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Altruismo a lo Lockheed Martin

Un ofrecimiento cargado de interés aumentaría con creces las ganancias del consorcio considerado el mayor contratista del Pentágono

Autor:

Juana Carrasco Martín

La estadounidense Lockheed Martin, consorcio de la industria aeroespacial y militar con grandes intereses en todo el mundo, la mayor contratista por ventas al Pentágono, es una de las ampliamente beneficiadas por las guerras globales, y el conflicto de Ucrania la tiene en estado de euforia.

Es tal el regocijo que ha dicho por estos días que está «preparada» para ayudar a Kiev en el entrenamiento de pilotos y el mantenimiento de los aviones de combate F-16, tan pronto los países miembros de la OTAN se los suministre.

Se estima que unas 3 000 de estas naves están en servicio actualmente en el orbe, pero el ofrecimiento es total. También están listos para fabricar más de esas aeronaves de guerra en su planta de  Greenville, Carolina del Sur, tantas como para lograr que nadie se quede sin reservas en sus hangares. Y agregan que incluye los misiles antitanques Javelin y los sistemas coheteriles Himars en la oferta.

El diario Financial Times se hizo eco de las declaraciones de Frank St. John, director de operaciones del consorcio bélico, quien anunciaba así la disposición: «Estamos a la espera, listos no solo para satisfacer las necesidades a medida que surjan con nuevas construcciones de F-16, sino también para cualquier modificación a los F-16, así como capacitación, equipos y sistemas».

Se estima que solo en el año 2020, el gigante de la industria militar fue premiado por el Pentágono con contratos por 75 000 millones de dólares, lo cual supera todo el presupuesto del Departamento de Estado de EE. UU.

Solo hubo una reducción en las peticiones, pero era de esperarse, el controversial avión de combate F-35, todo una leyenda en problemas de diseño, donde se han identificado más de 800 defectos de construcción, a pesar de que es el aparato más costoso fabricado hasta el momento. Pero no es para quitarle el sueño a Lockheed Martin pues el pedido para el año fiscal 2023 se redujo de 85 a 61 y según los que siguen al detalle lo que se gana y se pierde en ese negocio en lugar de los 12 000 millones de dólares que hubiera ingresado, ahora serán 11 000 millones de dólares, lo que es más que el presupuesto para los Centros de Control de Enfermedades y Prevención de Estados Unidos.

Dicho en pocas palabras, ni la diplomacia ni la salud valen  tanto como los artefactos para las guerras.

De vez en vez, el presidente Joseph Biden o su secretario de Defensa, el general retirado Lloyd Austin III, anuncian un nuevo paquete de armas para Ucrania, y el más reciente tiene fecha del 13 de junio, y nuevamente, entre los agraciados que destacan está Lockheed Martin y un inseparable Raytheon, para los que no se cierran las oportunidades

El de ahora suma 2 100 millones de dólares y financiará municiones para el sistema antiaéreo Patriot —un producto de las instalaciones de Lockheed Martin—, los misiles HAWK, los sistemas aéreos no tripulados Puma, además de municiones para cohetes guiados por láser, proyectiles de artillería de 105 mm y 203 mm y gastos de entrenamiento de tropas y mantenimientos de la parafernalia que llevará en los embalajes el loco de USAI (Iniciativa de Asistencia de Seguridad de Ucrania), según las informaciones de los medios estadounidenses.

Se trata, decía un comunicado del Pentágono, de mantener «la capacidad duradera de las fuerzas armadas de Ucrania para defender su territorio y disuadir la agresión rusa a largo plazo», lo que implica que la riesgosa situación va para largo, tal y como prefieren las industrias militares.

Ya las cuentas del primer trimestre de este 2023 son públicas y el negocio de la muerte le ha generado 15 100 millones de dólares en ventas netas y las ganancias suman 1 700 millones, más 1 300 millones en flujo de efectivo libre, este último es la cantidad de dinero en efectivo con que cuenta el negocio para distribuir entre sus accionistas o invertir.

A medida que las declaraciones y acciones incrementan el potencial de peligro en el área, han salido a la palestra la terrible palabra «armas nucleares» y a lo mejor tienen también en la cesta de las ventas dos de las «estrellas» en el catálogo destructivo de Lockheed Martin: el misil Trident D5 II, utilizado por el Reino Unido y el Pentágono, y el misil Minuteman III utilizado por EE. UU.

Para que usted tenga claro lo que viene por delante, St. John no dejó nada en el tintero de las pretensiones, «cuando terminen estas hostilidades, tendrá que haber una presencia sostenida para el entrenamiento y el mantenimiento, y entonces el lugar lógico sería dentro y alrededor de Ucrania», apuntó.

Hemos tomado como «ejemplo» a esta ganadora, pero no es la única en obtener réditos de los conflictos bélicos como el de Ucrania, o el fomento de tensiones en la región asiática con las mirillas apuntando hacia China. Ya mencionamos a Raytheon Technologies y pudieran agregarse Boeing, Northrop Grumman, General Dynamics Corp., la inglesa BAE Systems, y  las francesas Thales y Safran. Tampoco son las únicas, pero encabezan la lista de las más beneficiadas.

Un agrego necesario. Ganan más con las guerras, pero no dejan de asaltar el erario público y las verdaderas necesidades de la ciudadanía cuando hay «paz». El Pentágono tiene un presupuesto descomunal, un apetito pantagruélico, y cuando el Congreso de Estados Unidos y el Ejecutivo entraron en contradicción sobre sí habría o no un techo límite a la indescriptible deuda pública de esa nación, al final el acuerdo al que llegaron dejó prácticamente intacta la «seguridad nacional» y en ella la vaca sagrada del Departamento de Defensa, que ya en el año fiscal 2023 contó con 857 900 millones de dólares.

Mientras tanto, siguen llamando a otros «amenazas graves o la mayor amenaza» para el orden mundial, cuando en realidad son EE. UU. el peligro permanente.

Entonces, ni filantropía, ni piedad, ni generosidad, ni humanidad. Lockheed Martin, y otras que lucran con la guerra, no pueden vestirse de candor. Nada de esto tiene que ver con la clara definición de altruismo: Tendencia a procurar el bien de las personas de manera desinteresada, incluso a costa del interés propio. Sus cuentas bancarias rezuman sangre.

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