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Dos nuevos libros sobre la guerra sucia de Estados Unidos contra Cuba

 Posada Carriles, cuatro décadas de terror y ¿Disidencia? Mercenarios del Imperio denuncian la fracasada política de diez administraciones de esa nación Paco Ignacio Taibo II: Soy un ladrón profesional Un Encuentro con... Omar Cabezas Expondrán hoy acuarelas de José Luis Fariñas en fortaleza Morro Cabaña

Autor:

Marina Menéndez Quintero

La falacia que se esconde en el término «disidencia» —al menos cuando se habla de Cuba—, fue sacada de sus dobleces durante la presentación de dos títulos que, siendo diferentes, constituyen de algún modo las partes I y II de una misma trama, erigida en la estrategia norteamericana de querer destruir a la Revolución mediante el terror enviado desde afuera, y con el fomento de la subversión.

Posada Carriles, cuatro décadas de terror, de Jean-Guy Allard, y ¿Disidencia? Mercenarios del Imperio, de Armando J. Arias Santos, se entrelazan al poner al descubierto los hechos que denuncian esa agresiva y fracasada política de diez administraciones norteamericanas.

En algún momento, ciertamente, habrá que terminar de desnudar un vocablo acuñado —en el caso de nuestro país— para esconder los esfuerzos de Washington por liquidar el proceso cubano mediante el estímulo y la promoción de la contrarrevolución, como apuntara el Doctor Manuel Hevia, director del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado, en la presentación de ambos libros.

«El término “disidencia”, utilizado por nuestros enemigos, intenta encubrir la verdadera naturaleza subversiva de esta contrarrevolución interna que es a su vez mercenaria y dependiente de los intereses del gobierno yanqui», apuntó.

Parte de esa política ha sido también la implementación de un terrorismo atroz contra la Isla, en nombre de un falso democratismo que solo esconde el deseo de la anexión.

Estallido de bombas y más de cien planes de asesinato contra Fidel y otros dirigentes revolucionarios en los años 60, fueron la cuna de personajes como Orlando Bosch, Félix Rodríguez Mendigutía, Guillermo Novo Sampoll o Luis Posada Carriles.

Tres décadas después, grupos terroristas asentados en Miami y escoltados por las mismas falsas banderas, renovaron los atentados terroristas contra instalaciones turísticas de nuestro país que cobraron la vida del joven italiano Fabio Di Celmo.

Su padre, Giustino Di Celmo, acudió a la presentación de los títulos, junto a familiares de otras víctimas del terrorismo contra Cuba, y algunos de los «dobles agentes» que con su labor han permitido revelar mucho de esta política falaz y criminal.

Tribuna y foro para la reflexión en tanto es muestrario de buena parte de la mejor producción literaria de actualidad, la 17 Feria del Libro de La Habana permitió pasar revista ayer a un tema con reclamos vigentes, cuando las autoridades estadounidenses siguen premiando con la impunidad a un terrorista como Luis Posada Carriles, y nuevas revelaciones ponen al descubierto los vínculos de personajes de la «alta política» de Estados Unidos con algunos de los criminales de las mafias miamenses y sus nexos inexorables con la CIA, según las investigaciones del periodista Jean-Guy Allard, comentadas por él.

Compendio de algunos de sus textos periodísticos sobre el tema y en los que se documentan varios momentos de la actividad delictiva de Posada Carriles están en el volumen presentado ayer, así como el cuestionado proceso legal que le fuera seguido al terrorista en Panamá, y del cual Allard es testimoniante.

En ¿Disidencia?..., su autor —profesor adjunto del Instituto Hermanos Martínez Tamayo— revela quiénes son los así llamados, su conexión con las agrupaciones terroristas asentadas en el sur del estado de Florida y el papel de la CIA y otras agencias estadounidenses en la agresión contra nuestro país.

Ambas obras son de obligada referencia para conocer las maquinaciones de una política que hoy no solo se enfila contra Cuba.

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