Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

El oro de un bronce

El equipo cubano de tiro con arco recurvo venció en una competencia que parecía perdida

Autor:

Luis Raúl Vázquez Muñoz

SANTO DOMINGO, República Dominicana.— El tiro con arco es una competencia de nervios. En el campo lo único que se escucha es sonido de las cuerdas, un «tas» seco y cortante. El otro sonido es el ronronear de las flechas en las fundas o carcaj de los arqueros.

Los demás es incertidumbre. Rabia. Dolor. Dudas. Hay alegrías, pero en medio de la competencia la sonrisa sale contraída. Lo que predomina son los dientes apretados. Y así fue la competencia de Cuba ante Guatemala por el bronce en la modalidad de tiro con arco recurvo por equipos.

El entrenador Reiter Téllez y sus tres atletas —el multimedallista Hugo Franco Padrón, Javier Vega Valle e Iván Pérez Bernal en su primer centroamericano—, llegaban dolidos después de perder la posibilidad del oro con México.

Fotos: JIT Deporte Cubano/Facebook

Hacía unas horas, Cuba había ganado la primera de bronce en remo de peso ligero, y la primera de delegación. Los del arco, en ese momento, querían el oro. Pero no pudo ser.

Los de Guatemala se veían inspirados. Llegaron alegres. Distendidos. Los cubanos los observaban como el felino mide a su contrario. Sin decir nada. Solo observar con los ojos entrecerrados.

Llegó la primera ronda. En el campo se oye el chasquido de las cuerdas. Hay un empate. Pero los cubanos no lo digieren. No han tenido fogueo internacional. Han pasado por apagones, noches con altas temperaturas, aires acondicionados rotos, mosquitos, preocupaciones, mas hay en ellos un aire de cólera.

La nueva ronda es fatal. Guatemala se ha ido por arriba. A los cubanos la respiración se les ve contenida. Entonces, algo pasa. Bajito, el entrenador dice algo. Lo oyen solo los atletas. Más nadie.

Iván sale. Tensa el arco despacio y el disparo deja frío a todos: la flecha se clavó en el centro. Se retira con los dientes apretados. Los demás siguen el ritmo. Los guatemaltecos responden con fuerza, pero ya no ríen. Acaban de ver a un contrario que no se ha retirado.

La última ronda deja ver sus números: diez, el del centro de la diana, nueve, diez, nueve, ocho. Los de Guatemala afinan las flechas. Saben que se camina por una cuerda fina. Han visto venir a un tigre desde abajo. Un tigre que parecía herido. Y se oye el chasquido final. El tiro de no retorno. El disparo que dice que Cuba es el bronce. Un bronce de puro coraje. Un bronce con alma de oro.

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