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Doce veces Cuba

Veitía y Savón lograron coronarse por primera ocasión en citas de máximo nivel

Autor:

Enio Echezábal Acosta

Si escalar en 11 ocasiones —de 17 posibles— a la cima del mundo boxístico parecía ya una cifra escandalosa, el equipo de la Mayor de las Antillas ratificó su poderío al lograr por duodécima ocasión en la historia el primer lugar por países del Campeonato Mundial de la disciplina, que culminó ayer en la ciudad alemana de Hamburgo.

Cinco medallas de oro, más dos plateadas, dieron la primacía a los muchachos de Rolando Acebal, por encima de Uzbekistán (1-3-2) y Kazajastán (1-3-3). Curioso sin dudas que una potencia como Rusia no alcanzara ningún primer lugar, y se quedara con solo dos metales, uno de plata y otro bronceado.

Los primeros dos duelos de los púgiles antillanos tuvieron guiones totalmente diferentes, en ambos casos contrastantes con los resultados finales. En un combate de mucho intercambio, que dominó Johanys Argilagos (49 kg) gracias a la efectividad y contundencia de su ofensiva, el agramontino dio una gran demostración ante el uzbeco Hasanboy Dusmatov, a quien venció —según los árbitros— por votación dividida (3-2), para obtener su segunda corona mundial.

Mientras, su compañero de los 52, Yosbany Veitía, tuvo uno de los retos más complicados frente a Jasurbek Latipov, también de Uzbekistán, pues no se presentó con la explosividad característica, factor que se combinó con el estilo del asiático, basado en el contrataque. Finalmente, el espirituano obtuvo su primer cetro individual en competencias boxísticas de élite, gracias a su fortaleza en el cierre del combate, en el cual, a pesar de las dificultades, se impuso de manera unánime.

Sorpresa produjo en los 60 la victoria 5-0 del francés Sofiane Oumiha ante el tricampeón mundial Lázaro Álvarez. Se trató de un pleito parejo, en el que el pinareño conectó los golpes más efectivos, aunque no logró convencer a los designados para impartir justicia.

Hubo baile —durante y después del combate— de Andy Cruz, quien superó en toda la línea a Ikboljon Kholdarov, de Uzbekistán, para confirmar su excelsa forma y presentar oficialmente su candidatura en la división de 64 kilogramos de cara al ciclo que culminará en Tokio dentro de tres años.

El físico pasó factura al multicampeón Roniel Iglesias, quien a pesar de mostrarse disminuido en ese apartado, dio un gran espectáculo —de los mejores en la noche en Hamburgo— en la pelea que lo enfrentó a Shakhram Giyasov, de Uzbekistán, a la postre campeón.

El capitán de la «nave», Julio César La Cruz volvió a hacer su característico saludo marcial, luego de sortear con su habitual maestría tres asaltos de «trámite» frente al irlandés Joseph Ward, y así obtuvo el tetracampeonato del orbe, e igualó al otrora estelar pinareño Juan Hernández Sierra.

Justicia ocurrió en el encerado cuando el pesado Erislandy Savón logró lo que nunca antes, al coronarse en un evento de categoría, luego de gestar una de las mejores actuaciones de los últimos tiempos, para superar (3-2), nada menos que al campeón olímpico Evgeny Tishchenko, de Rusia.

En el resto de las divisiones, en las que Cuba no logró medallas, reinaron: el kazajo Kairat Yeraliyev (56 kg), el ucraniano Oleksandr Khyzniak (75) y en los superpesados, lo hizo Mahammadrasul Majidov, de Azerbaiyán.

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