Queda mucha tela por donde cortar en la manera de afrontar la vejez. Autor: Adán Iglesias Publicado: 03/01/2026 | 11:29 pm
Es significativo cómo varios lectores y lectoras han reaccionado al tema que abordamos en nuestro suplemento del domingo 28 de diciembre, último número de 2025. Al parecer, queda mucha tela por donde cortar en la manera de afrontar la vejez y cómo llega de distinta manera a cada cual. Mi amigo Floro expuso cosas a favor y en contra, sucede en todo acto de la vida. Sin embargo, hay que ver las diferentes aristas que exponen los más aludidos. No se puede olvidar que nuestra sociedad tiende a envejecer y cada vez estos debates alcanzarán mayor fuerza y presencia.
Entre los que han escrito, vale destacar al amigo Modesto Reyes Canto, reconocido periodista que por muchos años colaboró con nuestras publicaciones de humor. Él combina mi texto anterior sobre los clasificados con el tema de los muchos años vividos y nos propone el siguiente anuncio: «Viejo con mucha experiencia en todo, se cambia por joven con inexperiencia en lo mismo» y nos recomienda algunos consejos para aquellos que quieren disimular la edad… o hacer el ridículo. Ponemos a su disposición algunas de sus exhortaciones:
«Si usted ya tiene 65 años encima, en cuanto alguien le pregunte la edad diga que ya cumplió 75, y verá que el preguntón le dirá asombrado: ¡pero qué joven te ves! A sus nietos o bisnietos enséñelos, desde que aprendan a hablar, a que le digan tío, pues esa palabra suena más juvenil. No tenga ningún temor en participar en algún baile que esté en moda, como el sinfónico reguetón, métale mano con toda la energía que tiene o la poca que le quede. Eso sí, no baile como los jóvenes con movimientos hacia adelante y hacia atrás. Recuerde que las personas algo mayores deben bailar con movimientos laterales para evitar que se les partan las caderas».
Sobre la vestimenta, el amigo Modesto aconseja: «No dejes, para aparentar menos edad, que la caída de tus pantalones enseñe tus nalgas porque ya a estas alturas de tu vida lo que enseñarás serán tus tobillos. Busca el término medio a la hora de vestirte. El querer pretender enseñar un ombligo, como esos tan provocativos que se ven por ahí, lo único que va a lograr es demostrar una barriga llena de levadura de cerveza y mucho colesterol que te costó bastante dinero para lograrla. Busca algo que te apriete a la hora de ceñirte tus pantalones a la cintura, como un cinto o una cadena con dos candados, aunque para lograrlo te tengas que asfixiar un poco».
Reyes Canto también nos envía algunos síntomas evidentes para aquellos que no logran discernir si la vejez ha tocado a su puerta o, incluso, si ya está sentada en la sala de su casa:
«Para ti los periódicos se están imprimiendo con una letra más chica. Ya no te molesta la música alta porque verdaderamente casi no la escuchas. Te vuelves un erudito en los descubrimientos científicos en la rama de la medicina. No te apuras por nada, porque verdaderamente no te puedes apurar. Nunca va a faltar en tu mente o en tu boca la conocida frase “eso en mis tiempos no pasaba”. Para ti nadie conduce bien. Pretendes que te vendan las cosas a los precios de hace 50 años».
Esta es, en resumen, parte de la carta que nos ha enviado el amigo Modesto Reyes Canto, a quien agradecemos su comunicación, amistad y colaboración, recordándole que dedeté siempre tendrá en cuenta sus recomendaciones, sobre todo, porque somos de la misma generación, que no significa que seamos viejos.
