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Ruby no le importa a nadie

Los secretos que ocultamos, serie transmitida por Multivisión, es una aguda mirada a lo que puede estar detrás de la aparente vida material perfecta

Autor:

Yurisander Guevara Zaila

 

Ruby no le importa a nadie. O a casi nadie. Desapareció una noche y sus empleadores solo se inquietaron porque comenzaban las clases y ya no tenían a su au pair para encargarse de la casa.

Así arranca Los secretos que ocultamos, miniserie danesa que acaba de concluir por Multivisión y que golpea al espectador desde su primer episodio. Ruby, una joven filipina que trabaja para la adinerada familia Hoffman, desaparece sin dejar rastro. Su ausencia destapa una cadena de revelaciones que justifican el título de la obra: detrás de cada fachada impecable casi siempre hay algo escondido.

Los países nórdicos suelen presentarse como modelos de bienestar y equidad. La serie, sin embargo, cuestiona esa imagen mediante una crítica a las desigualdades que sobreviven bajo la superficie. El punto de partida es el programa Au pair, mediante el cual jóvenes extranjeras llegan a Dinamarca para vivir con familias anfitrionas mientras realizan labores domésticas.

Ruby forma parte de esa comunidad de mujeres filipinas que han construido redes de apoyo en Copenhague. Por eso Ángel (Excel Busano), au pair de la familia vecina, sospecha desde el primer momento que algo no encaja. Ruby estaba comprometida y dejó atrás pasaporte, dinero y pertenencias. Nada sugiere una partida voluntaria.

La serie subraya esa contradicción a través de los espacios. Mientras las mansiones lucen impecables y luminosas, el cuarto de Ruby ocupa un pequeño sótano apartado del resto de la casa. Allí aparece, incluso, un osito con cámara incorporada, detalle que insinúa hasta qué punto la joven era observada y controlada.

La desaparición tampoco despierta gran interés policial hasta que la detective Aicha (Sara Fanta Traore) asume el caso. Mujer y negra en una institución dominada por blancos, encuentra en la búsqueda de Ruby una oportunidad para «demostrar» su capacidad. En el proceso suma el apoyo de Cecilie (Marie Bach Hansen), vecina de los Hoffman, que empieza a percibir grietas en la aparente tranquilidad del barrio.

La guionista Ingeborg Topsøe construye en apenas seis capítulos una historia que aborda racismo estructural, xenofobia, privilegios de clase y masculinidades tóxicas. Lo hace apoyada en una puesta en escena que convierte cada detalle en una pista.

La dirección de Per Fly evita mostrar de forma explícita los momentos más perturbadores. En lugar de ello, concentra la atención en las consecuencias y en las reacciones de los personajes. Esa decisión desplaza el horror hacia el terreno sicológico y aumenta su impacto.

También destacan la fotografía y el diseño sonoro. Los espacios de la élite aparecen acompañados por sonidos fríos y controlados, mientras que las au pairs quedan asociadas a una atmósfera marcada por la nostalgia y el desarraigo.

En solo seis episodios, Los secretos que ocultamos desmonta la imagen de perfección que rodea a ciertos entornos privilegiados y recuerda que, incluso en los lugares más ordenados, puede esconderse una profunda podredumbre.

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