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Oscar 2026: Próxima parada antitrumpista

Hollywood se resiste, cada vez con mayor intensidad, a la agenda de desprecio, odio y supremacía blanca que el Presidente quisiera imponerle a la nación

Autor:

Joel del Río

Todos los días crece y se desborda la relación de artistas que públicamente critican la administración de Donald Trump, su política exterior y, sobre todo, la violencia y represión desplegadas por el Immigration and Customs Enforcement (ICE, por sus siglas en inglés). Así se evidenció en la entrega de los premios Grammy o Globo de Oro, y seguramente ocurrirá algo similar en la edición número 98 del Oscar, el 15 de marzo, en el Dolby Theatre de Los Ángeles. Porque Hollywood se resiste, cada vez con mayor intensidad, a la agenda de desprecio, odio y supremacía blanca que el Presidente quisiera imponerle a la nación.

En marzo de 2025, aunque la Academia recomendó que la ceremonia se apartara de declaraciones expresamente políticas, el espacio de crítica, inconformidad y malestar alcanzó a las nominadas y a las ganadoras. Hubo 13 posibilidades de estatuilla para el filme francés Emilia Perez, la historia de una trans mexicana, mientras que la diversidad, la inclusión y la crítica más o menos directa predominaron en otras secciones: El brutalista cantaba una oda a la inmigración como una de las esencias insoslayables de la nación norteamericana, y Anora reivindicaba a una trabajadora sexual mientras criticaba abiertamente el machismo y los abusos de los autócratas.

Además, Wicked releía El mago de Oz en tanto fábula sobre el poder simplificador y generador de noticias falsas; The Apprentice parodiaba con furia los años de formación del actual presidente; Nickel Boys adaptaba una novela antirracista; La sustancia derrochaba feminisno, y la producción brasileña Aún estoy aquí conquistó el premio a la mejor producción internacional mientras condena la dictadura brasileña que justifica Bolsonaro, amigo incondicional de Trump…

Este año, el musical vampírico Pecadores, protagonizado mayormente por actores afrodescendientes, alcanzó un récord histórico de 16 nominaciones. La dirige Ryan Coogler, quien ya le rindió tributo a los valores culturales provenientes de África en las anteriores Pantera negra (2018) y Wakanda Forever (2022), y ahora entrega un homenaje a los orígenes del blues, mientras recicla las leyendas sobre vampiros procedentes del Sur de Estados Unidos, y lanza algunos dardos envenenados contra el Ku Klux Klan y su grotesco racismo.

Aunque fue elegida como posible ganadora en las categorías de mejor película, mejor director y guion original, mejor actor protagónico y secundario (Michael B. Jordan y Delroy Lindo), actriz secundaria (Wunmi Mosaku), montaje, fotografía, diseño de producción, vestuario, maquillaje y peluquería, efectos visuales y sonido… es muy probable que Pecadores gane solo en los apartados de banda sonora (Ludwig Göransson), canción (I Lied To You, compuesta por Ludwig Göransson y Raphael Saadiq), y mejor elenco actoral, pero de todas formas quedará en la memoria en tanto singular rescate de la herencia cultural afronorteamericana.

Con 13 nominaciones, Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, debe abrirse paso sin problemas a los premios más codiciados: Mejor película,
director y guion adaptado, y es poco probable que se añada el premio al Mejor Actor secundario donde están nominados Sean Penn, que interpreta a un coronel racista obsesionado por una mujer negra, y el boricua Benicio del Toro por su interpretación de un carismático líder revolucionario. Pero aunque ambos se queden fuera del cuadro de ganadores, la película será por mucho tiempo la panacea de las lecturas múltiples, pues esconde, bajo la apariencia de comedia negra y de thriller sobre un padre que intenta recuperar a su hija, una expedita ilustración del auge del supremacismo, la xenofobia y el totalitarismo, y la violencia desplegada desde el poder con el fin de anular las más diversas ideologías.

Crítico cantor de las epopeyas fundacionales norteamericanas, y de la actualidad, Anderson ha sido nominado anteriormente a ocho premios Oscar (Hilo fantasma, Petróleo sangriento, Puro vicio, Magnolia y Boogie Nights) y al parecer, este año van a coronarlo de una vez entre los mejores directores norteamericanos de la última década, aunque en verdad el reconocimiento llegue tarde y parezca un tanto superfluo a estas alturas.

El mexicano Guillermo del Toro, que parecía estar asegurado en la categoría de Mejor Director por su labor en Frankenstein, fue descartado finalmente en esa categoría, aunque su impresionante y personal versión de la historia de un monstruo-víctima está postulada en las categorías de Mejor película (en la cual está nominado Del Toro en tanto productor) y Mejor guion adaptado, donde está otra vez nominado otra vez el autor de El laberinto del fauno y La forma del agua. La más reciente película de Del Toro debe ganar, por los menos, en Diseño de Producción, Vestuario, Maquillaje y Peluquería.

Otro de los triunfos latinos más deslumbrantes proviene del filme brasileño O Agente Secreto, de Kleber Mendonça Filho, que continúa las huellas marcadas el año pasado por Ainda estou aquí, de Walter Salles. Pero el triunfo del nuevo filme brasileño ha superado con creces las sonrisas del año pasado porque ha sido nominado no solo como mejor película internacional, sino también entre las mejores del año, mejor actor (Wagner Moura) y mejor elenco.

La controvertida película española Sirat compite en los renglones de mejor sonido y mejor filme internacional, y en esta última categoría contará con la rivalidad enconada de la ya mencionada O Agente Secreto, y de la producción noruega Valor sentimental (Joachim Trier) transformada inesperadamente en un éxito mundial que corroboran las nominaciones al Oscar: no solo película internacional, sino también Mejor dirección, guion original, actriz principal y secundarias (Renate Reinsve, Elle Fanning e Inga Ibsdotter Lilleaas).

Finalmente, en este Oscar más inclinado que nunca a reconocer talentos extranjeros, compite por el galardón al mejor filme Bugonia, dirigida por el griego Yorgos Lantimos, mentras que está postulada por mejor dirección la realizadora de origen chino Chloé Zhao por Hamnet. En fin, que Donald Trump tendrá ocasiones múltiples para tratar de impugnar los ganadores, y añorar aquellos tiempos de Lo que el viento se llevó, como declaró risiblemente el año en que venció el excelente filme surcoreano Parásitos. Porque hacer América grande otra vez para él tiene que ver con afincar los valores del conservadurismo y la discriminación, incluso en términos de cine.

 

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