Lecturas
¿QUÉ calle es más importante? ¿23 o Línea? ¿La calle 17, acaso, donde se asentaron algunas de las grandes fortunas de la Cuba prerrevolucionaria? ¿G o Paseo?
Aunque no es la calle de su preferencia en el Vedado capitalino, el escribidor, puesto a elegir, se decidiría por Línea, tal vez la primera que se trazó en esa barriada. Es la calle 9 en el curioso entramado de letras y números de la zona, y debe su nombre al hecho de que por ella corría la célebre cucaracha, maquinita de vapor que salía de Prado y San Lázaro, frente al café El Tiburón, y rendía viaje en El Carmelo; primer vehículo de tracción no animal que circuló en la ciudad, y que terminaría dando paso al tranvía eléctrico. Ese transitar sobre rieles o líneas determinó el nombre de una calle que, en 1918, en días de la I Guerra Mundial, se llamó Avenida del Presidente Wilson, y, más acá, en la década de 1950, Doble Vía General Batista, denominaciones que el pueblo repudió para seguir llamándola por su nombre primigenio.
VECINOS
Vecinos ilustres de esta vía fueron el poeta y guerrillero Roque Dalton en una casa de huéspedes situada en la acera de los pares del tramo que corre entre G y F; el historiador Herminio Portell Vilá en el número 962 y las hermanas de Pablo de la Torriente Brau, en el 951. En la casa marcada con el número 603 radicó el eminente hematólogo español Gustavo Pitaluga y la casona de Teatro Estudio sirvió de residencia a la familia Blanco Herrera, propietaria de la cervecería La Tropical. En el edificio Someca, en la esquina de F, vivieron el pintor Mariano Rodríguez y el pianista Jorge Luis Prats. Se trata de un edificio preferido por los suicidas; por lo menos dos, que conozca el escribidor, que fue testigo casual de uno de ellos, se lanzaron al vacío desde su azotea. En la esquina de la calle 10 vivió la historiadora Nydia Sarabia. En el 460 tuvo su oficina Otto Meruelo, abyecto vocero batistiano, conductor de un programa de loas a la dictadura que salía al aire de lunes a viernes por CMQ-TV, después del noticiero del mediodía que patrocinaba la cerveza Hatuey.
En los números 304-306 de esta vía, donde hay ahora una bodega, estuvieron los Estudios Armand, conocido como el Fotógrafo de las Estrellas, y en el inmueble de la esquina de Línea y G, ocupado ahora por una dependencia de la Casa de las Américas, murió el mayor general Mario García Menocal, expresidente de la República. Durante su estancia en Cuba, en la primavera de 1930, el poeta español Federico García Lorca era visita frecuente en el apartamento del poeta Luis Cardoza y Aragón, entonces cónsul de Guatemala, en el edificio Montes, en Línea y D.
Todavía se conserva, muy maltratada por el tiempo, la residencia que el doctor Antonio González Curquejo construyó para vivirla en Línea y B. Data de 1880 y es una de las edificaciones más viejas del Vedado.
El propio Curquejo dejó constancia de cómo era el Vedado de 1879 y esbozó la lista de sus fundadores, entre los que menciona a los hermanos José y Cirilo Yarini, médico muy famoso el primero, establecido en Línea y C, en tanto que el otro, con residencia en Línea y 6, fue uno de los introductores de la estomatología moderna en Cuba; tíos ambos del célebre chulo Alberto Yarini. Por Curquejo sabemos además que en Línea esquina a D se hallaba el kiosco de don Salvador, con su expendio de zambumbia, agua de Loja, horchata, agua de cebada…
CINE RODI
No faltaban en esa avenida centros de recreación como el cine Rodi (actual Teatro Mella), cuya apertura en 1952 se convirtió, dado el lujo de la instalación, en un sonado acontecimiento social, como lo fue la del Teatro Trianón en los años 20. Hoy es la sede de teatro El Público.
No faltaban tampoco los restaurantes y cafeterías como la Casa Potin, distribuidora de los bombones italianos Perusina, de los suizos Tobier, de los franceses Marquesa de Sevigne y los norteamericanos Maillard; y El Jardín, con su fresca terraza y ambiente distinguido, que se especializaba en bufés para bodas, despedidas de solteras, fiestas de 15 años, inauguraciones y actos sociales y profesionales, como se hacía saber en sus promociones de 1958.
Se impone mencionar la repostería de Línea y 8, propiedad del francés Sylvain Brouté. Vino a Cuba en 1949 como cocinero de la familia de Agustín Batista, presidente de The Trust Company of Cuba. Antes, en su país, sirvió a familias como las del banquero
Rothschild y el perfumista Guerlain. Su pastelería terminó dando nombre a la cadena de establecimientos de pan y dulces tan en boga después y hoy venida a menos. Laboró allí hasta el final de sus días, pese a que el negocio había pasado a manos del Estado.
VAMOS AL TÚNEL, MI VIDA
En la construcción del túnel de Línea se invirtieron más de cinco millones de pesos. Fue una obra que requirió el empleo de 35 000 metros cúbicos de hormigón y 1 276 toneladas de acero, de más de 18 000 metros de pilotes de madera dura y 2 650 toneladas de tablestacas y vigas de acero. Para hacerlo posible se impuso inyectar en el terreno 10 000 metros cúbicos de mortero de cemento y otros 21 000 de membrana impermeable. Se excavaron 65 400 metros cúbicos de tierra y 10 800 de roca.
El puente de Pote cruzaba el río Almendares a la altura de la calle Calzada para enlazarla con la Quinta Avenida, y el puente Asbert lo rebasaba por la Avenida 23. El desarrollo de La Habana hacia el oeste y la necesidad de mejorar las comunicaciones con esa parte de la ciudad obligaban a otros cruces sobre el Almendares, esta vez por Línea.
Se analizaron entonces dos variantes: la del túnel y la del puente tradicional. Pero esta última requería de una inversión similar a la otra, por lo que se escogió el túnel aún a riesgo de tener que enfrentar un suelo blando en demasía, como el de Miramar, y la necesidad de conseguir que el fondo de la excavación estuviera seco, lo que se dificultaba porque habría que trabajar hasta más de 13 metros por debajo del agua del río. Como no podía paralizarse la navegación, la obra se acometió en dos etapas desde ambas márgenes. Sus tubos tendrían capacidad para 2 500 vehículos por hora cada uno.
BANCOS Y OTROS LUGARES
Varias agencias bancarias hallaban asiento en esta avenida. Bancos Pujol, Gelats, Trust Co. y de Fomento Comercial.
Ese último, situado en Línea y M, era un desastre. Estaba dotado de una taquilla eléctrica que posibilitaba hacer depósitos desde el automóvil, pero tenía el poco envidiable récord de tres de sus directores expulsados y dos intervenciones del Banco Nacional a causa de lo deficiente de sus controles e insegura política crediticia. La maraña era de tal magnitud que la junta de accionistas del 27 de enero de 1959 terminó en una riña tumultuaria con el saldo de varios heridos.
En la casa de Línea esquina a L murió el expresidente Miguel Mariano Gómez, que se había retirado ya de la vida pública en plena juventud política. La casa de madera que se alza en la esquina de Línea con 14 en un predio que fue de la familia Loynaz, no es «la casa encantada» de la que habló García Lorca, ni en ella Dulce María escribió su novela Jardín, como se quiere hacer creer. Dulce y su hermana Flor le llamaban «la casa del alemán». Se llamaba este, se dice, Augusto Grupe Vogt, que la vendió a Tiburcio Pérez Castañeda, marqués de Taironas, que la vendió a su vez a la abuela de la poetisa, con el terreno que la rodeaba, que era casi toda la manzana. La verdadera «casa encantada», ya una ruina, se ubica en Calzada entre 14 y 16.
Se erige en esta calle un monumento que rinde homenaje al Conde de Pozos Dulces, propietario de la finca Vedado. Y bustos dedicados al político autonomista Rafael Montoro, frente al Patronato Hebreo, y al poeta venezolano Andrés Eloy Blanco…
Hubo, en Línea y G, un busto de Johann Strauss, autor de El Danubio azul, El murciélago y Voces de primavera… Era un regalo de Viena a la ciudad de La Habana.
Una noche, un auto que, a todo correr transportaba a una parturienta al Hospital materno América Arias, la llamada Maternidad de Línea, se salió de su ruta y arrancó de cuajo el busto del compositor. Se hizo necesario cambiar de vehículo. Muy alterada, pero solo con ligeras magulladuras, la mujer llegó a la casa de salud; nació el niño. Le pusieron por nombre Strauss.