida ahora por Ronal Brouwer, es parte de un proyecto más ambicioso, relativo a la presentación en Cuba de la obra de esta autora, no muy conocida en la región», explica.
«El caracal cuenta la historia de una mujer que desde su soledad nos habla de diversos temas y conflictos que le atañen como mujer, su relación con la sociedad, su entorno laboral, su incapacidad para tener una pareja, su relación con la familia. Propone un recorrido en la vida de una mujer que bien puede ser cualquiera de las que habitan este mundo», detalló.

Momentos de la lectura dramatizada de la obra en el Ateneo de La Habana. Foto: Cortesía de Ludi Teatro
Explica que se ha trabajado en el proyecto todo el año, «y traer a la escena El Caracal ahora es como presentar la segunda parte de aquel proyecto que hicimos hace dos años, cuando presentamos el libro Cuatro obras de teatro de los Países Bajos con distintos autores, de las cuales ya tuvimos temporadas de Rivka.
«Con el apoyo de la Embajada del Reino de los Países Bajos y la editorial española Lengua de Víbora tenemos afortunadamente un nuevo libro, dedicado a la obra de esta autora, ya presentado en El Ateneo de La Habana», apuntó.
Judith Herzberg utiliza el símbolo del caracal, un felino exótico, como metáfora de la individualidad y la necesidad de estar en armonía con uno mismo. La trama invita a reflexionar sobre la naturaleza humana, la conexión con los demás y la importancia de aceptar tanto nuestras fortalezas como nuestras vulnerabilidades.
Además, la obra puede interpretarse como una crítica social sobre las limitaciones que imponen las estructuras sociales rígidas, y una invitación a valorarnos a nosotros mismos y a respetar la diversidad de identidades y formas de vida.
