Revalidó el cetro para convertirse en bicampeona panamericana en envión Autor: Tomada de la Página de Instagram de Marifélix Sarría Publicado: 01/05/2026 | 10:49 am
«Uno, dos y tres… que paso más chévere», al ritmo de esta conga de Rafael Ortiz que se popularizó en la década de 1940, bailó la cubana Marifélix Sarría sobre la plataforma del Centro de Entrenamiento Atheyna Bylon, con kilogramos de peso en sus hombros, en el Campeonato Panamericano de Halterofilia de Panamá.
La historia comenzó con un podio de la cienfueguera en la prueba del arranque de la división femenina de más de 86 kg, pero con cierta sensación de que aspiraba a otro color de medalla. No obstante, su actuación fue, otra vez, merecedora de los aplausos de sus seguidores con una presea de cada color en los tres ejercicios que compitió.
Sus tres intentos válidos y una secuencia de registros de 114 kg-117 kg-119 kg le otorgaron el metal bronceado en esa primera modalidad. Solo fue superada en dos kilogramos por la ecuatoriana Lisseth Ayoví (121 kg) y en uno por la venezolana Naryury Pérez (120 kg).
Todavía le quedaba a la cubana la prueba que más disfruta y que mayores réditos le ha traído en su corta pero prometedora trayectoria. Se trataba del envión. En esa especialidad implantó un récord panamericano y saboreó el oro en la edición de 2025, en Cali.
En esta ocasión se encaramó a lo más alto del podio en este ejercicio y revalidó el cetro para convertirse en bicampeona panamericana. En su primera salida alzó 156 kg, y luego le puso con todo a la segunda con 161 kg, en un intento que solventó sin dificultades y la colocó de nuevo en la pelea por el título en el biatlón.
Ahí tiró duro: salió con 164 kg en su tercer intento, a por otro récord continental. Un peso que le hubiera valido la corona en el biatlón, tal como un año atrás, pero los jueces no lo validaron en la plataforma, quedó solo a un kilogramo de la ecuatoriana en el total y tuvo que conformarse con una diadema de oro en el envión (161 kg) y otra de plata en el acumulado (280 kg).
Como reconocimos en la previa, la ecuatoriana Lisseth Ayoví se vislumbraba entre los huesos durísimos de roer en la división. La vitrina de galardones y preseas en certámenes internacionales de la atleta de 28 años no dejaba dudas. Y en Panamá dominó dos de los tres ejercicios, consolidándose como una de las pesistas más competitivas y exitosas de América en la actualidad.
Las tres medallas de Marifélix se suman al triplete de platas conseguido por el guantanamero Otto Félix Oñate Araujo en la división masculina de los 60 kilogramos, que también impuso un nuevo récord nacional en el total (277 kg) e igualó dos en las pruebas de arranque (122 kg) y envión (155 kg).
Así finaliza la actuación de la Mayor de las Antillas en la justa continental: dos exponentes por la delegación, seis metales en igual número de pruebas, récord nacional y una clase de eficiencia y efectividad en el Campeonato Panamericano de Levantamiento de Pesas. Pero, si bien constituye un resultado que prueba la calidad de la halterofilia de la Isla, esto no puede opacar los múltiples retos que tiene por delante esta disciplina deportiva.
