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La Habana se rindió ante la voz de Eugenia León

Un concierto de la reconocida intérprete mexicana fue el broche de oro de la 30ma. Feria Internacional del Libro de La Habana 2022

Autor:

Sergio Félix González Murguía

«Es un placer estar de nuevo aquí en La Habana con ustedes y, para siempre, por ustedes. Viva Cuba, señores». Así lo expresó la cantante mexicana Eugenia León, secundada por una calurosa ovación del público que pudo disfrutar de su recital en la sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba, como colofón de la 30ma. Feria Internacional del Libro de La Habana 2022.

Durante diez días la gran fiesta del libro cubano, con México como país invitado de honor, vio desfilar por sus distintas sedes, cada una con un extenso programa de actividades, la gran diversidad que es México, a través de diferentes manifestaciones artísticas como la literatura, la danza, las artes plásticas y, por supuesto, la música.

El broche de oro de esta celebración de la amistad entre Cuba y México lo puso, con especial cariño, Eugenia León, intérprete consagrada que no dudó ni un segundo al asumir el llamado a participar del cierre del significativo evento. Y así lo hizo, tras cinco años de su última visita a la Mayor de las Antillas, como parte del VI Encuentro de Voces Populares, promovido por su amiga, la cantante cubana Argelia Fragoso.

El recital fue un dulce pretexto para que la artista hiciera un recorrido por su producción discográfica, así como por la geografía musical mexicana, con un repertorio que iba del bolero a la balada, de Sinaloa a Veracruz, atravesaba el Golfo hasta llegar a Cuba y regresaba con ese ímpetu ranchero. Sencillamente, Eugenia León, con todos sus matices y ese exquisito gusto musical sobre el escenario.

Ataviada con un vestido rojo y un pequeño bolso dorado –era la metáfora perfecta del arte que cargaba consigo para entregárnoslo a nosotros-, la León apareció en escena a ritmo de Luna, una canción que aparece en su álbum Juego con Fuego (1991), acompañada por un formato de cuarteto, donde brilló Flavio Meneses en la guitarra, Fernando Mendoza en la batería, Jesús Sánchez Puebla en el bajo y el pianista Rosine Serrano asumió la dirección musical.


Juntos auparon a la intérprete, quien hizo gala de sus dotes interpretativas como mezzosoprano y fiel conocedora del espectro musical latinoamericano y los géneros que caracterizan a la región. Esta fiel defensora del acervo cultural mexicano mostró pinceladas de su carrera discográfica, con temas incluidos en discos como El fandango aquí (1985), Corazón mexicano (1998) y Pasional (1996), entre muchos otros dentro de una lista fonográfica que supera la treintena de materiales.

Pero en este concierto la artista presentó diecisiete canciones que le permitieron demostrar al público cubano, una vez más, porqué la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación le otorgó el Premio a la Excelencia Musical en 2016. La sala Covarrubias vibró al ritmo de piezas antológicas del pentagrama musical latinoamericano como Amar y Vivir, de Consuelo Velázquez, Vámonos, de José Alfredo Jiménez, El fandango es aquí, de Marcial Alejandro, Como tu mujer, de Marco Antonio Solís, así como Yo vengo a ofrecer mi corazón, de Fito Páez, canción que compartió junto a Kiko Ruiz, vocalista de María Alejandra y Cubanía.

Durante el concierto, Eugenia León pasó revista a más de 45 años de vida artística y a una obra compuesta por más de una treintena de materiales discográficos.Foto: Almis Vera.

También hubo un especio especial para el bolero, momento que la intérprete, al tiempo que dedicaba su interpretación de Piensa en mí, composición de Agustín Lara, a la eterna Chavela Vargas, aprovechó para reivindicar ese género: «En Cuba nació el bolero y en México anidó ese maravilloso género. Ojalá que pronto tengamos buenas noticias y nuestro bolero sea declarado patrimonio de la humanidad».

No faltó el guiño de la intérprete a parte de lo más actual de la música nuestra y a los creadores más contemporáneos, a los que Eugenia León ha rendido honores en sus últimas producciones. Se trata de algunas versiones grabadas recientemente con las que la cantante pone voz a letras de sus compatriotas como Te hubieras ido antes, de Luciano Luna, No sé cómo irme de Rafael Mendoza, Miedo, de Leonel García, y Derecho de nacimiento, de Natalia Lafourcade. Además la artista defendió Caótica belleza, del colombiano Esteman, y Que me lleve la tristeza, del español Enrique Bunbury.

Cada interpretación arrancó sentidos vítores de un auditorio en su mayoría cómplice, capaz de acompañarla en cada canción. Así sucedió en su interpretación de La Paloma, ese tema a ritmo de habaneras del compositor español del siglo XIX Sebastián Irader, que la artista culminó con unos versos dedicados a alabar los estrechos e históricos vínculos entre Cuba y México, uno de los momentos más intensos de la velada, en un concierto que captó el respeto de un público que tiene plena conciencia del acontecimiento que estaba teniendo lugar en la sala.

Sin embargo, no me gustaría que pasara por alto la actitud asumida por un sector del público que durante el recital tuvo comportamientos impropios y desconsiderados con lo que estaba ocurriendo en el escenario y con el interés de la mayoría del auditorio. Sonidos guturales, risas y murmullos, que provenían de un área específica del público y que al concluir el espectáculo este periodista pudo conocer que se trataba de estudiantes de escuelas de arte de diversas especialidades a los cuales se les habían dado acceso a la presentación para disfrutar de un acontecimiento único.

Si bien ello no empañó una velada exquisita gracias a la profesionalidad y delicadeza de la excelsa Eugenia León y sus músicos, es triste saber que precisamente jóvenes como estos no supieron valorar el hecho artístico que acontecía ante sus inmaduros rostros. Es un tema que amerita un análisis profundo a lo interno de sus instituciones docentes.    

De momento no nos quitan el buen sabor que deja un concierto en vivo de una adalid de la diversidad cultural de nuestro continente, como lo es Eugenia León. Permita la divina providencia y próximos eventos de carácter internacional que el público cubano, fiel seguidor de la intérprete, continúe disfrutando de su buen arte y que no quepa la menor duda: La Habana se rindió ante la voz de Eugenia León.

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