Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

«El sentimiento de saber que no estamos solos»

La reciente visita del Convoy «Nuestra América» al Centro de Inmunología Molecular (CIM) fue un encuentro imprescindible para comprender el milagro diario de la ciencia cubana, la que a pesar de los desafíos del más largo cerco económico en la historia moderna, sigue adelante.

Autor:

Naturaleza Secreta

La reciente visita del Convoy «Nuestra América» al Centro de Inmunología Molecular (CIM) fue un encuentro imprescindible para comprender el milagro diario de la ciencia cubana, la que a pesar de los desafíos del más largo cerco económico en la historia moderna, sigue adelante.

Durante esta jornada, el director adjunto del CIM, Dr.C. Kalet León Monzón, reconoció el esfuerzo y los valiosos resultados que tuvo la ciencia cubana durante la pandemia de COVID-19, explicó cómo los productos del CIM han impactado en la calidad de vida de pacientes con cáncer en Cuba y otros lugares del mundo, y muchos otros proyectos científicos que están en curso, a pesar de todo.

Recibir a una delegación internacional en un laboratorio cuya temperatura supera los 27°C no es un detalle menor. En un contexto donde las dificultades económicas y la falta de recursos se vuelven obstáculos cotidianos, la Dra. C. Belinda Sánchez Ramírez, jefa de Inmunología e Inmunoterapia del CIM, compartió con una honestidad conmovedora cómo la escasez de combustible obliga a tomar decisiones difíciles.

En su relato, describió cómo los científicos deben priorizar la climatización de los cultivos celulares para no perder años de valiosa investigación, mientras se enfrentan a un calor que desafía incluso lo humano.

«Esta no es la manera en que un joven bioquímico, graduado con altos estándares en la Universidad de La Habana y con el deseo de curar pacientes, debería enfrentarse a los obstáculos que vivimos a diario», expresó Belinda.

Antes del 3 de enero, a pesar del bloqueo, el CIM lograba priorizar algo de combustible para garantizar el transporte de los trabajadores desde diferentes puntos de La Habana. Sin embargo, hoy la situación ha cambiado: el traslado es prácticamente imposible y los cerca de mil trabajadores del Centro solo pueden llegar en turnos reducidos, lo que limita significativamente el ritmo de avance en las investigaciones.

La falta de transporte público y la escasez de otros recursos elementales hacen que muchos investigadores no puedan acudir todos los días. Condiciones que hacen cada vez más complejo el trabajo y los avances.

A pesar de estos desafíos, el CIM no detiene su labor. Un claro ejemplo de esta perseverancia fue el desarrollo de las vacunas contra la COVID-19, un proceso que permitió salvar vidas, pero que podría haberse realizado mucho más rápido si no fuera por la demora provocada en la llegada de reactivos esenciales debido al bloqueo. «Si los insumos hubieran llegado a tiempo, se habrían salvado más vidas», reflexionó Belinda.

La colaboración internacional sigue siendo una de las claves para seguir adelante, a pesar de los bloqueos y las restricciones. Los investigadores cubanos no trabajan aislados; la colaboración científica es fundamental.

El Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica de Cuba, BioCubaFarma, organización empresarial a la que pertenece el CIM, ya ha establecido laboratorios conjuntos con varios países, pero las puertas se siguen cerrando. La negativa de visas para que los científicos cubanos asistan a congresos internacionales o trabajen con colegas extranjeros es una constante. A pesar de esto, la búsqueda de alternativas nunca cesa, y los científicos cubanos siguen apostando a nuevas formas de colaboración a nivel global.

En los laboratorios del CIM, se desarrollan proyectos científicos de alto impacto. Entre ellos, se encuentran vacunas contra el cáncer, investigaciones de fármacos para los pacientes que sufren la enfermedad de Alzheimer y nuevos tratamientos para la aterosclerosis. Estos proyectos pueden tardar entre 5 y 10 años en materializarse, pero el CIM es incansable en busca de soluciones innovadoras. Los investigadores de este Centro insisten en hallar soluciones para las grandes enfermedades que afectan a Cuba y la humanidad entera.

El CIM ha logrado recientemente recibir algunos equipos gracias a un crédito del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), para la infraestructura tecnológica, pero los problemas persisten: equipos fabricados en países como Alemania o Inglaterra no pueden ser adquiridos si contienen componentes de origen estadounidense en más de un 10%, y si algún equipo se descompone, a veces no hay forma de repararlo, ya que no es posible recibir servicios de postventa.

Aun así, el CIM continúa como un faro de esperanza y resistencia. La ciencia cubana es un acto de fe en el ser humano. Y esa fe sigue intacta. La solidaridad internacional, personificada en el Convoy «Nuestra América», extiende un apoyo invaluable a los científicos cubanos, un símbolo ético, moral. Eso fue lo que se vivió en el CIM con la visita de los caravanistas.

En palabras de la Dra. Belinda: «El sentimiento de saber que no estamos solos en este mundo, que hay muchas personas buenas a quienes debemos agradecer, es un combustible moral invaluable. Cuba, que ha sanado a tantos fuera de sus fronteras, ha encontrado en el Convoy "Nuestra América" el reflejo de su propia generosidad».

Hoy más que nunca, Cuba necesita que el mundo respire con ella. El bloqueo no es solo una palabra; son vidas, investigaciones y sueños que deben hacerse realidad. Y la solidaridad internacional es clave para que esos sueños continúen.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.