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El Encanto y las llamas del terrorismo

A 65 años de los sucesos terroristas en la tienda habanera El Encanto, JR evoca la vida de una de las víctimas de aquel lamentable hecho: Fe del Valle Ramos

Autor:

Juventud Rebelde

El 13 de abril de 1961 Cuba volvió a ser presa del terrorismo atroz e infundado. Entre llamas ardió la tienda El Encanto, en La Habana, durante una acción inhumana que promovió la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Gobierno de Estados Unidos contra el pueblo cubano.

En aquel hecho que incendió las paredes y el terror en las calles capitalinas perdió la vida la trabajadora Fe del Valle Ramos, en lo que cataloga como uno de los crímenes terroristas más bárbaros a los que ha sido sometido este Archipiélago.

Cuando se cumplen 65 años del insensato suceso, la imagen de Fe del Valle todavía nos recuerda la valía de la mujer cubana. Era una ejemplar trabajadora de El Encanto, siempre fiel a los dictados de su conciencia y a las labores sociales, cuando ocurrió su muerte.

Testigos de ese día aciago rememoraron cómo después de haber sido desalojado el edificio, al cual consumía un incendio inapagable por vía rápida, ella regresó cuando recordó que ese dinero había quedado a merced de las llamas. Quería que no se perdiera y allí fue atrapada, sin poder salir, mientras sus compañeros ignoraban lo que había hecho. No les avisó porque seguramente creyó que podía hacer la acción sola y con relativa rapidez.

Esto la ha definido por siempre como una heroína del pueblo. De origen humilde había nacido el 1ro. de agosto de 1917 en la localidad central de Remedios, antigua provincia de Las Villas. En su carácter siempre estuvo un espíritu de superación y, con esfuerzo, pudo estudiar hasta el primer año de bachillerato. Pero su vocación mayor, sin dudas, estuvo en el compromiso social que la agigantaba.

Según información hecha pública, se evidenció que aquel atentado en una de las mayores tiendas de su tipo en el país no era un hecho aislado, aunque sí el único de esa envergadura que logró concretarse en la capital.

Formaba parte del proyecto nombrado Operación Pluto, dedicado a crear un clima favorable a la invasión mercenaria a Playa Girón que empezaría el 17 de abril de ese año, y en la que el pueblo cubano propinó la primera gran derrota al imperialismo en América.

El acto deliberado del incendio era parte de la operación encubierta ya citada, la cual fue autorizada por el presidente John F. Kennedy e incluía sabotajes, acciones de las bandas de alzados en el campo y de organizaciones contrarrevolucionarias en las ciudades, asesinatos de revolucionarios… Estaban previstos, además, ataques a tiendas y comercios.

En el hecho terrorista causante del siniestro de El Encanto, fue identificado y apresado Antonio Veciana, uno de los líderes del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), quien declaró que su organización había reclutado para el sabotaje a un empleado de la tienda que colocó los artefactos en varios pisos y los activó a las 6:00 p.m. después de cerrar el establecimiento.

El ejecutor solo había pedido que le aseguraran la fuga del país, rumbo a la tierra del Tío Sam, por vía marítima. No pudo realizar su sueño, pues la justicia revolucionaria llegó a tiempo. Lo detuvieron mientras esperaba ser recogido en el litoral de la playa Baracoa, al oeste de la capital.

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