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Xabi deshace el maleficio galo

Los españoles clasificaron a semifinales y enfrentarán a Portugal en un duelo a muerte. Alemania espera por el vencedor entre Italia e Inglaterra

Autor:

Abdul Nasser Thabet

La noche tuvo nombre y apellido, con letra inicial mayúscula, como dicta la regla. Xabi Alonso, el hombre del Real Madrid, marcó este sábado dos goles frente a Francia en su partido número 100 con la Furia, para clasificarla a semifinales de la Eurocopa de fútbol. España, luciendo más de lo mismo, volvió a hacer lo mismo: mimar el balón, consentirlo, deslumbrar a medio mundo, a la otra mitad, firmar con tinta indeleble un papel que le va quedando chico.

El Donbass Arena de Donetsk, en Ucrania, se arrodilló ante el toqueteo intelectual de los monarcas defensores, viendo como desbarataban un hechizo terrorífico, pues jamás habían vencido a los «bleus» en un torneo oficial.

Apenas arrancaba la primera mitad y ya la Roja ponía al rojo vivo la lid europea. ¡Hasta los monjes tibetanos interrumpieron sus rezos para ver jugar a los que saben! Eran favoritos porque los campeones, por definición, siempre lo son.

Los estadísticos, psicoanalistas, incluso los espiritistas franceses elevaban «estratosféricamente» los ánimos del combinado azul con su categoría de invictos ante los ibéricos (cinco victorias y un empate en seis encuentros). Pero el deporte más hermoso del mundo no se parece al béisbol y los numeritos se rompen con regularidad, consolidando la magia de una práctica devenida cultura y religión en cada paraje de los cinco continentes.

Así se pararon los alpinos, aferrados a una suerte tan antigua como escurridiza, tratando de morder –casi sin dientes- y mostrando la cara que se habían dibujado específicamente para enfrentar a su rival de turno, un rostro demacrado con cada segundo transcurrido.

España tiene más de una partitura y en una justa con partidos de vértigo, impredecibles y dependientes de figuras tan contrastantes como diferentes, convienen todos los repertorios. Esta vez, con un juego más resolutivo que bello, manifestó una versión netamente letal para imponerse con un ejercicio de precisión y control.

Fue Xabi el encargado de zarandear el marcador sin compasión en el minuto 19. Primero apareció Iniesta. El duende desbordó, desequilibró, abusando como es su costumbre. Luego le dio un regalo a Jordi Alba y este se la enchapó en la frente al volante madridista. El testarazo no lo detenían ni con un dique oceánico.

Alonso es el quinto español en llegar a 100 desafíos y el primero en marcar disputando el centenario. Los otros con esa cifra de encuentros disputados son: Raúl, Casillas, Xavi Hernández y Zubizarreta. Ninguno perdió con ese número andando. ¡Menuda suerte que dan los dos ceros!

El tiempo corría y Francia entera lo imitaba detrás de la pelota. Se detenía para respirar y emprendía nuevamente un tropelaje medio loco y con un final cantado. Las piernas empezaban a encontrar el cansancio a causa de la propuesta ibérica.

Los reyes de Europa despiertan tales tiritonas en sus rivales que no hay quien ose atacarles hasta que no queda otro remedio. Lo habitual, como hizo Laurent Blanc, es que los entrenadores adversarios forren con puro músculo cada hendija del medio campo. Pero ni así.

Con ventaja en la pizarra se acentuó la sensación de gobierno español, que no solo es una selección creativa y de soluciones fantasiosas. También domina el arte de la eficacia. Lo hizo, sobremanera, en el acto inicial, bien ordenada, con la gordita pegada al pie, inamovible.

Xabi fue el director de orquesta, el músico virtuoso, el de la vista larga, excelente para robar, poner la alfombra y cubrir las zonas despobladas.

No hubo adversario a la altura. Desconectados Benzema y Ribery, Francia se quedó a la intemperie, contemplando atónita una lluvia de infortunios que levantaba el dedo para mostrar el camino de vuelta a casa. Los dos arietes subirán al avión con el desconsuelo de haberse marchado sin marcar en la competición.

Solo Cabaye, en una falta directa, exigió a Casillas, roncando durante 90 minutos a causa de  la tranquilidad ofrecida por los galos.

San Iker, quien respondió con uno de sus tentáculos al riflazo, es el guardameta más eficaz de la Euro, con diez paradas, solo un agujero en contra y un 90 por ciento de acierto.

Cinco intervenciones en el mano a mano de la primera jornada contra Italia, dos en la goleada a favor de la Roja por 4-0 sobre Irlanda en el segundo encuentro, y tres ante Croacia durante el último duelo de la fase de grupos, resumen sus números. Además, acumula 780 minutos sin recibir huecos en muerte súbita durante Eurocopas y Mundiales.

Le sigue el italiano Gianluigi Buffon, con once intervenciones y dos goles aceptados (84 por ciento), y el inglés Joe Hart (82), después de catorce paradas y tres tantos permitidos.

Ya en las postrimerías de la tragedia francesa los pupilos de Blanc quemaron las naves, lanzándose al ataque sobre la cabaña de Casillas, pero la gasolina apenas rindió.

En el ocaso, fue Pedro, explosivo y revoltoso, quien constriñó la sentencia. Cruzó la defensa gala en un desmarque y Reveillere le anudó las piernas. Xabi Alonso, en su día inolvidable, abrochó la semifinal desde el punto de penalti.

España lleva 61 victorias consecutiva cada vez que inaugura el marcador.

La primera semifinal destila adrenalina y morbo por doquier. Portugal verá a los campeones y Cristiano enfrentará a compañeros de equipo (Real Madrid) y acérrimos rivales (Barcelona). Este domingo chocan Inglaterra e Italia para definir el contrario de una Alemania con etiqueta de favorita.

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