La Orquesta Diadema marca un legado importante en la enseñanza artística de la flauta en el país. Autor: Juventud Rebelde Publicado: 28/10/2026 | 11:48 am
Bronia Mejías Polo terminó de estudiar y viajó desde La Habana hasta Cienfuegos para ser profesora de flauta. Desde la Escuela Elemental Guillermo Tomás, de Guanabacoa, y más tarde, desde el Conservatorio Amadeo Roldán, transitó hasta un aula de la Escuela de Arte Benny Moré, en La Perla del Sur, donde decidió que le regalaría a cada alumno un poco del amor que profesa por la música y por este instrumento.
Empezó a formar una cátedra que al principio solo tuvo de dos a diez alumnos, progresivamente. Conformó dúos, tríos y cuartetos de flauta, con la premisa de motivar a sus estudiantes y cuando tuvo 12 estudiantes, formó Diadema, orquesta que existe aún y que este jueves 29 de octubre, a las 5 de la tarde, ofrecerá un concierto en el Museo Napoleónico como parte del programa del 15to. Festival Internacional de Música de Cámara, que se celebrará del 29 de octubre al 1ro. de noviembre en varias sedes capitalinas.
«No es que no existan ensembles de flautas, al contrario, en el mundo hay muy buenos ejemplos, pero no así a lo largo de la enseñanza del instrumento en el país, y de manera sostenida. Por eso considero que ese legado dejará Diadema en Cienfuegos y en Cuba, porque nuestra historia está muy entrelazada con lo que ha sido la enseñanza de la flauta en este territorio».
Profesionalizada desde 2006, Diadema destaca por su amplio repertorio de concierto, de música universal y tradicional cubana, popular, folclórica y latinoamericana, con composiciones propias y adaptaciones de su directora y de otros arreglistas.
Pertenece a la Música de Concierto de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos Rafael Lay, en Cienfuegos, y su mayor logro fue en 2013 integrar el Catálogo Nacional de la Música de Cámara del Centro Nacional de Música de Concierto, como única agrupación de su tipo en el país.
«Las primeras adaptaciones fueron hechas por mí. Asumimos obras clásicas, fundamentalmente, como las danzas de Cascanueces y de Cervantes... Cuando los niños ganaban en habilidades con el instrumento, asumíamos otras obras del repertorio universal. Descubrimos que existen esos repertorios para conjuntos de flautas.
«Tengo que destacar en nuestro repertorio a músicos amigos que se han aventurado a escribir para un ensemble de flauta como Iván de Sousa, un percusionista cienfueguero. Siendo estudiante de nivel medio nos conoció y se animó a hacer una versión de La Comparsa, de Ernesto Lecuona.
«Como sucedió con Iván, también recibimos arreglos de otros músicos de la provincia que asumieron este reto porque realmente es un gran desafío escribir para un conjunto de flautas, debido a la limitación que supone su registro sonoro. Incluso en caso de que estén las flautas contralto, también hay límites. Hay que ser muy hábil para encontrar esa sonoridad sin perder la esencia de la obra que se versiona o que se escribe. Hemos tenido la suerte de que algunos se han inspirado a componer para nuestro formato. Ojalá sean más.
«Recuerdo que convertimos El vuelo del moscardón en una rumba y Capullito de alelí, El bodeguero, Cervantes, La bella cubana, y Caribeña, de Alejandro Falcón, también figuran en nuestros programas.
«En el repertorio específico de Diadema fuimos creciendo, con adaptaciones de obras escritas para orquestas sinfónicas o de cámara. Ampliamos la sonoridad de la orquesta por la donación de una flauta alto o contralto y una flauta baja, gracias a amigos extranjeros que nos facilitan lo que nosotros no podríamos comprar. Una de ellas es la flautista suiza Antipede Da Stella, que casi todos los años visita Cuba y Cienfuegos en especial, muy amiga del movimiento de música de concierto, y que siempre nos ha apoyado».
A Bronia, jefa de la Cátedra de Viento-Madera de la Escuela Benny Moré y también directora de la Banda Infantil de Conciertos Efraín Loya y del Grupo Concertante, le quedan formatos por explorar, nuevos proyectos por desarrollar y más estudios por realizar, para perfeccionarse como músico, como pedagoga y como directora de Diadema.
«Estoy feliz con todo lo que hemos hecho, y si de algunos momentos relevantes en nuestra trayectoria se trata, puedo recordar en 2002 el Festival de Instrumentos de Viento, organizado por la Escuela Elemental Guillermo Tomás, de Guanabacoa, donde estudié. Allí, con un repertorio difícil y abarcador, demostrando grandes capacidades, comprendí que Diadema podía ir más allá.
«A Tempo con Caturla en 2014 y 2016, en 2015 en el Festival Internacional de Música de Cámara, evento al que regresamos este año felizmente y otros certámenes, han validado a Diadema, y es muy reconfortante».
¿Planes futuros? «Nuestros planes son, en primer lugar, mantener la orquesta a partir de la motivación de cada miembro. Necesitamos sentirnos útiles y dichosos con la magia del arte, porque eso nos hará sentir más fuertes en circunstancias tan difíciles. Urge que los artistas sigamos apostando por la música, la buena enseñanza, por velar por la calidad de la enseñanza musical en Cuba, y ofrecer propuestas valiosas a los públicos».
Seguir cosechando éxitos con la orquesta de flauta, es una prioridad para Bronia, quien reconoce que la clave del éxito también radica en el acompañamiento de las familias y las instituciones que siempre les han apoyado, como la Dirección Provincial de Cultura, la Escuela de Arte Benny Moré y todos los flautistas que desde Diadema crecieron y hoy residen en distintas latitudes.
«Agradezco a mi madre, quien siempre ha soñado con ver a Diadema por todo lo alto. Nuestra carrera no es llegar y coronar, sino vivir con mucho sacrifico y aceptar que cada triunfo no es individual sino colectivo. Eso sí, siempre todo queda a toda flauta».
