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Mundial 2026: rojo y azul por boleto a Nueva York

Francia y España se citan este martes en el AT&T Stadium de Arlington por un lugar en la final del Mundial. Los galos, que persiguen su tercera final consecutiva, ponen su demoledor arsenal ofensivo ante el control y la paciencia de una Roja que no juega unas semifinales desde 2010. Mbappé, tocado pero entero, y Lamine Yamal, la gran promesa, son las caras más visibles de un duelo de estilos opuestos

 

Autor:

Ruben Darío García Caballero

El AT&T Stadium de Arlington, el gigante de Texas que suele rugir con los Dallas Cowboys, se engalana este martes 14 de julio para acoger lo que muchos ya señalan como la final anticipada del Mundial 2026. Francia y España, dos de las selecciones más completas del torneo, se citan en la penúltima ronda con motivaciones opuestas pero igual de mayúsculas. La Roja busca disputar una final mundialista por primera vez desde el título de Sudáfrica 2010, mientras que los galos persiguen un registro histórico: convertirse en la tercera selección en encadenar tres finales consecutivas (2018, 2022 y 2026), una hazaña que solo lograron Alemania y Brasil. El precedente inmediato, la semifinal de la Nations League 2025 que España ganó por un espectacular 5-4, augura un partido de infarto. 

La gran incógnita de la previa ha sido el estado físico de Kylian Mbappé. El capitán francés encendió todas las alarmas en el minuto 77 del triunfo sobre Marruecos, cuando recibió una dura entrada en el tobillo y pidió el cambio, retirándose con hielo en el banquillo. Sin embargo, tanto el jugador como Didier Deschamps transmitieron tranquilidad: «Me golpearon el tobillo, pero no es nada importante», aseguró el atacante.

Con el susto superado, Mbappé llega al duelo en un momento extraordinario, con ocho goles en el torneo, empatado con Messi en la cima de la Bota de Oro. A su lado, un tridente letal completado por Ousmane Dembélé y Michael Olise, mientras que las preocupaciones defensivas se pueden disipar con el sobrio papel de los centrales titulares Saliba y Upamecano.

España, por su parte, llega a su segunda semifinal mundialista de la historia tras un camino de menos a más. El equipo de Luis de la Fuente, que acumula un balance de 4-1 en sus cinco enfrentamientos previos ante Francia en semifinales de distintas competiciones, se apoya en el control del ritmo y la posesión para desgastar al rival. Mikel Merino se ha convertido en el héroe inesperado del torneo, firmando el gol de la victoria ante Portugal en octavos y repitiendo como revulsivo en cuartos ante Bélgica. La probable alineación española, con Unai Simón bajo palos, Cubarsí y Laporte en el centro de la zaga, y un mediocampo de lujo con Rodri, Pedri y Dani Olmo, promete llevar el partido a su terreno.

El choque de estilos será la gran batalla táctica: la paciencia y el toque de España frente a la velocidad, potencia y contundencia de Francia. Los galos apostarán por su demoledor poder ofensivo para resolver el partido en cualquier instante, mientras que la Roja buscará imponer su filosofía de control para desactivar a las estrellas francesas. La baja por lesión de Tchouaméni, que ya se perdió el duelo ante Marruecos, obliga a Deschamps a reconfigurar su medular con Koné y Rabiot como doble pivote. 

Enfrente, Luis de la Fuente tiene casi todo definido, con un once que ya ha quedado en el imaginario popular una vez resueltas las dudas en el lateral derecho y el mediapunta. El que gane la batalla del centro del campo y resuelva sus urgencias defensivas pondrá un pie en la final del 19 de julio en Nueva York. En Texas, el fútbol de autor y el puñetazo de clase se dan cita en un duelo que ya es patrimonio de la historia grande del fútbol mundial.

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