Acuse de recibo
Gustavo Gutiérrez Romero (Enramada 866, altos, entre Blanca y San Miguel, Reparto Portuondo, ciudad de Santiago de Cuba) critica lo que califica como «desidia, desinterés, falta de responsabilidad y sentido de pertenencia» en la Empresa Aguas Santiago.
Reconoce la crítica situación del país con el abasto de agua, y en especial en Santiago de Cuba, pues hay que recorrer la ciudad para observar cientos de personas acarreando agua como pueden para satisfacer sus necesidades básicas impostergables. Y lugares donde hace más de 30 días no llega el preciado líquido.
Pero más allá de la coyuntura estacional, plantea que donde él reside, el ciclo del agua es de alrededor de 20 días.
«Lo que contrasta, añade, y es bochornoso, que cuando bombean el agua, en ese tramo de entrecalles donde resido hay unos diez salideros desde hace más de año y medio. Y se pierden en ese tiempo miles de litros de agua potable a la vista de las autoridades correspondientes, en detrimento de los esfuerzos que realiza nuestro Estado y Gobierno para paliar esta situación.
«Es vergonzoso e inadmisible solo en estas dos cuadras», concluye.
Arsenio Vázquez Suárez (Calle 11 no. 3433, entre 36 y 38, Jovellanos, Matanzas) cuenta que posee la ciudadanía española desde 2010. Y por su edad, bajos ingresos y situación de salud, el Gobierno de España le otorgó una ayuda económica en euros que recibió sin problemas hasta 2023, mediante la sucursal del Banco Popular de Ahorro de su municipio.
Pero en diciembre de 2024, dicha sucursal le informó que los pagos se realizarían en moneda nacional y a la tasa de cambio vigente en el momento. Él no aceptó; y dos meses después, le pagaron 55 euros y le dijeron que el resto lo pagarían cuando tuvieran disponibilidad de esa moneda.
«Han transcurrido nueve meses y del resto del dinero nada, dice. Ya está al venir la nueva ayuda ¿Qué va a pasar entonces? No logro comprender. Si el Gobierno de España tuvo a bien ayudarme y enviar ese dinero, ¿por qué no está disponible? Si la ley permite la tenencia de divisas a personas naturales; ¿por qué no se me entrega la ayuda en la moneda que vino?», concluye.
El 17 de septiembre de 2024, desde San Antonio 720, entre Calvario y Callejuela, ciudad de Santiago de Cuba, Milagros Deroncerés Agüero reveló aquí que es madre del colaborador de la Corporación Antex S.A., Iván Jesús Arias Deroncerés, quien cumplió misión como médico especialista por cuatro años en Angola. Y tiene el derecho de recibir lo que le pertenece.
Decía que en junio de ese año se cumplieron dos años de que su hijo concluyera su labor en esa nación; y esa era la fecha en que aún se ignoraba cuándo arribaría a Cuba el contenedor que se le asignó al término de la misión como a cada colaborador, para poder traer artículos varios para el hogar.
Refería que había ido en varias ocasiones a Colaboración Provincial, y ni respuesta ni solución. «Pido por esta vía que se nos ayude, porque hablo en nombre de mi hijo y de otros compañeros que también tienen pertenencias en dicho contenedor, que son producto de su sacrificio…», concluía.
Y Milagros vuelve a escribirnos ahora:
«Hace ya tres años que mi hijo culminó satisfactoriamente su deber en aquella misión, dice, y aún no ha habido respuesta sobre el contenedor que él envió con su menaje de casa… Se ha acudido en muchas ocasiones a varias instancias, se ha llamado vía telefónica y se ha escrito a diversos organismos, pero nadie da una respuesta clara y contundente del estado actual del contenedor y su paradero. Exijo que se me respete a mí y al sacrificio de mi hijo y se le dé una solución a esta problemática, que no solo es la de él», concluye.